Ледокол (The Icebreaker)
Terminando de ver “Ледокол” (The Icebreaker - 2016) de Nikolay Khomeriki con Pyotr Fyodorov, Sergey Puskepalis, Aleksandr Pal, Vitaliy Khaev, Aleksey Barabash entre otros.
Drama ruso de aventura y catástrofe, ambientado en La Era Soviética.
La acción toma lugar en 1985, cuando el rompehielos Mikhail Gromov, colisiona contra un enorme iceberg cerca de la costa de La Antártida; el barco queda atrapado, y se ve obligado a estar a la deriva; con un silencio ominoso y aterrador, a la tripulación le aqueja un frío; y el combustible y la comida se están acabando.
Una decisión equivocada, y el pesado hielo aplastará la nave.
Respecto al espectáculo visual, se gana todos los reconocimientos, aunque por momentos, el iceberg se nota demasiado GRANDE, pero en general, los efectos especiales visuales y de sonido, cumplen sólidamente.
La sensación de fragilidad y peligro, se mantiene constantemente por el espectáculo de un villano original natural, y completamente inhumano en forma de un iceberg, monolítico, y aparentemente empeñado en aplastar el barco y sus 70 almas.
Cualquier escena que implique efectos especiales que reflejen este peligro, son al menos competentes y efectivas.
Es en relación con la narración de historia, y el drama humano, donde comienza a fallar; pues no se ofreció una explicación clara, de cuál es la misión del barco en realidad.
La sugerencia es que el objetivo es científico y de exploración, sin embargo, ninguno de los miembros de la tripulación es identificado por tener una función científica o exploratoria clara, y no hay rastro de ello; de hecho ni se discute el tema.
Esto exacerba la confusión del observador, al tratar de comprender el comportamiento de la tripulación, así como la actuación de su Capitán.
Lo que se nos lleva a creer, que es un equipo altamente experimentado de un buque diseñado para operar en las condiciones polares extremas.
Pero cuando el incidente es reportado a Leningrado, el liderazgo soviético libera al Capitán del mando permanentemente, y envía un reemplazo, lo que implica que la misión es valiosa, pero una vez más, no se da una explicación clara.
Previsiblemente, El Capitán entrante, es un severo disciplinario que bordea lo despótico y tirano, casi una clara alusión al Comunismo/Socialismo imperante; y esto prepara el escenario para una lucha de voluntades entre el primer Capitán popular, joven y capaz de relacionarse con todos; y el nuevo acerbo, totalmente inaccesible.
Es un dispositivo de trama familiar que, aunque no se ejecuta completamente con éxito, todavía se siente poco inspirado, esperado, y previsible.
Está claro que la intención de la película es dirigir la simpatía de la audiencia hacia El Capitán más joven; sin embargo, su comportamiento a veces va de lo impredecible a lo completamente irresponsable; su motivación en el intento de ayudar desinteresadamente a su barco, es evidente en una forma poco experimentada e inmadura.
Mientras tanto, El Capitán de relevo está al menos inicialmente preocupado por alienar a todos a su alrededor para hacer rendir las provisiones hasta el rescate.
Al parecer, ninguno de los 2 tiene control sobre la tripulación, que a veces parece no mostrar algún sentido de disciplina o integridad frente al mando, especialmente para un equipo soviético de una nave que emprende lo que se supone, es una misión de cierto significado político/científico de liderazgo soviético; recordar que estamos en plena Guerra Fría.
En lo formal, es una historia convencional, de enfrentamiento generacional y motín a bordo, con catástrofe natural y humana de fondo, muy en la línea de lo que Hollywood nos ha vendido con “Crimson Tide” (1995), inclusive con “TITANIC” (1997), aunque la trama romántica, al menos la que involucra a las mujeres, está lejos de la acción, de momento, y que solo sirve para humanizar a los personajes contrapuestos, y hacer más apta para todos los públicos.
En general, las actuaciones son muy buenas, a destacar nuevamente a Pyotr Fyodorov, como el actor más internacional del reparto, que agrega una muy buena película de suspenso y catástrofe a su filmografía.
Una historia real, aunque planteada nuevamente en lo convencional y con licencias artísticas, sobre el buque soviético de investigación científica, “Mijail Somov”, llamado así en homenaje al oceanólogo y explorador polar ruso, Mikhail Somov; y su increíble historia, que tuvo lugar del 15 marzo al 26 de junio de 1985, cuando quedó atrapado por el hielo, estando a la deriva hasta ser rescatado por el rompehielos, Vladivostok, que tardó 7 semanas en llegar.
