The Wizard Of Oz

"En algún lugar, más allá del arco iris, los cielos son azules y los sueños que te atreves a soñar, se convierten en realidad"

Un clásico que no envejece y que verdaderamente sorprende en la vigencia de sus intemporales aspectos artísticos.
Película que asombra aún hoy, y más cuando pensamos que data de 1939.
Lo primero que se me viene a la cabeza es valorar qué esplendoroso cine se pensaba en esa época que aún hoy nos maravilla, a pesar de no estar ajeno el rodaje a muchas problemáticas de ciertas idas y vueltas que no menguaron la calidad desbordante de esta obra.
Es un filme para todo público, que describe una narración infantil con personajes caricaturescos y paradigmáticos, que sin dudas nos hacen aflorar nuestro corazoncito de niño que todos llevamos dentro.
Es difícil mantenerse ajeno a los valores y conceptos que se transmiten.
Con el tácito discurso de que "no hay mejor lugar que el hogar" se puede decir que la película revaloriza la representación de la familia.
Vemos en el personaje de Dorothy (encarnado por una espléndida Judy Garland) el deseo de viajar a un lugar extraordinario, no obstante será su corazón el que le anime a darse cuenta que su verdadera felicidad se encuentra con sus seres queridos en la cotidianidad de una granja de Kansas.
Es verdaderamente sorprendente cómo Dorothy en su viaje va madurando, aprendiendo de las circunstancias que le envuelven junto a sus amigos de turno.
También es para destacar el concepto de que tenemos en nuestro interior la capacidad de dar respuesta a nuestras necesidades insatisfechas, y que sólo depende de nosotros mismos, de nuestra voluntad de complacer esos sueños.
Lo que impulsó la realización de una cinta de tal coste fue el éxito de Snow White and the Seven Dwarfs dos años antes.
Los estudios Metro-Goldwyn Mayer, en plena época gloriosa de Hollywood, nos regalaron una de las más grandes películas que jamás pueda verse: The Wizard Of Oz.
La película se basaba es la obra de Frank L. Baum y fue encargada por el todopoderoso Louis B. Mayer, máximo responsable de los estudios, a Mervyn LeRoy, productor y director de gran prestigio quien decidió otorgar la labor de realizador a otro, pudiendo asumir de esa manera un control más detallado de la producción.
Parece increíble pensar que una película tan perfecta tuviera que enfrentarse a numerosos problemas, uno de los más destacados, sin duda, es que por la silla de director pasaron distintos realizadores siendo solo acreditado uno de ellos.
El film comenzó a ser rodado por Richard Thorpe pero éste fue despedido a penas dos semanas después, su metraje no convenció a los productores de la Metro, consideraron que Thorpe estaba dando un enfoque oscuro y adulto a la película y lo que buscaban era precisamente lo contario.
Para sustituirlo llegó el magnífico director George Cukor, pero estaría hasta que comenzara el rodaje de “Gone With The Wind” (1939, Victor Fleming) ya que éste era el director encargado en un principio de la mastodóntica producción de David O. Selznick.
Tras el paso de Cukor tomó en mando el único director que aparece en los créditos de la película y quien, por otra parte, rodó la mayoría del metraje, estamos hablando de Victor Fleming, quien a pesar de su fama de hombre serio y perfeccionista logró un gran ambiente durante el rodaje, dando la visión que los productores esperaban de la película, de hecho, una de la razones por las que Fleming se comprometió fue porque quería rodar esta película para sus hijos.
Fleming tuvo que abandonar a punto de terminar el rodaje ya que le encargaron dirigir “Gone With The Wind” tras el despido de George Cukor, para terminar la película Mervyn LeRoy contrató a otro prestigioso director, King Vidor, a quien se le atribuye la escena en la que Judy Garland, quien interpreta a Dorothy, canta el popular “Over The Rainbow”, escena que estuvo a punto de ser eliminada del montaje y que posteriormente se ha convertido en todo un hito cinematográfico.
Las canciones compuestas por E.Y. Harburg & Harold Arlen y la música de Herbert Stothart han pasado a la historia por meritos propios.
Con la incorporación de las canciones de Arlen y Harburg, el libreto fue mejorado con aportaciones de Florence Ryerson y Edgar Allan Woolf, ayudados en la sombra por Irving Brecher, William H. Cannon y Herbert Fields.
No obstante, se sabe que el texto definitivo contiene líneas debidas a Arthur Freed, E. Y. Harburg, Samuel Hoffenstein, Jack Mintz, Sid Silvers, Richard Thorpe, George Cukor y King Vidor.
Si señores… Esto es Hollywood!!!!!!!.
Suele decirse que Mervyn LeRoy, el primer director en hacerse cargo del rodaje, fue quien quiso a Judy Garland en el papel protagonista.
Ello evitó que fuera a parar a manos de Shirley Temple o Deanna Durbin, otras firmes candidatas al mismo papel.
En principio, cuando la franquicia estaba en manos de Samuel Goldwyn, se pensó que Eddie Cantor interpretaría el papel de Espantapájaros, pero la idea quedó descartada.
