Independence Day: Resurgence
“Independence Day: Resurgence” (2016) de Roland Emmerich con Liam Hemsworth, Jeff Goldblum, Bill Pullman, Maika Monroe, Jessie T. Usher, Travis Tope, Judd Hirsch, y Charlotte Gainsbourg, entre otros. Película de ciencia ficción/acción; secuela de la exitosa “Independence Day” (1996), y primera secuela que dirige Roland Emmerich, que resultó:
¡PATÉTICO!
Desde la locura de repetir la trama que inició “STAR WARS: The Force Awakens” (2015); queda en evidencia lo mal que está Hollywood:
Utilizando tecnología obtenida de los extraterrestres 20 años atrás, las naciones de La Tierra, temen el regreso de los invasores…
Respecto a la tecnología, llama poderosamente la atención, “la cuota de realidad”, puesto que a partir de 1950, el avance tecnológico mundial se ha visto altamente renovado, sino vean Apple que cada año saca nuevos y mejorados productos, creando solo obsolescencias.
Por otra parte, toda esa reconstrucción, da la impresión que es otro mundo, uno paralelo que en 20 años JAMÁS se vería así debido al nivel de destrucción que su sufrió.
Ahora, más que “un regreso”, la realidad histórica demuestra que es EL MIEDO que siempre se ha apoderado de EEUU, y que ha hecho que se armen hasta los dientes, desde los tiempos de la colonización del país.
Por tanto, las naciones aquí, han colaborado en la elaboración de un gigantesco programa de defensa para proteger el planeta.
Vaya usted a creer que ISIS, los norcoreanos, los ucranianos y demás bellezas, todos agarrados de la mano ante el liderazgo de “la bandera de las barras y las estrellas”, frase sacada de la misma Hillary Clinton, que aquí, muy curiosamente, el jefe de gobierno es una Madame President (YES!)
Pero no es seguro que ese programa sirva para hacer frente a los avanzados e inauditos recursos de los atacantes…
De nuevo obsolescencias.
Quizás sólo la inventiva de unos pocos valientes, VERGÜENZA AJENA, pueda evitar la destrucción del mundo, que se encuentra de nuevo al borde de la extinción.
El guión es el mismo, pero aburrido y resumido en 2 horas, contra las 2,30 en la versión extendida de 1996; y lo más RIDÍCULO es una apabullante puntualidad:
Los extraterrestres llegan justo a tiempo para el festejo del 20 aniversario de su derrota...
BITCH, PLEASE!
De la trama, el absurdo acampa a lo largo y ancho del metraje, al igual que en 1996, SALVO que aquella ganó 1 Premio Oscar a Los Mejores Efectos Visuales, que fueron tan buenos, que uno ni se preocupaba por encontrarle los fallos a la física, entre otros puntos descabellados como los estallidos de bombas atómicas, etc.; que aquí vuelven a repetir, y que tras ver TODO lo que se puede hacer en CGI/Croma, lo pasan igual por el valeverguismo hacia el espectador, ejemplo:
Solo la destrucción de Londres, provocaría que el polvo generado, y los Tsunamis cubran todo el globo terráqueo…
¡PERO NO!
Todo es demasiado rápido, y el efecto acumulativo es como el de ver un tráiler de 2 horas, más mareante, nada emocionante y que provoca glaucoma y cirrosis.
Del reparto, personajes caricaturescos todos, con DEMASIADA COMEDIA TONTORRONA:
Liam Hemsworth es un actor sin gracia y carente de cualquier tipo de talento; Jeff Goldblum, como Judd Hirsch causan sonrojo; y Bill Pullman sigue con su ridículo discurso; todos ellos lo hacen por dinero/falta de contratos; Maika Monroe me sigue pareciendo a Brittany Murphy; Charlotte Gainsbourg debería regresar a hacer cine ARTE en Europa; Brent Spiner demuestra que si bien era un personaje entrañable e interesante en 1996, aquí se vuelve insoportable; y si Sofía Hellqvist pasó de bailarina exótica a Princesa de Suecia, Vivica A. Fox aquí es ¿Doctora?
Mientras la muerte salvó al personaje de Will Smith; obvio, el caché que pedía El Divo Negro era demasiado elevado; y es que si “Independence Day” (1996) tuvo un presupuesto de $75 millones, y obtuvo un resultado de taquilla de $817 millones; “Independence Day: Resurgence” (2016) con $165 millones, ha obtenido solo $143 millones.
