The Milagro Beanfield War

Terminando de ver “The Milagro Beanfield War” (1988) de Robert Redford con Sonia Braga, Rubén Blades, Chick Vennera, John Heard, Christopher Walken, Daniel Stern, Melanie Griffith, Richard Bradford, entre otros.
Película de fantasía y comedia, ganadora del Premio Oscar a La Mejor Banda Sonora para Dave Grusin, en la única nominación de la película, y cuyo álbum nunca ha sido publicado comercialmente, y en lo personal, no es la gran cosa, comparada con las otras contendientes de ese año:
“The Accidental Tourist” de John Williams, “Dangerous Liaisons” de George Fenton, y las monumentales “Gorillas In The Mist” de Maurice Jarre, y la oscarizada del año, “Rain Man” de Hans Zimmer; aparte de que es una de las primeras películas de Hollywood, en caer en la tradición latinoamericana del “Realismo Mágico”
La película trata sobre la llegada de la modernidad a un pueblo de Nuevo México, EEUU, llamado “Milagro”, de mayoría hispana y católica; un lugar donde la fantasía se funde con la realidad, y cualquier cosa es posible.
La historia es una batalla entre “David & Goliat” por la construcción de un lujoso centro de recreo, versus el modo de vida sencillo de la gente humilde que vive del auto-sustento cultivando sus propios productos, cuyo cambio traería más miseria, pues conlleva expropiar sus terrenos, siendo reubicados, y trabajar para la mega corporación.
La película posee calificación “R” siendo extraño por el uso “tan común” de la blasfemia en si acaso 5 ocasiones, y no hay nada escandaloso que pueda perjudicar a los menores, siendo más PG, bienintencionada.
Técnicamente correcta, con buena fotografía, la historia está llena de buenas y malas voluntades, de mucha Fe, y unidad de todos para hacer la fuerza ante las superficialidades y la destrucción de la naturaleza; para mantener y preservar un modo de vida.
Sobre los personajes, estereotipados, donde los buenos son los latinos, y los malos son los estadounidenses.
Del reparto, ninguno sobresale, y muchos están desperdiciados como Melanie Griffith, dando muchos las claves del humor como Rubén Blades, o el patetismo como Christopher Walken, un villano sin fuerza.
En definitiva, una obra “buenista”, contestataria en sentido social, anti-globalización, en la defensa de la tierra y el agua, por los humildes habitantes contra los imperativos del negocio en beneficio de unos pocos, y la expansión sin escrúpulos.
Bien dice el dicho:
“El pueblo unido, jamás será vencido”
RECOMENDADA.



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