Ray Bolger y Buddy Ebsen se hicieron con los personajes del Espantapájaros y el Hombre de Hojalata poco antes de que Bert Lahr fuera contratado como el León Cobarde.
En la actualidad The Wizard Of Oz es considerada una película de culto, a pesar de su proyecto inicial como fábula cinematográfica infantil, en la cual una joven estadounidense es arrastrada por un tornado en el estado de Kansas y dejada en una fantástica tierra donde habitan brujas buenas y malas, un espantapájaros que habla, un león cobarde, un hombre de hojalata y otros seres extraordinarios.
Reconocida en su tiempo con 2 premios Oscar (partitura y canción "Over The Rainbow") y otras cuatro nominaciones más (película, cinematografía, efectos especiales y dirección de arte).
The Wizard Of Oz tiene el mérito de haber sido la nueva cumbre en los procedimientos del maquillaje especial.
La película tardó unos nueve meses en realizarse, y numerosos maquilladores y técnicos de laboratorio trabajaron día y noche para llevarla a término.
Jack Dawn quiso emplear tan poco maquillaje como fuera posible para permitir que las personalidades se mostraran a través de caracterizaciones muy simples. 
Consiguió este efecto mediante el diseño de sus personajes con el uso de apliques y no de máscaras; y fue tan satisfactorio que todo el mundo se preguntaba por qué Bert Lahr no había permanecido caracterizado como un león aun después de interpretar sus escenas.
El trabajo realizado sobre Lahr fue probablemente el más duro, ya que su disfraz fue confeccionado con auténticas pieles de león y pesaba unas cincuenta libras. 
Después de unos veinte minutos, tenía que quitárselo para descansar.
Otro de los protagonistas, el Hombre de Hojalata, no fue mucho más fácil de caracterizar.
Su intérprete, Jack Haley, tenía que tener mucho cuidado con no tropezar y caer ya que cuando lo hacía, no podía levantarse sin ayuda.
Se precisaba un maquillaje plateado, si bien una vez aplicado, no parecía lucir bajo las cámaras.
Dawn descubrió que mediante el añadido de un pequeño lavado en azul sobre la plata, conseguía un eficaz aspecto plateado, especialmente cuando se le sacaba brillo con un paño suave.
Sin embargo, no todo fueron aciertos en la labor de Jack Dawn.
El primer actor elegido para encarnar al Hombre de Hojalata, Buddy Ebsen, reposaba por esos días en el californiano Hospital del Buen Samaritano, en el interior de una tienda de oxígeno, como resultado de una intoxicación con aluminio en polvo.
Dawn había aplicado esta suspensión a Ebsen para platear su rostro y se da la circunstancia de que, aun después de la hospitalización del actor, negó su responsabilidad en el accidente aludiendo al hecho de que el aluminio "era puro".
Si los mineros de los años treinta eran capaces de aspirar polvo de aluminio para combatir la silicosis, Buddy Ebsen no debía, a juicio de Dawn, ser una excepción a esa insana regla.
Es de imaginar, a la vista de lo ocurrido con su predecesor, el miedo con el que Jack Haley se sentó en la sala de maquillaje.
Afortunadamente, aunque Dawn consideró su maquillaje como el más desafiante, la caracterización de Ray Bolger fue menos problemática.
Como el Espantapájaros, Bolger tenía que aparecer como si su cabeza estuviese hecha de harapos, rellena de paja, y atada con una cuerda.
El diseño fue modelado con gomaespuma sobre un vaciado de yeso de la cabeza del actor.
Bert Lahr, el actor que interpretó al León Cobarde, era caracterizado con una calva sobre pelo para aumentar su frente.
Se le colocaba a continuación una prótesis de goma en la nariz y se le hacía una hendidura en el labio superior.
El maquillador cubría las cejas reales con seda, situando las falsas en un ángulo sesgado.
Luego añadía apliques peludos y unas orejas de goma.
Finalmente, la cola era movida con un hilo de pesca y una polea desde el techo del plató.
Margaret Hamilton, que interpretaba a la Bruja del Este, pudo interpretar su papel tras pasar por un proceso de maquillaje especial consistente en la creación de una máscara de su rostro, del que se extrajeron moldes de arcilla para fabricar una nariz ganchuda y una afilada barbilla en prótesis de goma.
Se pegaron éstas con cola teatral y la cara fue cubierta con una grasa especial de tonos verdes.
Unos dientes oscurecidos, uñas verdes y una verruga protésica completaron el maléfico atuendo.
El Gran Mago fue interpretado por Frank Morgan, que tenía muchos cambios de maquillaje a lo largo de la película; no sólo como el fantástico hechicero, sino también como el Cochero que conducía al Caballo de Diferente Color en la Ciudad de Esmeralda, y como el Profesor Maravilla.
Por su parte, la joven Judy Garland, que hizo una encantadora y cálida interpretación de su papel como Dorothy, llevaba un maquillaje muy ligero.
Le fue realizada una prueba con una peluca rubia, pero se pensó que resultaba poco ingenua (ya sabéis lo que dicen de las rubias) y ésta fue eliminada.
