Citizen Kane

"¿Realmente le agrado, a pesar de no saber quién soy? …
Yo conozco demasiada gente, y también estoy solo…"

Se puede sonreír y no ser feliz.
Cuando todo se tiene, no se sueña con nada.
Nada, salvo algo que represente el más dulce de todos tus sueños.
¿A qué obedece tanto bombo y platillo para Citizen Kane?
¿Cuál es el verdadero secreto de tan venerado film?
¿Es realmente una de las mejores obras cinematográficas de la historia?
Comencemos con revelar, quién creo el mito.
El American Film Institute es una entidad cinematográfica estadounidense, independiente y sin fines de lucro, cuyo cometido es conservar el material cinematográfico y rendir homenaje al mismo.
Creado por el National Endowment for the Arts, el cual fue establecido en 1967 cuando el presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson firmó el tratado llamado National Foundation on the Arts and the Humanities Act.
La organización también preserva películas antiguas, en especial aquellas en riesgo de degradación del soporte fotográfico utilizado para la filmación y proyección de la película.
Esta empresa confeccionó a mediados de Junio de 1998 una lista de las 100 mejores películas de la historia del cine, conmemorando el centenario de este invento.
La encuesta se realizó entre 1500 personajes relevantes del mundo del cine y se nominaron un total de 400 películas, realizadas entre los años 1912 y 1996, de las que salió la lista final.
Esta lista está compuesta únicamente por películas americanas o con una importante participación americana en su producción, por lo que está muy lejos de ser significativa, pero representa una parte muy importante del cine mundial.
Entre los años 1998 y 2008, el American Film Institute ha reconocido lo mejor del cine y por segunda vez en esta década, en su especial de televisión de tres horas, dio su preferencia a Citizen Kane como la película más representativa del cine de todos los tiempos.
De la lista se encargan un amplio grupo de críticos, historiadores y expertos, que en esta ocasión han corroborado la opinión de sus predecesores en cuanto a la valía de Citizen Kane.
Citizen Kane resulta ser una película excepcional pues reúne, resumidamente, varios elementos:
a) Se trata de un filme cuyo estilo se sitúa entre el cine clásico y el cine moderno.
b) Posee una complejidad notable en la construcción del relato.
c) Emplea recursos estéticos de tipo visual y sonoro muy ricos y complejos.
d) Se trata de una de las historias más estudiadas y comentadas de toda la historia del cine.
Por esto y más Citizen Kane ha permanecido en el lugar predilecto de la crítica cinematográfica por mucho tiempo, más allá de si fue un éxito taquillero o no, ya que no hay que olvidar que para un espectador de los años cuarenta, la televisión era todavía como un sueño muy lejano, y una obra de las características de Citizen Kane debió suponer toda una revolución visual y temática de difícil aceptación para el público.
La consideración popular de que es "la mejor película de la historia" genera unas expectativas que no siempre se vean satisfechas, no porque no esté a la altura de tal consideración, sino porque sus novedades a día de hoy, más de sesenta años de su estreno, están asimiladas y no tienen la capacidad de impresionar que tuviera en su momento.
Al día de hoy Citizen Kane es una película que deslumbra en el momento que uno profundiza en ella y descubre los numerosos detalles que crean este impresionante rompecabezas.
Más allá de esta reputación de obra maestra, lo relevante es su contribución a la innovación del lenguaje cinematográfico (en forma de una larga lista de recursos visuales y narrativos), que en todo caso se considera innegable.
Para disfrutar de una buena película hay que saber cuál es el momento justo para verla; pero no el momento del día o de la noche, o la hora exacta, sino el momento de la vida en que se está preparado para ver una determinada película y extraer todo su jugo.
Citizen Kane es una película que será mucho mejor apreciada por quienes dominen un poco el séptimo arte.
Un espectador ocasional difícilmente apreciará el punto de ruptura que esta película supuso en la historia del cine: sus innovadoras técnicas de estructura narrativa y cinematográfica, los arriesgados ángulos de cámara, la audacia, en suma, del autor.
Pero, incluso sin tener este fondo de conocimientos, la película de Welles es un buen entretenimiento para el espectador medio.
En resumen, la película empieza con el final de una vida y luego moviéndose constantemente adelante y atrás en el tiempo, la cinta cuenta la historia del personaje que le da título, interpretado vigorosamente por el propio Welles, desde sus miserables comienzos hasta alcanzar la cúspide del poder y luego su trágica caída.
La película se desplaza suavemente de escena a escena, aún cuando cuente con aparente desorden cronológico una historia que abarca 75 años de vida en el "mundo real".
La historia se cuenta a la vez de un modo poético y mordaz.