FRACASO ÉPICO.
Por tanto la doy por NO RECOMENDADA, a menos que no te importe la historia, la coherencia, y los personajes que producen vergüenza ajena o pena.
¡PATÉTICO!
Desde la locura de repetir la trama que inició “STAR WARS: The Force Awakens” (2015); queda en evidencia lo mal que está Hollywood:
Utilizando tecnología obtenida de los extraterrestres 20 años atrás, las naciones de La Tierra, temen el regreso de los invasores…
Respecto a la tecnología, llama poderosamente la atención, “la cuota de realidad”, puesto que a partir de 1950, el avance tecnológico mundial se ha visto altamente renovado, sino vean Apple que cada año saca nuevos y mejorados productos, creando solo obsolescencias.
Por otra parte, toda esa reconstrucción, da la impresión que es otro mundo, uno paralelo que en 20 años JAMÁS se vería así debido al nivel de destrucción que su sufrió.
Ahora, más que “un regreso”, la realidad histórica demuestra que es EL MIEDO que siempre se ha apoderado de EEUU, y que ha hecho que se armen hasta los dientes, desde los tiempos de la colonización del país.
Por tanto, las naciones aquí, han colaborado en la elaboración de un gigantesco programa de defensa para proteger el planeta.
Vaya usted a creer que ISIS, los norcoreanos, los ucranianos y demás bellezas, todos agarrados de la mano ante el liderazgo de “la bandera de las barras y las estrellas”, frase sacada de la misma Hillary Clinton, que aquí, muy curiosamente, el jefe de gobierno es una Madame President (YES!)
Pero no es seguro que ese programa sirva para hacer frente a los avanzados e inauditos recursos de los atacantes…
De nuevo obsolescencias.
Quizás sólo la inventiva de unos pocos valientes, VERGÜENZA AJENA, pueda evitar la destrucción del mundo, que se encuentra de nuevo al borde de la extinción.
El guión es el mismo, pero aburrido y resumido en 2 horas, contra las 2,30 en la versión extendida de 1996; y lo más RIDÍCULO es una apabullante puntualidad:
Los extraterrestres llegan justo a tiempo para el festejo del 20 aniversario de su derrota...
BITCH, PLEASE!
De la trama, el absurdo acampa a lo largo y ancho del metraje, al igual que en 1996, SALVO que aquella ganó 1 Premio Oscar a Los Mejores Efectos Visuales, que fueron tan buenos, que uno ni se preocupaba por encontrarle los fallos a la física, entre otros puntos descabellados como los estallidos de bombas atómicas, etc.; que aquí vuelven a repetir, y que tras ver TODO lo que se puede hacer en CGI/Croma, lo pasan igual por el valeverguismo hacia el espectador, ejemplo:
Solo la destrucción de Londres, provocaría que el polvo generado, y los Tsunamis cubran todo el globo terráqueo…
¡PERO NO!
Todo es demasiado rápido, y el efecto acumulativo es como el de ver un tráiler de 2 horas, más mareante, nada emocionante y que provoca glaucoma y cirrosis.
Del reparto, personajes caricaturescos todos, con DEMASIADA COMEDIA TONTORRONA:
Liam Hemsworth es un actor sin gracia y carente de cualquier tipo de talento; Jeff Goldblum, como Judd Hirsch causan sonrojo; y Bill Pullman sigue con su ridículo discurso; todos ellos lo hacen por dinero/falta de contratos; Maika Monroe me sigue pareciendo a Brittany Murphy; Charlotte Gainsbourg debería regresar a hacer cine ARTE en Europa; Brent Spiner demuestra que si bien era un personaje entrañable e interesante en 1996, aquí se vuelve insoportable; y si Sofía Hellqvist pasó de bailarina exótica a Princesa de Suecia, Vivica A. Fox aquí es ¿Doctora?
Mientras la muerte salvó al personaje de Will Smith; obvio, el caché que pedía El Divo Negro era demasiado elevado; y es que si “Independence Day” (1996) tuvo un presupuesto de $75 millones, y obtuvo un resultado de taquilla de $817 millones; “Independence Day: Resurgence” (2016) con $165 millones, ha obtenido solo $143 millones.
FRACASO ÉPICO.
Por tanto la doy por NO RECOMENDADA, a menos que no te importe la historia, la coherencia, y los personajes que producen vergüenza ajena o pena.



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