En lo referido a los efectos visuales, The Wizard Of Oz cuenta con uno de los técnicos más reputados, Arnold "Buddy" Gillespie, y con el director artístico Cedric Gibbons.
Arnold Gillespie se vio ante el reto de visualizar en la pantalla un huracán.
La primera idea que tuvo el técnico a tal efecto fue emplear los indicadores de viento existentes en los aeropuertos.
Gillespie había sido piloto y conocía bien estos tubos que se agitan cruzados por el aire.
Así pues, el primer paso consistió en construir un enorme tubo de muselina de las mismas características.
Se realizó a continuación una reproducción a escala del cercado y la granja de la familia de Dorothy.
La base del tornado desaparecía por una ranura del decorado, cubierta de goma, por donde se conectaba a un caballete -una estructura metálica móvil similar a las utilizadas en los almacenes para levantar pesos- que iba a su vez prendida de un pequeño coche.
Este efecto, combinado con aire comprimido, humo y polvo, fue filmado a través de dos pantallas de cristal cubiertas de nubes de algodón gris que simulaban el cielo tormentoso.
Todo aquello que ve Dorothy desde la ventana de su casa, atrapada en el interior del tornado, se logró mediante sobreimpresiones.
El fondo del tornado era un soporte de muselina, filmado por una cámara giratoria.
A las órdenes de Gillespie trabajaban cuarenta operarios, muchos de los cuales a punto estuvieron de intoxicarse con la preparación de algunos efectos, por ejemplo, al verter resina caliente en mercurio frío.
Así y todo, en los trucajes menores el ingenio primó sobre la improvisación: se empleó látex para construir a los árboles parlantes y un sistema de polvo de talco y aire comprimido fue la chimenea del Hombre de Hojalata.
Uno de los efectos especiales más complejos fue aquél del cielo surcado por monos voladores.
Cada mono, esculpido en miniatura, colgaba de una finísima hebra de alambre sujeta a un caballete móvil.
Los monos estaban acabados en goma y eran sostenidos por cuatro hilos que agitaban sus alas.
Por su parte, estas últimas contaban con unos ligeros goznes metálicos, que lograban una total flexibilidad de movimientos.
Evidentemente, si una sola hebra se partía en medio de una toma, ésta debía repetirse.
Si se tienen en cuenta los cientos de hebras que debían manejarse, es de suponer lo complicado de estas filmaciones.
También existían monos reales colgados por el estudio, incorporados por minúsculos actores en cuya espalda una pequeña batería movía sus alas.
Para filmar la secuencia del campo de adormideras, Gillespie tuvo que diseñar una grúa especial que se deslizaba por tubos para así poder rodar la carrera de los protagonistas.
Otro efecto, el derretimiento de la Bruja del Este, se logró colocando a su intérprete, Margaret Hamilton, sobre una grúa hidráulica y sujetando su vestido al suelo.
Cubierto por su capa había hielo seco sobre un soporte caliente, con lo cual, a medida que la grúa descendía, el vapor daba la impresión de que la bruja se fundía.
En realidad, lo único que descendía con la grúa y se arrugaba sobre el suelo era el vestido de Margaret Hamilton.
La actriz desaparecía en un hueco del piso.
En cuanto a la bola mágica de la Bruja, ésta consistía en un simple sistema de proyección mediante un espejo con una angulación de 45 grados y una pequeña pantalla translúcida.
Un proyector reflejaba las imágenes que aparentaba contener la bola de cristal.
Otra bola, procedente esta vez de un árbol de Navidad, servía para trucar la esfera en la que aparecía el Mago.
La bola se había filmado anteriormente para su posterior sobreimpresión.
Por cierto, la enorme cabeza del Mago en su sala del trono era una simple proyección sobre vapor.
Asimismo, se recurrió en más de una ocasión a la pintura mate y al uso de orlas en las filmaciones para trucar decorados.
De este modo se consiguieron los fondos de la granja en Arkansas, los rayos de Sol sobre la ciudad Munchkin o las torres del castillo de la bruja.
La escena en la que la bruja escribe en el aire se logró de un modo muy ingenioso.
Gillespie empleó un tanque con fondo de cristal, con agua y aceite simulando el cielo.
La miniatura de la bruja volaba sobre una jeringuilla hipodérmica con una mezcla de leche condensada y tinte oscuro.
De esta forma se pudo filmar la escritura aérea de las palabras “Ríndete Dorothy” que se desvanecían lentamente en el fluido del tanque.
En la noche del Oscar, la película perdió el premio en la categoría de Mejor Película contra Gone With The Wind, pero ganó en la categoría de Mejor Canción (Over The Rainbow) y el Premio de la Academia a la Mejor Música Original.
Aunque el premio a la mejor canción fue para E.Y. Harburg y Harold Arlen, el Premio a la Mejor Música Original no, recayó en Herbert Stothart, quien compuso la música de fondo.
Judy Garland por su parte, recibió el Premio Especial Juvenil de la Academia de ese año, por "Mejor Interpretación Juvenil".
La película es considerada "de culto" por los círculos gays, y se han hecho múltiples interpretaciones sobre el simbolismo gay que se oculta en varios personajes.
