Pierrot Le Fou
Terminando de ver “Pierrot Le Fou” (1965) de Jean-Luc Godard con Jean-Paul Belmondo, Anna Karina, Dirk Sanders, Jean-Pierre Lèaud, Raymond Devos, Graziella Galvani, Laszlo Szabo, Samuel Fuller, entre otros.
Drama basado en la novela “Obsession” (1962) de Lionel White, sobre una pareja que huye de una banda de gánsteres, muy al estilo de “Bonny & Clyde”
Cine experimental de vanguardia, y caótico, muy al estilo propio de Godard, con personajes que rompen la 4ª pared, sorprendentes opciones de edición; con muchas de las características del entonces dominante movimiento del Arte Pop, haciendo constantes referencias disyuntivas a varios elementos de la cultura de masas.
Al igual que muchos artistas pop, se usan imágenes extraídas de dibujos animados, y emplea una estética visual intencionalmente aberrante, basada en colores primarios brillantes; mientras la pareja protagonista es víctima de la exaltación decorativa compensatoria, o de una mentalidad en la que los individuos pierden la capacidad de distinguir la verdad de la ficción, o cuestiones importantes de las triviales.
En el fondo, podemos encontrar manifestaciones ideológicas, críticas al sistema burgués, sátiras de la guerra, y una descomposición deliberada de varias técnicas cinematográficas de la época.
Del reparto, Jean-Paul Belmondo, rezume la capacidad innata de ser un icono pop en cada una de sus poses; y Anna Karina, pareja del director por aquel entonces, y su actriz fetiche, está realmente bella como mujer fatal. No es raro, una vez más, Godard trabaja sin guión/improvisando las secuencias a partir de una sucinta idea previa, que en definitiva es un relato sesgado, lleno de incongruencias espaciales y temporales, e insertos de fotogramas sin ningún sentido para la trama:
Carteles, letreros luminosos, todo ello aderezado con continuos ataques al montaje tradicional en forma de saltos de eje, fallos de raccord, desencuadres, discontinuidad de la banda sonora, etc.
Como él mismo dijo de su obra:
“Pierrot Le Fou no es realmente una película, es un intento de cine.
La vida es el sujeto, con el Cinemascope y el color como sus atributos…
Es la vida llenando la pantalla, igual que la tapa que cierra el inodoro que se está vaciando al mismo tiempo”
El final es digno de esa bendita locura, la que nos libera.
Película delirante, insufrible y extraña.
RECOMENDADA por la estética y su rara narrativa, pero no es para todo el mundo.
Drama basado en la novela “Obsession” (1962) de Lionel White, sobre una pareja que huye de una banda de gánsteres, muy al estilo de “Bonny & Clyde”
Cine experimental de vanguardia, y caótico, muy al estilo propio de Godard, con personajes que rompen la 4ª pared, sorprendentes opciones de edición; con muchas de las características del entonces dominante movimiento del Arte Pop, haciendo constantes referencias disyuntivas a varios elementos de la cultura de masas.
Al igual que muchos artistas pop, se usan imágenes extraídas de dibujos animados, y emplea una estética visual intencionalmente aberrante, basada en colores primarios brillantes; mientras la pareja protagonista es víctima de la exaltación decorativa compensatoria, o de una mentalidad en la que los individuos pierden la capacidad de distinguir la verdad de la ficción, o cuestiones importantes de las triviales.
En el fondo, podemos encontrar manifestaciones ideológicas, críticas al sistema burgués, sátiras de la guerra, y una descomposición deliberada de varias técnicas cinematográficas de la época.
Del reparto, Jean-Paul Belmondo, rezume la capacidad innata de ser un icono pop en cada una de sus poses; y Anna Karina, pareja del director por aquel entonces, y su actriz fetiche, está realmente bella como mujer fatal. No es raro, una vez más, Godard trabaja sin guión/improvisando las secuencias a partir de una sucinta idea previa, que en definitiva es un relato sesgado, lleno de incongruencias espaciales y temporales, e insertos de fotogramas sin ningún sentido para la trama:
Carteles, letreros luminosos, todo ello aderezado con continuos ataques al montaje tradicional en forma de saltos de eje, fallos de raccord, desencuadres, discontinuidad de la banda sonora, etc.
Como él mismo dijo de su obra:
“Pierrot Le Fou no es realmente una película, es un intento de cine.
La vida es el sujeto, con el Cinemascope y el color como sus atributos…
Es la vida llenando la pantalla, igual que la tapa que cierra el inodoro que se está vaciando al mismo tiempo”
El final es digno de esa bendita locura, la que nos libera.
Película delirante, insufrible y extraña.
RECOMENDADA por la estética y su rara narrativa, pero no es para todo el mundo.



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