Fetih 1453
Terminando de ver “Fetih 1453” (2012) de Faruk Aksoy con Devrim Evin, Ibrahim Celikkol, Dilek Serbest, Cengiz Coskun, Erden Alkan, Recep Aktug, entre otros.
Drama de acción y aventuras épico-histórico turco, cuyo título “Fetih” significa “Conquistador”, la historia está basada en hechos ficticios que rodean La Caída de Constantinopla, actual Estambul, a manos de los turcos otomanos durante el reinado del Sultán Mehmed II, conocido como “الفاتح” o “el-Fātiḥ” que conquistó Estambul cuando tenía 21 años, y cuya meta era llegar hasta Constantinopla, y poner fin de esta manera, a los resquicios definitivos de las huestes bizantinas en su propio territorio; paralelamente a estos hechos, se ve la historia de un ingeniero y su hija, que en un principio vivían en Constantinopla, pero que van a dar al lado turco, y ayudan a construir los grandes cañones del Sultán.
Y es que La Caída de Constantinopla fue un hecho histórico que, en la periodización clásica, y según algunos historiadores, marcó el fin de La Edad Media en Europa, y el fin del último vestigio del Imperio Romano de Oriente, con La Caída del milenario Imperio Bizantino, en los albores del Imperio Otomano (1300 – 1923), donde se pensó que era el principio del fin del Cristianismo.
El largometraje, está contextualizado en la segunda mitad del siglo XV, teniendo como escenario principal donde se desarrolla la obra, la localidad de Constantinopla, por lo que la trama recrea la invasión de la ciudad más importante y representativa del Imperio Romano de Oriente por parte de las legiones turcas, desde La Profecía, hasta las componendas, las intrigas, los problemas económicos, sociales y religiosos, entre otros detalles; así como el ascenso al trono del Imperio Otomano de Mehmed II.
La verdadera acción y lo mejor de la película se da en la última hora, de un total de 150 minutos; donde se ven grandes batallas que recuerdan filmes épicos con gran cantidad de extras, y aquí se ven los famosos cañones, las torres de asalto, los túneles para traspasar las murallas, los ejércitos de asalto, y hasta los barcos cruzando a través de la tierra, pero le falta épica y dramatismo, además que se excede en el uso del CGI, demasiado notable, y la ambientación resulta muy lujosa, cuidada y limpia; además que el vestuario, el maquillaje y la peluquería la hacen muy contemporánea, y da la impresión que es un filme en un universo paralelo, demasiado sofisticado y moderno.
No obstante, fue el filme más caro de la historia del cine turco, con un presupuesto de 17 millones de liras turcas, además de ser el filme que en menos tiempo ha conseguido sobrepasar el récord de 4 millones de espectadores, contando con un reparto bastante extenso, y el uso de al menos 16.000 extras; pero a la dirección le falta oficio, ya que se presenta como de formato televisivo; las actuaciones no sobresalen y resultan ser muy planas, la fotografía que es hermosa, pero muy sofisticada; y una historia más digna de una miniserie por la gran cantidad de hechos, detalles y momentos de lo que se pasan/nombran demasiado rápido para ser digeridos por el público ajeno a la historia; por lo que peca al tener muchas inexactitudes históricas; por ejemplo, la representación del último Emperador Bizantino, Constantino XI, como un hedonista, pues él era sobre todo célibe.
La ciudad en ese momento, estaba lejos de su magnificencia, que había desaparecido hace tiempo, ya que había sido saqueada por los cruzados europeos en 1204.
El Gran Palacio, no estaba en uso en el momento.
Los retratos de la película de Los Bizantinos como un Imperio rico, poderoso, cuyos gobernantes vivieron vidas de la decadencia y del lujo en el momento de la conquista, pudieron ser motivados para propósitos dramáticos, pero no reflejan la situación verdadera en Constantinopla en 1453.
La película sólo muestra el elemento étnico turco del ejército otomano; en realidad, El Ejército Otomano era muy diverso, incluyendo muchos convertidos de Los Balcanes al Islam, así como gravámenes cristianos, y los ejércitos de los vasallos cristianos del Sultán.
En un punto, Giovanni Giustiniani, utiliza un telescopio para observar a las tropas invasoras; el telescopio, no fue inventado en Occidente hasta principios de los años 1600. Además, Giustiniani fue herido por un cañón otomano mientras defendía los muros de Constantinopla, en lugar de ser asesinado en combate.