Se considera que los compañeros de Dorothy, "freaks" o inadaptados para su propio mundo, esconden alusiones a la marginación que sufrían los gays en la época.
Por otro lado, el Hollywood de los años 30 tenía un notable porcentaje de estrellas y cineastas de dicha condición sexual, que la encubrían ante el público pero que la expresaban con bastante libertad en su círculo de amistades.
Más allá del cuento infantil, la obra contiene sobreentendidos, indicaciones y sugerencias de alcance y naturaleza diversos.
Denuncia los despropósitos de la sociedad dirigente: la rica Srta. Gulch reclama la posesión de un perrito ajeno mediante orden del sheriff porque la ha mordido levemente y porque se propone que le den muerte.
Subvierte los valores convencionales al elevar a categoría de compañeros de la heroína a un cobarde, un tonto y un personaje sin sentimientos.
Sugiere que la sociedad contemporánea, en cierta medida y de alguna manera, se puede considerar formada por personas lisiadas, estúpidas, cobardes y desalmadas.
Se refiere implícitamente a hechos históricos del pasado acallados en rincones oscuros de la memoria (guerras, deportaciones, invasiones...).
Viene a decir, sin palabras, que el mundo se halla asolado por la codicia, la insolidaridad, la explotación y la guerra.
Explica que el coraje, la solidaridad y la lucidez se han de buscar en el interior de cada persona, porque son valores esencialmente humanos.
No hay ni lugares ni territorios de huída y refugio.
El mundo puede ser un prodigio de armonía, paz y alegría, si se imponen la cordura, la solidaridad, la justicia, la paz y la libertad.
Goza de un aprecio especial en los colectivos homosexuales, quienes consideran que los tres personajes que acompañan a Dorothy contienen en su definición alusiones a la marginación homosexual en la época de referencia.
Y ciertamente apoyo esta interrogante y muchas otras más, que me resultaron interesantes en la investigación.
¿Qué tiene The Wizard Of Oz que ha sido objeto de apropiación por parte de la “cultura gay”?
¿Qué mecanismos han provocado un proceso de identificación de los sujetos homosexuales con determinados elementos que constituyen la película?
¿Por qué es una película de culto gay y se incluye en su canon?
Hay un primer elemento que no procede de la película, sino que surge en Inglaterra a raíz de la publicación de la novela de L. Frank Baum en los primeros años del siglo XX: la expresión “friend of Dorothy”.
Una mujer llamada Dorothy King se hizo famosa en Londres por la tendencia a dejarse ver acompañada de hombres homosexuales, y en las veladas que organizaba, la mayoría de los invitados eran oficiales de marina.
Bailaban, cantaban e interpretaban parodias vestidos de mujer, de tal manera que estos oficiales pronto empezaron a reconocerse y ser reconocidos como “amigos de Dorothy”.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la marina norteamericana usaba esta misma expresión peyorativamente para referirse a espías alemanes, pero antes debía asegurarse bien de que no era utilizado en ese otro sentido, dado que en 1939 -y posteriormente- ya se proyectaba la cinta en las principales salas de cine del país. 
Lo que sí es claro, es que aún hoy la expresión continúa utilizándose de forma autorreferencial y peyorativa al mismo tiempo.
Es preciso detenerse en el fenómeno llamado “diva worship” o “culto a la diva”. 
Era muy habitual, en la postguerra, en los locales de ambiente gay, sobre todo en Nueva York, asistir a espectáculos de drag.
En muchos de ellos los artistas tomaban el rol de Judy Garland vestida de Dorothy, mientras cantaban “Over the Rainbow”.
Judy Garland fue poco a poco convirtiéndose tras el estreno de la cinta -en la que sólo contaba con diecisiete años- en toda una diva de culto para la comunidad gay norteamericana durante los años 50 y 60.
Los teatros donde actuaba se llenaban casi en un ochenta por ciento de una audiencia gay.
La Garland encarnaba muchos de los estados emocionales que la comunidad gay experimentaba comúnmente mientras en los sesenta salían de los armarios: vulnerabilidad y fuerza, sinceridad y esquizofrenia, timidez y abandono, adolescencia y madurez.
El papel de Dorothy sólo pudo haber asegurado su lugar en la iconografía gay: la solitaria chica pueblerina e incomprendida que tiene una gran aventura urbana en un mundo nuevo salvaje y extraño donde amigos fantásticos aparecen para ayudarla en su camino y donde ninguna pena puede abrumarla.
A ello le deberíamos sumar algunos datos de su vida privada.
Las biografías de Judy Garland atestiguan que su padre, Frank Gumm a quien adoraba, era homosexual, al igual que Roger Edems, quien fuera su mentor de su carrera en la Metro.
Uno de sus biógrafos recoge incluso el dato de que la diva se sentía a gusto rodeada de amigos homosexuales y apunta también la tendencia que tenía a enamorarse de ellos; uno de los ejemplos más evidentes fue su relación y posterior matrimonio con el director Vincent Minelli, padre de Liza.
Tomemos en primer lugar las letras del musical.
Las canciones que interpretan Judy Garland, Bert Lahr (el León Cobarde) y Billie Burke (la Bruja Buena del Norte).
