Rundsko
Terminando de ver “Rundskop” (2011) de Michaël R. Roskam con Matthias Schoenaerts, Jeroen Perceval, Jeanne Dandoy, Barbara Sarafian, Tibo Vandenborre, Frank Lammers, entre otros.
Drama belga de suspenso, cuyo título literalmente significa “Cabeza de Toro” estuvo nominada al Premio Oscar como mejor película de habla no inglesa, en idioma limburgués, un dialecto del neerlandés; y ambientada en el mundo de la mafia belga en “La Flandes Profunda”, un lugar donde se trafica con hormonas de crecimiento, siendo una historia de venganza, una que ha sido planeada “a fuego lento”, por muchos años; basada en la historia real del asesinato de Karel van Noppen, un inspector belga que investigaba los negocios ilegales entre granjeros, y que fue asesinado en la puerta de su casa.
Aquí veremos puñetazos, peleas, buenos y malos, bandidos de buen corazón, crápulas que ondean la bandera de la justicia, amigos traidores, amores incomprendidos, culpabilidad y redención; en el debut cinematográfico de Michaël R. Roskam, es una película pausada y sobria, que se siente larga, pero se entiende que es el resultado de haber esperado 20 años, en que el personaje ya está preparado para afrontar su pasado.
Tiene cosas interesantes y algunas escenas a destacar, pero lo que nos cuenta, en ningún momento resulta digno de alabanzas.
Lo único que destaca, es la actuación de Matthias Schoenaerts, en un hombre sensible e inocente, atrapado en un cuerpo mutilado, y su lucha personal.
Como dato, Schoenaerts musculó su figura con 27 kilos, sin la ayuda de esteroides, expresamente para un papel que denuncia el mundo del tráfico de hormonas y las ganaderías como negocios de la mafia, y nos invita a reflexionar:
¿Realmente somos animales, qué nos hace hombres?
“Toda mi vida me he sentido como un toro, nunca supe cuál era mi naturaleza”
RECOMENDADA.
Drama belga de suspenso, cuyo título literalmente significa “Cabeza de Toro” estuvo nominada al Premio Oscar como mejor película de habla no inglesa, en idioma limburgués, un dialecto del neerlandés; y ambientada en el mundo de la mafia belga en “La Flandes Profunda”, un lugar donde se trafica con hormonas de crecimiento, siendo una historia de venganza, una que ha sido planeada “a fuego lento”, por muchos años; basada en la historia real del asesinato de Karel van Noppen, un inspector belga que investigaba los negocios ilegales entre granjeros, y que fue asesinado en la puerta de su casa.
Aquí veremos puñetazos, peleas, buenos y malos, bandidos de buen corazón, crápulas que ondean la bandera de la justicia, amigos traidores, amores incomprendidos, culpabilidad y redención; en el debut cinematográfico de Michaël R. Roskam, es una película pausada y sobria, que se siente larga, pero se entiende que es el resultado de haber esperado 20 años, en que el personaje ya está preparado para afrontar su pasado.
Tiene cosas interesantes y algunas escenas a destacar, pero lo que nos cuenta, en ningún momento resulta digno de alabanzas.
Lo único que destaca, es la actuación de Matthias Schoenaerts, en un hombre sensible e inocente, atrapado en un cuerpo mutilado, y su lucha personal.
Como dato, Schoenaerts musculó su figura con 27 kilos, sin la ayuda de esteroides, expresamente para un papel que denuncia el mundo del tráfico de hormonas y las ganaderías como negocios de la mafia, y nos invita a reflexionar:
¿Realmente somos animales, qué nos hace hombres?
“Toda mi vida me he sentido como un toro, nunca supe cuál era mi naturaleza”
RECOMENDADA.



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