Mine

Terminando de ver “Mine” (2016) de Fabio Guaglione & Fabio Resinaro con Armie Hammer, Tom Cullen, Clint Dyer, Annabelle Wallis, Juliet Aubrey, Geoff Bell y Luka Peros.
Drama bélico sobre un soldado que se queda solo y perdido en medio del desierto, tras una misión que sale mal.
La película es más un “thriller” psicológico y existencial, un monologo para el lucimiento interpretativo de Armie Hammer, que logra dominar muy bien los 106 minutos de metraje que se hicieron largos y cansados.
Los directores manejaron muy bien el suspenso, el delirio, la alucinación y la desesperación del personaje, en un escenario único, tan amplio que resulta claustrofóbico por la situación en la que se encuentra.
Sin embargo, lo que en inicio parecía ser una propuesta muy novedosa, aunque he visto mejores filmes que tocan el tema, como en “Kajaki: Kilo Two Bravo” (2014) y “Under Sandet” (2015), esta película cae estrepitosamente cuando el soldado en cuestión pisa una mina, pues cualquier variación del peso activará el aparato explosivo de manera inmediata, por lo que cualquier movimiento, sea de cualquier tipo, inclusive si orina, toma, consume, o se quita algo de peso, la tragedia será inevitable.
Aquí se rompe ese principio fundamental para efectos dramáticos, y comunicar el mensaje del absurdo de las contiendas bélicas, en los soldados que no están preparados para cumplir misiones/órdenes, chocando con sus principios morales, donde lo único que desean es regresar con sus familias, sanos y a salvo.
Por ello, la dirección descuida muchos detalles, como las tormentas de arena que se ven venir de repente, sin dejar consecuencias, como el soldado que no se tapa las orejas… imposible que no lo haga… o que de repente haya un viento tan fuerte que parece cósmico, y que en el mismo escenario no se mueva ni un pelo… vamos, son detalles tan mínimos, que se hacen ENORMES para el espectador avezado.
El colmo llega cuando la realidad se confunde con la fantasía y de pronto, en la noche, en un desierto tan amplio que jamás será oscuro, aparecen ¿perros salvajes?, el soldado mata a varios de ellos, y por la mañana, sus cadáveres están esparcidos alrededor de él, y hay charcos de sangre en la arena...
Después de ser visitado por el bereber por última vez, que nunca supimos si era real o no… los perros se han ido, pero la sangre sigue ahí… entonces, poco antes de que su rescate llegue finalmente, la sangre también desaparece…
Si el ataque hubiera sido una alucinación, los cuerpos probablemente no estarían allí por la mañana para empezar…
Ni hablar del giro final, la famosa mina… y eso que el soldado fue abatido por 3 disparos, y sigue como si nada tras días, probablemente 4, sin agua, comida, nada…
ABSURDO, sin embargo, el actor Armie Hammer da plomo, nunca mejor dicho, a un papel que solo los grandes actores pueden mantener, y logra que el espectador sienta todos los registros por los que pasa su personaje, siendo Hammer quien salva a toda la película de la quema inexcusable.
Lástima la narrativa, muy jalada de los pelos, que no se agarra ni con pinzas porque se cayó.
Nos queda el mensaje aplicable para cualquier escenario:
“Mi próximo paso será mi último...”, y es que a veces no hay marcha atrás.
NO RECOMENDADA.



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