Algunas fuentes dicen, que la herida fue causada por un tornillo de la ballesta... y murió de los efectos de su herida, en los primeros días de junio de 1453.
Por su parte, Constantino XI fue enterrado, de hecho, había muerto peleando en las puertas, y como era costumbre para las tropas otomanas, su cuerpo fue decapitado, aunque fue recuperado, su cabeza no lo estaba, llevando a muchos bizantinos a creer, que Constantino XI estaba vivo...
Los ataques dirigidos por El Sultán, duraron 6 semanas, hasta que las tropas turcas entraron a primera hora de la mañana del martes 29 de mayo de 1453, conquistando la ciudad, y acabando con Bizancio.
El Sultán Mehmed, entró en la ciudad después de un día de saqueo del ejército; y 28 años después, el 3 de mayo de 1481, Mehmed II falleció a los 49 años, presuntamente envenenado por su médico de cabecera.
Como dato curioso, en 1408, el rey húngaro Segismundo, fundó La Orden del Dragón, la cual continuó alentando el espíritu de conservación del Cristianismo, y la independencia de los territorios europeos.
A esta orden pertenecieron, entre otros nobles, El Príncipe Vladislav II Dracul, del principado de Valaquia actual Rumanía; quien fue el padre del conocido sanguinario, Vlad Țepeș, del cual posteriormente surgió el personaje de Bram Stoker, “Drácula”
Se cuenta que en cierta ocasión, se presentaron ante él unos emisarios del Sultán, procedentes de Constantinopla.
Estos iban ataviados con sus ropas tradicionales, entre ellas, el turbante.
Al presentarse ante Vlad Țepeș, les preguntó por qué no le mostraban respeto descubriéndose la cabeza, y los turcos respondieron que no era costumbre en su país. Vlad, ofendido ante tamaña desfachatez, los devolvió a Constantinopla con los turbantes clavados a los cráneos, para que nunca se los quitasen…
Tras el estreno de la película, El Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, vio una proyección especial, y afirmó que le había gustado mucho; no obstante, el filme ha causado una fuerte indignación en Grecia, siendo acusada de racista, y de ocultar hechos históricos; y se ha mencionado que el asedio a la ciudad, pudo inspirar a Tolkien para escribir algunos pasajes de su libro “The Lord Of The Rings”
Con todo, La Caída de Constantinopla se merece una mejor película.
RECOMENDADA
Drama de acción y aventuras épico-histórico turco, cuyo título “Fetih” significa “Conquistador”, la historia está basada en hechos ficticios que rodean La Caída de Constantinopla, actual Estambul, a manos de los turcos otomanos durante el reinado del Sultán Mehmed II, conocido como “الفاتح” o “el-Fātiḥ” que conquistó Estambul cuando tenía 21 años, y cuya meta era llegar hasta Constantinopla, y poner fin de esta manera, a los resquicios definitivos de las huestes bizantinas en su propio territorio; paralelamente a estos hechos, se ve la historia de un ingeniero y su hija, que en un principio vivían en Constantinopla, pero que van a dar al lado turco, y ayudan a construir los grandes cañones del Sultán.
Y es que La Caída de Constantinopla fue un hecho histórico que, en la periodización clásica, y según algunos historiadores, marcó el fin de La Edad Media en Europa, y el fin del último vestigio del Imperio Romano de Oriente, con La Caída del milenario Imperio Bizantino, en los albores del Imperio Otomano (1300 – 1923), donde se pensó que era el principio del fin del Cristianismo.
El largometraje, está contextualizado en la segunda mitad del siglo XV, teniendo como escenario principal donde se desarrolla la obra, la localidad de Constantinopla, por lo que la trama recrea la invasión de la ciudad más importante y representativa del Imperio Romano de Oriente por parte de las legiones turcas, desde La Profecía, hasta las componendas, las intrigas, los problemas económicos, sociales y religiosos, entre otros detalles; así como el ascenso al trono del Imperio Otomano de Mehmed II.
La verdadera acción y lo mejor de la película se da en la última hora, de un total de 150 minutos; donde se ven grandes batallas que recuerdan filmes épicos con gran cantidad de extras, y aquí se ven los famosos cañones, las torres de asalto, los túneles para traspasar las murallas, los ejércitos de asalto, y hasta los barcos cruzando a través de la tierra, pero le falta épica y dramatismo, además que se excede en el uso del CGI, demasiado notable, y la ambientación resulta muy lujosa, cuidada y limpia; además que el vestuario, el maquillaje y la peluquería la hacen muy contemporánea, y da la impresión que es un filme en un universo paralelo, demasiado sofisticado y moderno.