El carismático Kane es capaz de arrastrar a la gente a hacer cosas que luego todos lamentarán; construye su inmenso imperio mediático predicando a los cuatro vientos los más altos ideales pero con el único fin de poder influir y manipular a las masas para ponerlas a su servicio.
La película nos habla sobre la soberbia y la ignorancia, pero especialmente, sobre la corrupta influencia que tiene sobre la sociedad el poder no fiscalizado o controlado de algún modo.
Cinco narradores se encargan de desnudar el alma de Kane a través de los flashbacks, curiosamente sin conseguirlo: Thatcher, Bernstein, Leland, Susan, y el mayordomo.
Antes de éstos, un noticiario cinematográfico que informa de la muerte de Kane ayuda al espectador a situar los hechos y personajes que a continuación serán narrados.
Lo más paradójico del film es que ninguno de los personajes logra aportar luz al misterio de Kane, y sólo el espectador conocerá al final de la historia el amargo secreto.
Y también nos habla sobre el remordimiento y la solución al misterio que constantemente planea sobre toda la historia.
¿Qué o quién era Rosebud?
El filme marca un hito en la historia del cine.
Técnicamente no inventó nada, pero sí usó todos los recursos existentes hasta ese entonces de manera magistral.
Uso de la profundidad de campo, seguramente influido por el realismo poético de franceses como Jean Renoir, fotografía en claroscuro y juegos de iluminación, herencia del expresionismo alemán de principios del siglo, escenografías techadas nada comunes para la época y notable uso de los movimientos de cámara y uso de grúas, como dollys y travellings.
Pero también añadió algo absolutamente nuevo: la mirada personal del autor, el director como un narrador omnisciente que quiere contar la historia a su manera, valiéndose para ello de herramientas como el picado y el contrapicado.
De esta forma, por ejemplo, es capaz de mostrar a Charles Foster Kane, inspirado en el magnate de las comunicaciones William Randolph Hearst, como un hombre lleno de poder.
También desarmó la cronología de la mayoría de las historias que eran proyectadas en la pantalla grande, empezando la narración desde el final.
Resultó ser el debut más espeluznante de un cineasta en la pantalla grande. 
Welles derrumbó el sentido visual predominante en la época y realizó probablemente la película más importante para el posterior desarrollo evolutivo del arte fílmico.
Afamado gracias a su realista interpretación radiofónica de la obra de H.G. Wells, "The War Of The Worlds", que provocó un pánico general entre sus oyentes, el joven Orson, que contaba en la época con 25 años, fue fichado por la RKO con un contrato impensable para un recién llegado al mundillo de Hollywood, que además le permite gozar de total libertad creativa para la producción de filmes.
Welles se sumerge en los laberintos del dinero y el poder para crear su gran obra, en donde, como el mismo prefería se multiplico en todas sus artes para dirigirla, realizar el guión y protagonizarla con una actuación que abarca desde la juventud hasta la vejez.
Nos muestra el poder del dinero, la corrupción en la política, el periodismo como medio para manipular el pensamiento humano y el amor como una suma de intereses.
A pesar del dinero y poder, tal vez para Charles Foster Kane al igual que para cualquier persona, la cosas más importantes y entrañables son las de nuestra infancia y juventud, las más sencillas.
Lo tenía todo en la niñez y luego lo perdió.
Al citado William Randolph Hearst no le hizo ninguna gracia verse retratado.
Una de sus cronistas, la viperina Louella Parsons vio la película en un pase restringido, y se apresuró a contárselo a su jefe.
Éste usó todas sus influencias para evitar que la película se estrenara.
El film, afortunadamente, llegó a estrenarse, con un enorme éxito de crítica que, desafortunadamente, no correspondió con el mismo éxito de taquilla.
Welles pagó caro el haber desafiado a Hollywood, y sobre todo el haber confiado en la inteligencia y el buen criterio de un público que más se regía por las convenciones del entretenimiento más banal que por la capacidad de discernir un producto bien hecho.
El film no recaudó lo esperado, y las grandes expectativas de Welles en la industria del cine empezaron a ponerse en tela de juicio.
Citizen Kane es una película dirigida, escrita, producida y protagonizada por el estadounidense Orson Welles.
Welles se llevó consigo a sus compañeros del Mercury Theatre, entre ellos su gran amigo Joseph Cotten y comenzó a rodar la historia.
Se rodeó de innumerables talentos.
El intrincado guión lo escribió con Herman Mankiewicz, el extraordinario trabajo de fotografía fue para Gregg Toland, que comentaría posteriormente que se sentía sorprendido y entusiasmado por las audaces ideas del genio, y la música fue escrita por el gran Bernard Herrmann, asiduo colaborador de otro de los gigantes del cine, Alfred Hitchcock.
El resultado de este encuentro fue una obra maestra rotunda.