Cuando el León Cobarde asalta a Dorothy y sus amigos en el Camino de Baldosas Amarillas, y siendo descubierta su naturaleza de cobarde, les cuenta sus penas en
“Yeah, it's sad, believe me Missy
When you're born to be a sissy
Without the vim and verve
But I could show my prowess
Be a lion, not a mowess
If I only had the nerve”
Si a esto le añadimos los gestos con los que acompaña su segunda canción, “If I were King of the Forest”, junto con el look que luce para presentarse ante el Mago, la lectura gay está servida.
Una vez que la Bruja Malvada del Oeste ha desaparecido, Glinda, la Bruja Buena del Norte, intenta poner calma entre los asustados Munchkins; su canción comienza con la siguiente invocación:
“Come out, come out wherever you are
and meet the young lady who fell from a star
she fell from the sky, she fell very far
And Kansas she says is the name of the star”.
La exhortación “Come out” era de uso generalizado entre los grupos de liberación gay de los años 70, y que más adelante evolucionó en el discurso del outing.
En la era del SIDA, durante los ochenta, varios grupos radicales, con una política más agresiva, organizaban acciones concretas forzando a famosos, cuya homosexualidad era un secreto a voces, a “salir de los armarios”.
Pero la canción de The Wizard Of Oz, ganadora del Oscar, que sin duda alguna se convirtió en uno de los himnos gay por excelencia fue “Over the Rainbow”:
“Somewhere over the rainbow
Way up high,
There's a land that I heard of oce in a lullaby.
Somewhere over the rainbow
Skies are blue,
And the dreams that you dare to dream really do come true.
Someday I'll wish upon a star and wake up where the clouds are far behind me.
Where troubles melt like lemon drops away above the chimney tops that's where you'll find me.
Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly.
Birds fly over the rainbow.
Why then, oh why can't I?
If happy little bluebirds fly beyond the rainbow
why, oh why can't I?”
Para los gays y lesbianas de comienzos de los 70, como para aquellos de postguerra, y sobre todo los del mundo rural rodeados de una atmósfera represiva y hostil, debía ser deseable “vivir en Oz” más allá del arco iris; un lugar en el que -como le dice Tía Em a Dorothy- “no puedas meterte en problemas”.
Este lugar lleno de color y formas agradables opuesto contrastivamente al sepia y rectilíneo de Kansas.
En el argot gay norteamericano decir “I don’t think we’re in Kansas anymore” significa haber salido del armario.
En este mundo maravilloso -no exento de problemas como veremos- la diversidad es naturalmente aceptada (no importa si eres Munchkin, Bruja Buena o Malvada, Mago fracasado o León Cobarde); en Oz hay buenos amigos que te ayudan en el camino y los deseos internos pueden expresarse libre y plenamente.
La imagen del arco iris se vio extendido y aumentado por el Movimiento de Liberación Gay que lo tomó por bandera.
Para el Día del Orgullo Gay, el 29 de junio de 1978 en San Francisco, el activista Gilbert Baker diseñó una bandera con ocho bandas de color; el año siguiente, en que se conmemoraba el décimo aniversario de las revueltas de Stonewall, la bandera se rediseñó (por motivos económicos y de comodidad) quedando reducida a los seis colores con los que hoy se conoce y que representan simbólicamente la vida (rojo), la curación (anaranjado), la naturaleza (verde), la luz y el sol (amarillo), el arte (azul) y el espíritu (violeta).
Hoy día, ver este distintivo en una local, establecimiento o solapa es indicativo de pertenencia o apoyo al movimiento gay.
Añadidos a las letras de las canciones, el guión -que sufrió varias modificaciones y correcciones y que difiere en muchos aspectos de la novela de Baum- está lleno de frases y expresiones con las que una lectura homosexual se acomoda.
El Espantapájaros bromea confundiendo a Dorothy cuando se encuentra en una encrucijada del Camino de Baldosas Amarillas diciéndole: 
“But some people do go both ways!”;
Lla Bruja Malvada del Oeste amenaza a Dorothy: 
“I’ll get you my pretty and your little dog too!”.
Ser muy ostensiblemente homosexual tiene su correspondencia en la expresión: 
“be as straight as the Yellow Brick Road!”, sirvan estos por dar sólo algunos ejemplos usados más frecuentemente en el argot gay norteamericano.
The Wizard Of Oz en sí no es camp, (palabra que se utilizaba para referirse a comportamientos ostentosos, exagerados, teatrales o afeminados, de gran voluminosidad y extravagancia) pero sí contiene ciertos elementos que se leen como tales y así asociados a una sensibilidad gay.
A parte de que los decorados y el vestuario fueron diseñados por homosexuales, Edwin B. Willis y el magnífico diseñador de las estrellas, Adrian, el artificio y la exageración de los mismos son camp.
Si nos atenemos a esta definición y lo anteriormente expuesto, Munchkinland, con sus flores de color chillón y semi-plastificadas, el parasol-marquesina con forma de margarita en el centro de la plaza y lo estridente y artificioso de los atuendos de los “pequeñines” resultan casi puramente camp.
