The World Made Straight
Terminando de ver “The World Made Straight” (2014) de David Burris con Noah Wyle, Jeremy Irvine, Minka Kelly, Adelaide Clemens, Steve Earle, Haley Joel Osment, Colin Dennard, entre otros.
Drama emplazado en una comunidad rural Apalache, atrapada en el legado de La Masacre de Shelton Laurel durante La Guerra Civil de EEUU, donde 100 años después, un joven rebelde tratará de hacer frente a su violento pasado, pues se entera de que varios de sus parientes fueron acusados de unionismo durante esa guerra, y asesinados por un pelotón de fusilamiento formado por un regimiento confederado local.
Basada en la novela homónima de Ron Rash, publicada en el año 2006, el director debutante, David Burris, crea una atmósfera neo-faulkneriana de pecados indelebles, en una historia que se eleva por encima de los tópicos:
Atmósfera sombría de desempleo, aislamiento, drogadicción, falta de educación y esperanza.
La disputa entre familias que se originó durante la batalla, sigue presente en la actualidad, aunque de forma soterrada.
Solo cuando los personajes se ven al límite, serán capaces de sacar a la luz lo que realmente piensan.
Del reparto, las estupendas interpretaciones compensan los recargados elementos de este drama rural; sobre todo la estrella en ascenso, Jeremy Irvine; un consagrado Noah Wyle; y un sorprendente Steve Earle; cada uno de ellos, hacen de sus personajes, alguien interesante; pero la buena acción y el excelente trabajo de cámara, merece un mejor relato, especialmente teniendo en cuenta el marco histórico.
RECOMENDADA.
Drama emplazado en una comunidad rural Apalache, atrapada en el legado de La Masacre de Shelton Laurel durante La Guerra Civil de EEUU, donde 100 años después, un joven rebelde tratará de hacer frente a su violento pasado, pues se entera de que varios de sus parientes fueron acusados de unionismo durante esa guerra, y asesinados por un pelotón de fusilamiento formado por un regimiento confederado local.
Basada en la novela homónima de Ron Rash, publicada en el año 2006, el director debutante, David Burris, crea una atmósfera neo-faulkneriana de pecados indelebles, en una historia que se eleva por encima de los tópicos:
Atmósfera sombría de desempleo, aislamiento, drogadicción, falta de educación y esperanza.
La disputa entre familias que se originó durante la batalla, sigue presente en la actualidad, aunque de forma soterrada.
Solo cuando los personajes se ven al límite, serán capaces de sacar a la luz lo que realmente piensan.
Del reparto, las estupendas interpretaciones compensan los recargados elementos de este drama rural; sobre todo la estrella en ascenso, Jeremy Irvine; un consagrado Noah Wyle; y un sorprendente Steve Earle; cada uno de ellos, hacen de sus personajes, alguien interesante; pero la buena acción y el excelente trabajo de cámara, merece un mejor relato, especialmente teniendo en cuenta el marco histórico.
RECOMENDADA.



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