Al margen de su intachable guión, que aborda temas como la futilidad vital, la nostalgia, el valor de la sencillez o la ambición, su conseguida tonalidad, dominada por una evocación melancólica
La película ganó un Oscar al mejor guión original y estuvo entre las candidatas en otras ocho categorías: película, director, actor principal (Orson Welles), dirección artística, fotografía, música, sonido y montaje.
Paradójicamente, ese único Oscar —que también sería el único conseguido por Welles en toda su carrera, a excepción del honorífico de 1970— fue otorgado en una categoría, el guión, de su autoría en conjunto con Mankievickz.
En el apartado de la música, Welles contó con la asistencia de Bernard Herrmann. 
El sistema de trabajo adoptado para la composición de la banda sonora era realmente muy original e insólito en cine: en lugar de componer la música cuando el filme estuviera ya montado, Herrmann componía la música mientras era rodado bobina a bobina, hasta el punto de que algunas secuencias fueron montadas a partir de la música.
Por otro lado, las similitudes entre Kane y el magnate Hearts, son numerosas.
La película parece una caricatura de la vida real de Hearst.
El tema del film muestra al diario Inquirer de Kane, un poderoso publicista dueño del periódico, que podría ser el Examiner de Hearst.
Pero ahí no terminan las similitudes: 
Xanadú, la fastuosa mansión de Kane se parece a la mansión San Simeón de Hearst, la grandiosidad de Xanadú, propiedad de Kane, con su fastuoso palacio en el centro, es un reflejo de la riqueza que rodea al magnate del periodismo.
El romance de Kane con la mediocre cantante Susan Alexander, tiene su paralelo con la actriz del cine mudo Marion Davis, amante de Hearst.
En la película Kane le compró a Susan un teatro de ópera y en la vida real, Hearst le compró a su amante el estudio de cine Cosmopolitan Pictures.
Para completar el cuadro de similitudes, el personaje Walter Parks Thatcher tiene similitudes con el financista J.P. Morgan y Kane, al igual que Hearst, tenían aspiraciones políticas.
Otro punto importante, sin duda alguna, el elemento conductor y más destacado de la acción y epicentro de la trama es el periódico.
Según la Enciclopedia Larousse podemos definir periódico como:
“El impreso que se publica periódicamente y contiene artículos y noticias sobre distintas materias”. 
El periódico ha sido y es una fuente de información enorme, tal ha sido su potencia que le ha sido otorgado como 4º Poder, y acá lo demostró.
En teoría, el periodismo nos narra la realidad.
La verdad objetiva.
Sabemos que esto no es verdad, pero el mundo lo han diseñado los peces gordos. 
No hay esperanza.
El ser humano tiene la habilidad del que los otros animales no tienen: 
¿sabéis cual es, no?
La mentira.
Siempre mentiremos para hacer la vida más llevadera.
Somos, en menos proporción, igual que los malditos políticos.
Sabemos sobradamente que esto es así de lamentable…
Existen muchas escenas resaltables, pero destaco las siguientes:
El principio ya es estupendo con la cámara superando la valla con el cartel de "No Trespassing" y dirigiéndose a la ventana del dormitorio de un moribundo Kane.
La película está llena de escenas de gran valor cinematográfico, como cuando la madre firma el contrato que vincula a su hijo con un banco hasta su mayoría de edad, viéndose al niño jugando fuera desde la ventana.
Otra es el momento en el que Kane firma la pérdida de control de sus periódicos, vemos una ventana en segundo término, mientras los representantes del banco firman, Kane pasea, se aleja acercándose a la ventana, resultando ser un enorme ventanal que empequeñece a Kane, convirtiéndolo en una miniatura.
Otra gran escena es como se representa la erosión de la relación entre Welles y su primera mujer, a partir de una elipsis temporal de desayunos encadenados.
O la del fracaso de Susan, encadenando imágenes entre bastidores y finalizando con un movimiento de grúa hacía arriba, llegando a donde hay unos tramoyistas que hacen muescas de desagrado.
Y muchas más, que no son de una gran espectacularidad, pero que muestran que la película se construyó buscando la máxima utilización del lenguaje visual, hecho que se observa en los numerosísimos detalles que enriquecen prácticamente todas las secuencias.
Y los más impactante de todo esto, es que fue rodada en 1941!!!!!!!!
La supuesta trama principal (Rosebud) no es más que una excusa para que se desarrolle la trama secundaria, la que realmente interesa al autor y al espectador, es lo que Hitchcock llamaba McGuffin.
En la película, el multimillonario Kane muere dejando una misteriosa palabra: 
"Rosebud".
Un reportero trata de descubrir su significado entrevistando a todas las personas que conocieron a Kane.