La imagen de Dorothy desmayada sobre el campo de amapolas de papel pinocho es camp.
Lo mismo sucederá en La Ciudad Esmeralda con su pretensión semi-futurista de cartón piedra.
Desde el caballo que cambia de color, hasta la gama de verdes que lucen los habitantes -color por cierto usado como código gay urbano a finales del siglo XIX-, incluido el uniforme de las manicuras y esthéticiennes que adecentan a la troupe, son camp, Glinda, por su indumentaria…
Después de este amplio despliegue de elementos que jalonan la película y que son leídos y apropiados como gay, se podría objetar, que lo que hemos aportado ni es serio ni está teóricamente cimentado, que no hemos desvelado nada nuevo o que cualquiera, deteniéndose muy concienzudamente tras un estudio deliberado sobre ellos, lo hubiera podido descifrar sin necesidad de toda esta exposición tan abigarrada de datos.
Y hasta cierto punto habría razón para ello.
Retomaremos The Wizard Of Oz desde otra perspectiva que resultará probablemente más convincente y comprensible, así como polémico.
Varios críticos han apuntado que existen en The Wizard Of Oz un tipo de matriarcado feminista así como un cierto tipo de transexualidad y lesbianismo oculto, no sólo en la película, sino también en la novela de Baum y en la colección de libros de Oz que vinieron después.
En cuanto a lo primero, las razones hay que buscarlas en la biografía del autor.
L. Frank Baum se casó en 1882 con Maud Gage, hija predilecta de Matilda Gage una de las más famosas feministas de los Estados Unidos en los albores del siglo XX.
Su primera novela de la serie de Oz y las trece siguientes reflejarán muchas de las ideas radicales de su mujer y su suegra, entre ellas la de que muchas civilizaciones antiguas habían sido gobernadas por mujeres o que si en la actualidad el poder político estuviera en manos femeninas los estados serían un lugar mucho mejor donde vivir.
En el mundo de Oz que Baum diseña, las mujeres gobiernan todas las sociedades buenas y algunas de las malas.
Aunque la Ciudad de Esmeralda esté gobernada por un hombre, The Wizard Of Oz, realmente comprobamos que es un falso incompetente sin poder mágico alguno.
Por otro lado cuando Dorothy llega a Oz, el país está dividido en cuatro reinos gobernados por dos pares de brujas: dos buenas y dos malvadas.
Es importante anotar que en los escritos de Matilda Gage se encuentran referencias a la bondad de algunas brujas: según ella eran sacerdotisas paganas expertas en curaciones.
Como Matilda con respecto a su hija y su yerno, Glinda -la Bruja Buena del Norte, siempre está pendiente de todo y cuando hay una crisis ella tiene la solución mágica.
Dorothy, así como Matilda y Maud, es presentada como la Nueva Mujer.
Sus virtudes son las de un héroe victoriano más que de una heroína: valiente, activa, independiente, sensata, dispuesta para enfrentarse a la autoridad....
En los mundos de Oz, los gobernantes masculinos son casi siempre malvados, débiles o las dos cosas.
Los poderes mágicos del Mago no son más que trucos de salón y nadie parece entristecerse cuando abandona Oz en un globo.
El resto de los personajes masculinos que acompañan a Dorothy son figuras cómicas, pero dañados y carentes; incluso la crítica psicoanalítica les ha adjetivado como castrados y mutilados.
El Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León -símbolo de virilidad donde los haya en la iconografía occidental-, son extremos muy poco afortunados de la identidad masculina: el primero es demasiado blando, le falta cerebro, y puede sentir pero no pensar; el segundo es demasiado duro, puede pensar pero no siente y el tercero carece de “coraje”, puede sentir y pensar pero carece de la cualidad -y el miembro- más valorados por la identidad masculina.
Comprobado, pues, que tanto la novela de Baum como el film están centrados en mujeres y muestran un feminismo muy evidente, trasladarnos de aquí a una comprensión lésbica de los mismos no resultará difícil aunque sí trasgresor. 
Movernos de una lectura feminista de Oz -como película centrada en una heterosexualidad femenina- a una lectura lésbica no es un acto de apropiación sino de revelación.
The Wizard Of Oz presenta una narrativa heterocentrista para aquellos que quieran verla así, pero para otros sí resulta una apropiación.
Todo lo que sucede en Oz es una construcción de Dorothy.
El lesbianismo aparece en relación al contacto que ella mantiene con figuras heterosexuales femeninas (Tía Enma y Glinda) que la protegen de lesbianas pedófilas y zoofilicas (la Bruja Malvada -Srta. Gulch).
La Malvada Bruja del Oeste, chillona, agresiva, violenta y Srta. Gulch, quien fue ella la que detonó la ira contra el perro, está caracterizada con un “uniforme” obvio y diseñada conscientemente para contrastar con la Bruja Buena del Norte, Glinda, que -presentada como una de esas mujeres de la cultura popular- se codifica de tal forma que es capaz de pasar por heterosexualmente femenina.