RECOMENDADA
Drama ruso de aventura y catástrofe, ambientado en La Era Soviética.
La acción toma lugar en 1985, cuando el rompehielos Mikhail Gromov, colisiona contra un enorme iceberg cerca de la costa de La Antártida; el barco queda atrapado, y se ve obligado a estar a la deriva; con un silencio ominoso y aterrador, a la tripulación le aqueja un frío; y el combustible y la comida se están acabando.
Una decisión equivocada, y el pesado hielo aplastará la nave.
Respecto al espectáculo visual, se gana todos los reconocimientos, aunque por momentos, el iceberg se nota demasiado GRANDE, pero en general, los efectos especiales visuales y de sonido, cumplen sólidamente.
La sensación de fragilidad y peligro, se mantiene constantemente por el espectáculo de un villano original natural, y completamente inhumano en forma de un iceberg, monolítico, y aparentemente empeñado en aplastar el barco y sus 70 almas.
Cualquier escena que implique efectos especiales que reflejen este peligro, son al menos competentes y efectivas.
Es en relación con la narración de historia, y el drama humano, donde comienza a fallar; pues no se ofreció una explicación clara, de cuál es la misión del barco en realidad.
La sugerencia es que el objetivo es científico y de exploración, sin embargo, ninguno de los miembros de la tripulación es identificado por tener una función científica o exploratoria clara, y no hay rastro de ello; de hecho ni se discute el tema.
Esto exacerba la confusión del observador, al tratar de comprender el comportamiento de la tripulación, así como la actuación de su Capitán.
Lo que se nos lleva a creer, que es un equipo altamente experimentado de un buque diseñado para operar en las condiciones polares extremas.
Pero cuando el incidente es reportado a Leningrado, el liderazgo soviético libera al Capitán del mando permanentemente, y envía un reemplazo, lo que implica que la misión es valiosa, pero una vez más, no se da una explicación clara.
Previsiblemente, El Capitán entrante, es un severo disciplinario que bordea lo despótico y tirano, casi una clara alusión al Comunismo/Socialismo imperante; y esto prepara el escenario para una lucha de voluntades entre el primer Capitán popular, joven y capaz de relacionarse con todos; y el nuevo acerbo, totalmente inaccesible.
Es un dispositivo de trama familiar que, aunque no se ejecuta completamente con éxito, todavía se siente poco inspirado, esperado, y previsible.
Está claro que la intención de la película es dirigir la simpatía de la audiencia hacia El Capitán más joven; sin embargo, su comportamiento a veces va de lo impredecible a lo completamente irresponsable; su motivación en el intento de ayudar desinteresadamente a su barco, es evidente en una forma poco experimentada e inmadura.
Mientras tanto, El Capitán de relevo está al menos inicialmente preocupado por alienar a todos a su alrededor para hacer rendir las provisiones hasta el rescate.
Al parecer, ninguno de los 2 tiene control sobre la tripulación, que a veces parece no mostrar algún sentido de disciplina o integridad frente al mando, especialmente para un equipo soviético de una nave que emprende lo que se supone, es una misión de cierto significado político/científico de liderazgo soviético; recordar que estamos en plena Guerra Fría.
En lo formal, es una historia convencional, de enfrentamiento generacional y motín a bordo, con catástrofe natural y humana de fondo, muy en la línea de lo que Hollywood nos ha vendido con “Crimson Tide” (1995), inclusive con “TITANIC” (1997), aunque la trama romántica, al menos la que involucra a las mujeres, está lejos de la acción, de momento, y que solo sirve para humanizar a los personajes contrapuestos, y hacer más apta para todos los públicos.
En general, las actuaciones son muy buenas, a destacar nuevamente a Pyotr Fyodorov, como el actor más internacional del reparto, que agrega una muy buena película de suspenso y catástrofe a su filmografía.
Una historia real, aunque planteada nuevamente en lo convencional y con licencias artísticas, sobre el buque soviético de investigación científica, “Mijail Somov”, llamado así en homenaje al oceanólogo y explorador polar ruso, Mikhail Somov; y su increíble historia, que tuvo lugar del 15 marzo al 26 de junio de 1985, cuando quedó atrapado por el hielo, estando a la deriva hasta ser rescatado por el rompehielos, Vladivostok, que tardó 7 semanas en llegar.
RECOMENDADA



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