Uno a uno cuentan sus historias tejiendo en retrospectiva la vida del magnate. 
Pero descubrir el significado de Rosebud (capullito de rosa, más o menos) no es fácil, aunque en la película acaba siendo un recuerdo de juventud de Kane, aunque se dice que correspondía al apelativo familiar con que Hearst llamaba al clítoris de su amante…
El aspecto del sentimiento de ahogo que provoca el hecho de no poder cambiar el transcurso de una vida plagada de desencantos y de vacíos existenciales, es lo que significó Rosebud para Charles Foster Kane.
Donde nuestro querido Charlie se vio envuelto de falsos amigos y de gente muy interesada en lo que él tenía, más que en lo que él era.
Rosebud es el símbolo de la infancia perdida, de una calurosa educación en el seno del hogar, de una vida que pudo ser vivida pero que fue reemplazada por otra llena de riquezas, popularidad, bienes materiales y mil cosas más que, como podemos comprobar, no dan la felicidad, sino que más bien la obstaculizan.
Para cualquiera de nosotros, Rosebud es aquello que no supimos valorar hasta que lo perdimos, aquello que siempre echamos de menos al volver la vista atrás y que añoramos con verdadera nostalgia.
Un viejo amigo, un lugar emblemático, un olor que nos evoca recuerdos entrañables.
Nada de eso se puede comprar con fama ni prestigio, y Kane lo supo al final de su vida.
La palabra "éxito" tiene un valor tan relativo como escalas de valores hay en el mundo.
Y parece evidente que Kane nunca pudo paladear el éxito que siempre ansió.
Todo en sus manos fue como un juego en el que él impone las reglas.
Pero olvida varios detalles básicos.
Olvida que los corazones no se pueden comprar.
Olvida que la felicidad no se puede comprar.
Olvida su propia libertad, debería respetar y tener presente la de los demás.
Olvida que una vez fue un niño pobre que no aspiraba a más que a divertirse con su trineo sobre la nieve, y que fue más feliz con ello de lo que jamás lo sería después, y que en el terrible momento de dejar su niñez atrás sabía que ya le estaban robando lo mejor que tenía.
En la lucidez de la antesala de la muerte, él sabía que nunca fue tan rico como cuando no tenía nada.
Todo lo que yo pueda decir sobre la subyugante, original, audaz, fantasmagórica, simbólica y sugerente fotografía, ya se ha dicho.
Todo lo que yo pueda decir sobre el supremo guión, sobre el buen trabajo de la plantilla de actores, sobre la calidad de la banda sonora y sobre la monumental y grandiosa puesta en escena, ya se ha dicho.
Todo lo que yo pueda decir sobre el vestuario, sobre el maquillaje, sobre el atrezzo y sobre todo lo que se pueda comentar algo, ya se ha dicho.
Y tras tanto influir en la opinión pública, tras tanto coleccionar y conservar obsesivamente objetos familiares y piezas de museo y construir palacios y teatros, tras querer comprar la luna, y tras perder la amistad y el amor, Kane no es más que un hombre derrotado que sueña con volver al momento en que todavía era un niño cuyo horizonte era su madre, y su único amigo era un trineo con una rosa pintada en el reverso.
Citizen Kane, es un retrato fascinante del poder y sus límites, de que no existen verdades existenciales y si las hay son susceptibles de ser manipuladas, que la traición en la política o en la amistad es solo cuestión de tiempo, aunque la lectura final de la película nos dice que el poder y el dinero no sirven para comprar o engañar, a la vejez ni a la muerte.
Orson Welles nos enseña con gran inteligencia, que la vida pasa rápidamente, envejece en lo que dura una película, y que cuando empiezas a ver que lo tienes todo y todo eso lo vas a tener que dejar porque no eres un faraón egipcio, lo único que cuenta, lo único que queda, y eso es así porque lo he visto, son los recuerdos de la niñez.
Queda lo sencillo, queda aquel día que te divertiste con tu hermano, con un amigo, con tus padres y que sencillamente eras feliz, porque eso de la muerte te quedaba tan lejano como las estrellas.
Tu más íntimo recuerdo de felicidad es tuyo y a nadie le importa, es tan inútil que alguien lo sepa o lo descubra como si lo cuentas o lo publicas.
El recuerdo morirá contigo.
Debería haber un registro universal dónde quedaran para siempre los recuerdos felices de todo el mundo que ha pisado este mundo.
Y es que la infancia nos marca a fuego a todos, y no hay niño que lo que más desee sea la aprobación y el cariño de su madre.
En el fondo, un adulto no es sino un niño que ha dejado de soñar.

Recomendable para pensar y reflexionar, en profundidad visual y magistral, sobre nosotros mismos y sobre los objetivos que perseguimos en esta vida.



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