Pero si nos fijamos más de cerca observaremos que hay algo más que una artificiosidad camp en ella y que le hace pasar por femeninamente lesbiana más que como heterosexualmente femenina, dado que tampoco hay que olvidar que mientras que Glinda pueda aparecer como un hada madrina, en el fondo es una bruja, y así relacionada con la Bruja Malvada y con la larga tradición de la cultura occidental que asocia la brujería con el lesbianismo.
En este momento entra en acción la pequeña Dorothy que viene del mundo rural, o mejor una Dorothy que construye un mundo de fantasía sexual.
La distinción que hace Dorothy entre las brujas malvadas del Este y el Oeste y la Buena del Norte resulta ser el mismo entre dos tipos de brujas lesbianas: la femenina y la masculina.
La película revela sorprendentemente el uso de las asociaciones: 
Bruja = código cultural de lesbiana, así como machorra = lesbiana malvada.
Un ejemplo claro lo tenemos en el momento en el que Dorothy ve aparecer imágenes a través de la ventana dentro del tornado: la solterona Srta. Gulch en su bicicleta deja transparentar inmediatamente a una bruja chillona volando montada en su escoba.
La conexión, quizá menos obvia entre la tía Emma y Glinda reside directamente en la política sexual de película, que aparentemente opone lesbiana femenina a masculina, condenando a la primera mientras que humaniza a la segunda: una anciana muy parecida a Tía Emma que la saluda mientras teje, y el hecho de que la Bruja del Oeste no tiene nombre propio y la Bruja del Norte sí.
Pero Dorothy curiosamente es incapaz de reconocer a Glinda como bruja/lesbiana buena dado que su código cultural le ordena asociar la fealdad con las brujas/machorras malvadas: 
“I’ve never heard of a beautiful witch before!” a lo que Glinda replica “Only bad witches are ugly!”.
La fantasía de Dorothy representa de una manera más clara el lesbianismo en la forma convencional de la malvada bruja lesbiana y machorra cuando canta a los Munchkins cómo la vio dentro del tornado:
“Just when the witch to satisfy an itch went flying on her broomstick thumbing for a hitch”.
Esta “comezón” (itch) que la Bruja malvada quiere “satisfacer” está conectado de alguna manera con ese auto-stop sugerido (thumbing for a hitch) que Dorothy rechaza dentro del tornado, el cual a su vez se convierte en este contexto en una representación escandalosamente cruda del clásico estereotipo de la lesbiana masculina: poseen y desean los genitales femeninos -el vórtice del tornado- mientras se identifican con la heterosexualidad masculina -el f/palo de la escoba- y cómo el tornado toma la forma externa de un embudo.
Pongámoslo todo junto y obtendremos la fuerza destructiva que se cierne sobre la conservadora Norteamérica, separando a una chica de su familia.
Incluso en la realidad de Kansas esta identificación entre Miss Gulch-solterona=bruja malvada-lesbiana masculinizada ya se hace explícita: 
Dorothy le llama “wicked old witch” y la Tía Em: 
“For twenty-three years I’ve been dying to tell you what I thought of you... and now...well, being a Christian woman, I can’t say it!”.
Dorothy también construye el tipo de mujer que puede admirar y quizás desear con más seguridad: una bruja seductora a quién puede tomar como modelo de feminidad heterosexual.
Cuando Glinda le pregunta: 
“Are you a good witch or a bad witch?” 
Dorothy niega que no es ni la una ni la otra porque su cultura le dice que las brujas son viejas y feas.
Es en la fantasía de Dorothy donde se revela que Glinda es también una bruja y por lo tanto está estableciéndose un modelo mediante el que puede empezar a explorar sus deseos lésbicos con un rol femenino.
Pero mientras Glinda le proporciona seguridad, precisamente por su apariencia heterosexual (que da salida a la expresión lesbiana), Dorothy rechaza el otro modelo de lesbiana mediante “accidentes”: cuando mata a la Malvada Bruja del Este aplastándola con la caída de la casa y cuando derrite a la Malvada Bruja del Oeste con agua porque el Espantapájaros se quemaba.
Pero aún hay algo más que nos explica todo esto en la película: el deseo lésbico simbolizado en las zapatillas de rubíes.
Su lugar especial dentro de la fantasía de Dorothy es lo que les proporciona su asociación con el lesbianismo.
La Bruja Malvada del Oeste no puede tocar las femeninas zapatillas mientras están en los pies de Dorothy sin que reciba una descarga.
Cuando visten sus pies por primera vez, el fotograma los muestra claramente contra el fondo del vestido rosa de Glinda.
La función de las zapatillas de rubíes en la fantasía de Dorothy es la de conectar entre sí a los personajes femeninos de Oz bajo la marca de la brujería-lesbianismo.
Dorothy es la persona idónea para llevarlos: parece combinar ambos tipos de lesbianismo como adolescente que, a lo largo del Camino de Baldosas Amarillas, debe descubrir cuál de los dos es.
En su fantasía el uso de las zapatillas sugiere que la “magia” del lesbianismo no reside ni en la lesbiana femenina ni en la camionera sino en cualquier clase de lesbianismo.
Glinda de hecho le dice al final que siempre ha tenido el poder de activar la magia de las zapatillas pero que tenía que aprenderlo por ella misma.
