The Silver Screen: Color Me Lavender
Terminando de ver “The Silver Screen: Color Me Lavender” (1997) de Mark Rappaport, narrado por Dan Butler, es un documental que intenta descifrar y mostrar el mundo homosexual masculino oculto en los filmes de las décadas donde estuvo vigente el horripilante Código Hays de Producción, vigente de 1934 a 1967, especialmente en las décadas de los 30, 40 y 50; haciendo un recorrido por diversos géneros cinematográficos de la época.
El director descubre un verdadero tesoro de gemas homoeróticas y subliminalmente gays:
Películas, imágenes, frases de guiones que “ocultan” sus significados; para encontrar cómo las imágenes, a la vez que parecen inocentes, han revelado, después de décadas, tener connotaciones homosexuales.
Todo ello desde una perspectiva gay moderna; lo mostrado se compone sobretodo de pequeñas secuencias de películas de las estrellas especializadas en encarnar a homosexuales a las que se hace mención.
Se dice que la homosexualidad es “un tema recurrente en los filmes de La Edad de Oro de Hollywood”; pese a esto, las referencias son siempre indirectas, y el uso de ciertas palabras, es en todo momento tabú; y los roles de los personajes posibles, son múltiples y diversos, como el compañero inseparable, el amigo entrometido, el viejo decrépito, el amo de casa, el travesti ocasional, el malicioso refinado, el blandengue afeminado, el substituto circunstancial...
La caracterización varía así, en función de los distintos géneros: “slapstick”, “buddy movies”, cine bélico, western, musical, cine negro...
Ciertos actores, se convierten en auténticos especialistas en el desarrollo de papeles que abordan unas preferencias sexuales, nunca abiertamente proclamadas, como:
Bob Hope, Bing Crosby, Danny Kaye, Jerry Lewis, Clifton Webb, Walter Brennan, Randolph Scott, Cary Grant...
También, el cine europeo ofrece sus propios ejemplos, con Jean Cocteau y Luchino Visconti a la cabeza, y actores como Yves Montand, Jean Marais, Massimo Girotti, Renato Salvatori, Alain Delon...
Todos estos filmes, mediante una lectura atenta, alguna que otra intencional y rebuscada, otras muy editadas para hacerlas adecuadas, parecen ofrecer evidencias claras del interés y los límites del mundo cinematográfico, respecto al tratamiento de la homosexualidad.
Como dato, el término “lavender”, que es “lavanda”, se dice es “un color usado reivindicativamente por los gays y lesbianas en Estados Unidos”
Cuenta el realizador que “en aquel momento, sabía de la realización de “The Celluloid Closet” (1995), otro documental que también exploraba la presencia de personajes e historias homosexuales en el cine de Hollywood; pero el libro en que se basaba, no me había impresionado, sabía casi todo lo que se contaba en él.
Así decidí continuar con mi proyecto, investigando muchas más películas, que sabía que ellos no iban a tratar, y con un punto de vista muy personal”
Podemos decir entonces, que a diferencia de “The Celluloid Closet” (1995), éste explora más los patrones sugestivos y sugerentes que cualquier gay notaría por sí mismo, “la gayidad de algunos comediantes” como por ejemplo, pero que fueron hechos intencionalmente, con conocimiento de causa; no mostrando insinuaciones u ocultamientos.
Lo que “The Silver Screen: Color Me Lavender” nos dice, es que esas películas de amigos, de Hope & Crosby o Martin & Lewis… eran reflejo de la homosexualidad reprimida…
¡NO!
El afecto heterosexual entre los hombres, es un mito.
¿Acaso todos están ocultando algo?
¡Es ridículo afirmarlo!
En un momento se habla del “Síndrome de Walter Brennan”, como lo llama preciosa y pretenciosamente Mark Rappaport, es en realidad la historia de esos muchos “compañeros de confianza” de películas que “secretamente albergan fantasías homoeróticas sobre sus héroes”; por lo que parece creer el director, honestamente, estar tratando de hacer que los espectadores crean que casi todo es gay…
No es el caso; más bien parece enfocarse en lo que podría ser casi considerado “Teorías de La Conspiración Gay”
Un punto muy negativo, es que no se muestra el título de los filmes a los que se hace referencia.
En definitiva, este documental es descaradamente gay.
Se siente menos educativo y objetivo, y más como una película para la gente gay, que podría querer reírse de cómo los actores se comportaban o entregaban sus líneas de parlamento sin algún tipo de declaración social.
“The Silver Screen: Color Me Lavender”, queda como un divertido repaso por los momentos más o menos velados, en que se intuían, o veían guiños homosexuales en el cine del Hollywood de su Época Dorada, pero desde una óptica bastante morbosa y 100% gay.
