Demon Wind

Terminando de ver “Demon Wind” (1990) de Charles Philip Moore con Eric Larson, Francine Lapensée, Lou Diamond Phillips, Mia M. Ruiz, Rufus Norris, Stephen Quadros, Jack Vogel, entre otros.
Película de terror y fantasía, que tomó lo mejor que entregó el género en los años 80, y lo plasmó en una sencilla historia, sobre un joven que invita a sus amigos a una casa de campo, para que le ayuden a destruir una maldición que recayó sobre su familia.
Lo mejor de todo es que solo él sabe de ello.
¿Quién quiere “amigos” como él?
Así pues, los tópicos empieza a inundar el relato, cómo no, a morir gente a diestra y siniestra, incluso aparece una nueva pareja más, a medio metraje, “amiga” del protagonista, sólo para dar más material para las muertes “gores”
Toda la obra posee giros argumentales bastante estúpidos, con la trama del sueño incluida, y una transformación en plan “extraterrestre” para terminar rápido con tanto disparate.
De entrada, confieso que vi este filme por primera vez, como parte de la programación del canal local de mi ciudad, y para entonces, tenía 18 años, el miedo me obligó sólo a ver el inicio/introducción, y dejé de verla… hasta hoy.
Pues bien, la película posee todo el calificativo absoluto de Serie B por donde se le mire, y es bastante parecida a lo mostrado en “Evil Dead” (1980)
Este bien pudo ser un filme realizado para uso exclusivo de Auto-Cinemas o tiendas de video, para las tandas especialmente diseñadas para los adolescentes que solo quieren sustos, sin fondo de ningún tipo, nada filosófico ni con mensaje.
La película se lleva casi las 2 horas de metraje, por lo que se hace lentísima, casi eterna; pero técnicamente, pese a ser una película de muy bajo presupuesto, posee una gran ambientación, seguro filmada en una gran finca, pues no hay locaciones, y con un respetable trabajo de maquillaje artesanal; elementos que obviamente le juegan a favor.
Como hija de su tiempo, es aceptable, puesto que cuenta con los conceptos más comunes que se solían trabajar en aquella época, llamando a la nostalgia cinéfila, con esa ambientación terrorífica que le da mucho realce al lugar, y los espectros/demonios/zombies que están muy bien caracterizados, gracias al látex, las prótesis o ¿la avena?, y como era de esperar, si bien no goza de desnudos femeninos, no podían faltar un par de tetas al aire.
Lo más criticable, es el pésimo trabajo actoral, tanto que ninguno se hace simpático; atención a algunos poster promocionales, que venden que Lou Diamond Phillips actúa en el filme… que sí es cierto, pero no aparece acreditado como tal, sino bajo otro nombre, Louis Gem Phips, y es un demonio, con avena y todo encima, que ni la abuela podrá reconocerlo.
Aunque en realidad, poco y nada pudieron hacer los actores con los pobres diálogos que les escribieron en el guión... con frases y actitudes uno desea que se conviertan en monstruos rápidamente, para que sus personajes dejen de sufrir por este bodrio; y es que suceden cosas tan inexplicables, como
¿El Viento/Niebla?
O cuando a una de las muchachas la convierten en muñeca, que seguidamente se quema, y todo eso delante de todos los demás… y todos siguen como si no hubiera pasado nada, de hecho, no hacen ni el más mínimo caso a la situación, es increíble pero cierto, tanto que saben que la casa está embrujada, y deciden entrar.
¡No me digan que no la vieron venir!
Porque “hay algo mortal en el aire…” con cierto carácter de culto, que se planeó una secuela, y nunca se llegó a materializar, por dicha.
NO RECOMENDADA.



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