No obstante, fue el filme más caro de la historia del cine turco, con un presupuesto de 17 millones de liras turcas, además de ser el filme que en menos tiempo ha conseguido sobrepasar el récord de 4 millones de espectadores, contando con un reparto bastante extenso, y el uso de al menos 16.000 extras; pero a la dirección le falta oficio, ya que se presenta como de formato televisivo; las actuaciones no sobresalen y resultan ser muy planas, la fotografía que es hermosa, pero muy sofisticada; y una historia más digna de una miniserie por la gran cantidad de hechos, detalles y momentos de lo que se pasan/nombran demasiado rápido para ser digeridos por el público ajeno a la historia; por lo que peca al tener muchas inexactitudes históricas; por ejemplo, la representación del último Emperador Bizantino, Constantino XI, como un hedonista, pues él era sobre todo célibe.
La ciudad en ese momento, estaba lejos de su magnificencia, que había desaparecido hace tiempo, ya que había sido saqueada por los cruzados europeos en 1204.
El Gran Palacio, no estaba en uso en el momento.
Los retratos de la película de Los Bizantinos como un Imperio rico, poderoso, cuyos gobernantes vivieron vidas de la decadencia y del lujo en el momento de la conquista, pudieron ser motivados para propósitos dramáticos, pero no reflejan la situación verdadera en Constantinopla en 1453.
La película sólo muestra el elemento étnico turco del ejército otomano; en realidad, El Ejército Otomano era muy diverso, incluyendo muchos convertidos de Los Balcanes al Islam, así como gravámenes cristianos, y los ejércitos de los vasallos cristianos del Sultán.
En un punto, Giovanni Giustiniani, utiliza un telescopio para observar a las tropas invasoras; el telescopio, no fue inventado en Occidente hasta principios de los años 1600. Además, Giustiniani fue herido por un cañón otomano mientras defendía los muros de Constantinopla, en lugar de ser asesinado en combate.
Algunas fuentes dicen, que la herida fue causada por un tornillo de la ballesta... y murió de los efectos de su herida, en los primeros días de junio de 1453.
Por su parte, Constantino XI fue enterrado, de hecho, había muerto peleando en las puertas, y como era costumbre para las tropas otomanas, su cuerpo fue decapitado, aunque fue recuperado, su cabeza no lo estaba, llevando a muchos bizantinos a creer, que Constantino XI estaba vivo...
Los ataques dirigidos por El Sultán, duraron 6 semanas, hasta que las tropas turcas entraron a primera hora de la mañana del martes 29 de mayo de 1453, conquistando la ciudad, y acabando con Bizancio.
El Sultán Mehmed, entró en la ciudad después de un día de saqueo del ejército; y 28 años después, el 3 de mayo de 1481, Mehmed II falleció a los 49 años, presuntamente envenenado por su médico de cabecera.
Como dato curioso, en 1408, el rey húngaro Segismundo, fundó La Orden del Dragón, la cual continuó alentando el espíritu de conservación del Cristianismo, y la independencia de los territorios europeos.
A esta orden pertenecieron, entre otros nobles, El Príncipe Vladislav II Dracul, del principado de Valaquia actual Rumanía; quien fue el padre del conocido sanguinario, Vlad Țepeș, del cual posteriormente surgió el personaje de Bram Stoker, “Drácula”
Se cuenta que en cierta ocasión, se presentaron ante él unos emisarios del Sultán, procedentes de Constantinopla.
Estos iban ataviados con sus ropas tradicionales, entre ellas, el turbante.
Al presentarse ante Vlad Țepeș, les preguntó por qué no le mostraban respeto descubriéndose la cabeza, y los turcos respondieron que no era costumbre en su país. Vlad, ofendido ante tamaña desfachatez, los devolvió a Constantinopla con los turbantes clavados a los cráneos, para que nunca se los quitasen…
Tras el estreno de la película, El Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, vio una proyección especial, y afirmó que le había gustado mucho; no obstante, el filme ha causado una fuerte indignación en Grecia, siendo acusada de racista, y de ocultar hechos históricos; y se ha mencionado que el asedio a la ciudad, pudo inspirar a Tolkien para escribir algunos pasajes de su libro “The Lord Of The Rings”
Con todo, La Caída de Constantinopla se merece una mejor película.
RECOMENDADA



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