Hay una cita, a menudo atribuida a Sigmund Freud que dice:
“A veces un puro, es sólo un puro”
NO RECOMENDADA.
El director descubre un verdadero tesoro de gemas homoeróticas y subliminalmente gays:
Películas, imágenes, frases de guiones que “ocultan” sus significados; para encontrar cómo las imágenes, a la vez que parecen inocentes, han revelado, después de décadas, tener connotaciones homosexuales.
Todo ello desde una perspectiva gay moderna; lo mostrado se compone sobretodo de pequeñas secuencias de películas de las estrellas especializadas en encarnar a homosexuales a las que se hace mención.
Se dice que la homosexualidad es “un tema recurrente en los filmes de La Edad de Oro de Hollywood”; pese a esto, las referencias son siempre indirectas, y el uso de ciertas palabras, es en todo momento tabú; y los roles de los personajes posibles, son múltiples y diversos, como el compañero inseparable, el amigo entrometido, el viejo decrépito, el amo de casa, el travesti ocasional, el malicioso refinado, el blandengue afeminado, el substituto circunstancial...
La caracterización varía así, en función de los distintos géneros: “slapstick”, “buddy movies”, cine bélico, western, musical, cine negro...
Ciertos actores, se convierten en auténticos especialistas en el desarrollo de papeles que abordan unas preferencias sexuales, nunca abiertamente proclamadas, como:
Bob Hope, Bing Crosby, Danny Kaye, Jerry Lewis, Clifton Webb, Walter Brennan, Randolph Scott, Cary Grant...
También, el cine europeo ofrece sus propios ejemplos, con Jean Cocteau y Luchino Visconti a la cabeza, y actores como Yves Montand, Jean Marais, Massimo Girotti, Renato Salvatori, Alain Delon...
Todos estos filmes, mediante una lectura atenta, alguna que otra intencional y rebuscada, otras muy editadas para hacerlas adecuadas, parecen ofrecer evidencias claras del interés y los límites del mundo cinematográfico, respecto al tratamiento de la homosexualidad.
Como dato, el término “lavender”, que es “lavanda”, se dice es “un color usado reivindicativamente por los gays y lesbianas en Estados Unidos”
Cuenta el realizador que “en aquel momento, sabía de la realización de “The Celluloid Closet” (1995), otro documental que también exploraba la presencia de personajes e historias homosexuales en el cine de Hollywood; pero el libro en que se basaba, no me había impresionado, sabía casi todo lo que se contaba en él.
Así decidí continuar con mi proyecto, investigando muchas más películas, que sabía que ellos no iban a tratar, y con un punto de vista muy personal”
Podemos decir entonces, que a diferencia de “The Celluloid Closet” (1995), éste explora más los patrones sugestivos y sugerentes que cualquier gay notaría por sí mismo, “la gayidad de algunos comediantes” como por ejemplo, pero que fueron hechos intencionalmente, con conocimiento de causa; no mostrando insinuaciones u ocultamientos.
Lo que “The Silver Screen: Color Me Lavender” nos dice, es que esas películas de amigos, de Hope & Crosby o Martin & Lewis… eran reflejo de la homosexualidad reprimida…
¡NO!
El afecto heterosexual entre los hombres, es un mito.
¿Acaso todos están ocultando algo?
¡Es ridículo afirmarlo!
En un momento se habla del “Síndrome de Walter Brennan”, como lo llama preciosa y pretenciosamente Mark Rappaport, es en realidad la historia de esos muchos “compañeros de confianza” de películas que “secretamente albergan fantasías homoeróticas sobre sus héroes”; por lo que parece creer el director, honestamente, estar tratando de hacer que los espectadores crean que casi todo es gay…
No es el caso; más bien parece enfocarse en lo que podría ser casi considerado “Teorías de La Conspiración Gay”
Un punto muy negativo, es que no se muestra el título de los filmes a los que se hace referencia.
En definitiva, este documental es descaradamente gay.
Se siente menos educativo y objetivo, y más como una película para la gente gay, que podría querer reírse de cómo los actores se comportaban o entregaban sus líneas de parlamento sin algún tipo de declaración social.
“The Silver Screen: Color Me Lavender”, queda como un divertido repaso por los momentos más o menos velados, en que se intuían, o veían guiños homosexuales en el cine del Hollywood de su Época Dorada, pero desde una óptica bastante morbosa y 100% gay.
Hay una cita, a menudo atribuida a Sigmund Freud que dice:
“A veces un puro, es sólo un puro”
NO RECOMENDADA.



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