Y lo que Dorothy aprende es:
“if I ever go looking for my heart’s desire again, I won’t look any further than my own backyard”.
Lo que nos lleva de nuevo a Kansas y al papel crucial que juega la Tía Emma en su vida.
La fantasía de Dorothy es el complejo proceso por el cual vuelve a casa para renovar sus vínculos maternos, pero sólo cuando éstos han madurado pasando por los placeres y peligros de convertirse en lesbiana, que suponen tanto la agresiva masculinidad de la Bruja Malvada del Oeste como la atractiva feminidad de Glinda-Tía Emma.
Esta indecisión se muestra en las imágenes de la bola de cristal en las secuencias de su secuestro en el castillo.
El lesbianismo en desarrollo de Dorothy se debate entre el modelo femenino de la Tía Emma y la masculinidad de la Bruja Malvada; la fantasía de Dorothy lucha para expresar los deseos con los que se encara, y discernir los miedos culturalmente albergados, encarnados por la figura de la Bruja Malvada, de tal modo que pueda volver a Tía Emma como una mujer sexualmente más madura, o mejor como una lesbiana más sexualmente madura.
El tipo de lesbiana en que se convertirá Dorothy vendrá dado por lo que ella misma decida ante los modelos que tiene y la experiencia ya acumulada: 
La femenina-madre sustituta Emma -asociada a feminidad lésbica de Glinda- o la alesbianada solterona Miss Gulch.
Creo que han quedados exhaustos por este estudio visceral de la sexualidad en The Wizard Of Oz, por el momento, hasta aquí llegamos con este tema secretamente tabú del año 1939, ahora te he dado una mirada diferente para ver esta película.
Pero hay más notas curiosas.
Cuando la película es vista simultáneamente con la música del disco Dark Side of the Moon de Pink Floyd, numerosas imágenes del filme parecen estar sincronizadas con la música y las letras.
Este fenómeno es llamado The Dark Side of the Rainbow por los fanáticos.
Existe un extraño rumor que dice que uno de los munchkins (habitantes de Oz) se ahorcó en una de las escenografías de bosque durante una de las escenas de la película.
Al inspeccionar de forma detenida la escena se puede comprobar que en realidad se trata del movimiento de una grulla viva que desde lejos parece ser un cuerpo colgando desde un árbol, lo más posible es que la escena entre dentro del territorio de incitación subliminal, debido a su parecido con la acción anteriormente descrita.
El American Film Institute ha reconocido a The Wizard Of Oz con más menciones en sus ediciones anuales AFI's 100 Years… que a continuación enumero:
AFI's 100 Years…100 Movies – puesto #6
AFI's 100 Years…100 Thrills - puesto #43
AFI's 100 Years…100 Heroes and Villains: The Wicked Witch of the West - puesto #4 Villain
AFI's 100 Years…100 Songs: 
"Over the Rainbow" puesto #1
"Ding-Dong! The Witch Is Dead," puesto #82
"If I Only Had A Brain/Heart/The Nerve" – Nominado
AFI's 100 Years…100 Movie Quotes:
"Toto, I've got a feeling we're not in Kansas anymore." - puesto #4
"There's no place like home." - puesto #23
"I'll get you, my pretty and your little dog, too!" - puesto #99
"Lions and tigers and bears, oh my!" - Nominado
"I'm melting! Melting! Oh, what a world! What a world!" - Nominado
"Pay no attention to that man behind the curtain!" - Nominado
AFI's 100 Years of Film Scores - Nominado
AFI's 100 Years of Musicals - puesto #3
AFI's 100 Years…100 Cheers - puesto #26
AFI's 100 Years…100 Movies (10th Anniversary Edition) - puesto #10
AFI's 10 Top 10 - puesto #1 Fantasy film
Eso significa que es una cinta muy recomendable, tanto por el analizado valor discursivo, como por su calidad técnica que aún hoy nos transporta a un mundo imaginario gracias a un trabajo magistral de maquillaje, vestuario, decorados, música, sonidos e iluminación.
The Wizard Of Oz es una película llena de valores, la amistad, la lealtad y el amor están presentes para que millones de generaciones lo presencien, por supuesto es también una película extremadamente rica artísticamente, jamás podremos olvidar ese maravilloso paso del color sepia de la tierra de Dorothy al color radiante de la tierra de Oz, no sé cuantas veces he visto esta película pero os aseguro que nunca serán demasiadas, todo el mundo debería ver, vivir, sentir y contemplar el maravilloso mundo de Oz más de una vez en su vida, yo pienso visitarlo muchas más veces...

No dudéis en seguir el camino de baldosas amarillas… 




Comentarios

  1. realmente fascinante, de hecho me parecia aburrida cuando la vi por primera vez cuando era niña.

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  2. Has dado justo en el clavo, es realmente sorprendente que uno ya no vea las cosas de la misma perspectiva de niño, como debería ser siempre con la inocencia; ahora con las nuevas producciones cinematográficas, uno ve exactamente las intenciones, no como antes, que todo se presentaba de forma algo mas velada. Gracias por tomar tu tiempo en leer y aprender, bienvenida al blog!

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