El Ciudadano Ilustre
Terminando de ver “El Ciudadano Ilustre” (2016) de Mariano Cohn & Gastón Duprat con Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Belén Chavanne, Nora Navas, Iván Steinhardt, Manuel Vicente, entre otros.
Comedia argentina, seleccionada para El Premio Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa; y ganadora de Mejor Película en Los Premios Goya, Ariel y Platino.
La acción sigue a un escritor que decide regresar a su pueblo donde nació, que lo homenajea como “Ciudadano Ilustre” tras haber ganado El Premio Nobel de Literatura.
Estructurada en capítulos, como si se tratara de una obra literaria, que lo es, la historia es un choque brutal de culturas, trasladado a La Argentina Profunda, que nos lleva a reflexionar sobre “la celebridad”, el pueblo llano; entre quién sobresale y quién es el mediocre; los ajustes de cuentas, que son formas de proyección sobre otros de las propias frustraciones; también la relación del escritor con su propio pasado, y con las personas de entonces; y muchos detalles hilarantes, hasta surrealistas, sobre un fondo dramático.
De formato televisivo, pues cinematográficamente no es la gran cosa, la brillantez de la obra reside en los diálogos, en las situaciones audaces, en los contrastes, y cuando la realidad supera la ficción.
Sin embargo, a mitad del metraje, ya se ve por donde irán los tiros, y la obra se hace predecible, ejemplo de ello, el giro que involucra a Julia (Belén Chavanne), y el exceso de escenas paródicas referenciales, hasta groseras que cuestionan
¿Qué es cultura?
Del reparto, destaca Oscar Martínez como Daniel Mantovani; Dady Brieva como Antonio, aunque sobreactúe, inclusive Nicolás De Tracy como Roque, y su manera de hacer “el chancho” completa una propuesta esperpéntica.
¿Es acaso “El Ciudadano Ilustre” una historia de venganza?
Nunca la cita “la pluma es más poderosa que la espada” del autor inglés Edward Bulwer-Lytton, fue mejor empleada que aquí.
RECOMENDADA
Comedia argentina, seleccionada para El Premio Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa; y ganadora de Mejor Película en Los Premios Goya, Ariel y Platino.
La acción sigue a un escritor que decide regresar a su pueblo donde nació, que lo homenajea como “Ciudadano Ilustre” tras haber ganado El Premio Nobel de Literatura.
Estructurada en capítulos, como si se tratara de una obra literaria, que lo es, la historia es un choque brutal de culturas, trasladado a La Argentina Profunda, que nos lleva a reflexionar sobre “la celebridad”, el pueblo llano; entre quién sobresale y quién es el mediocre; los ajustes de cuentas, que son formas de proyección sobre otros de las propias frustraciones; también la relación del escritor con su propio pasado, y con las personas de entonces; y muchos detalles hilarantes, hasta surrealistas, sobre un fondo dramático.
De formato televisivo, pues cinematográficamente no es la gran cosa, la brillantez de la obra reside en los diálogos, en las situaciones audaces, en los contrastes, y cuando la realidad supera la ficción.
Sin embargo, a mitad del metraje, ya se ve por donde irán los tiros, y la obra se hace predecible, ejemplo de ello, el giro que involucra a Julia (Belén Chavanne), y el exceso de escenas paródicas referenciales, hasta groseras que cuestionan
¿Qué es cultura?
Del reparto, destaca Oscar Martínez como Daniel Mantovani; Dady Brieva como Antonio, aunque sobreactúe, inclusive Nicolás De Tracy como Roque, y su manera de hacer “el chancho” completa una propuesta esperpéntica.
¿Es acaso “El Ciudadano Ilustre” una historia de venganza?
Nunca la cita “la pluma es más poderosa que la espada” del autor inglés Edward Bulwer-Lytton, fue mejor empleada que aquí.
RECOMENDADA



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