Giant

"Nunca me pareciste más grande que cuando te vi tirado bajo una pila de platos sucios en aquella cafetería"

No tenemos más que una misión en este mundo: La Unicidad.
Habremos triunfado en el juego de la vida cuando volvamos a ser Uno, entre nosotros mismos, y con Dios.
Humanidad significa género humano y podría derivarse de huma: corazón, y de unidad, es decir, corazones unidos.
Esa unión se produce mediante el amor que resuma respeto, sensibilidad, afabilidad, mansedumbre, benignidad…
Todo lo que hagamos en este sentido, por pequeño que sea, hará que el viento sople y nos empuje cordialmente… hasta que un día lleguemos a EGA (El Gran Acercamiento).
Entonces habrá muerto el EGO que divide, separa, compite y maltrata.
Por esta razón, el arte está llamado a jugar el más digno de los papeles.
Y cuando se hacen películas como Giant, nuestra alma se regocija, porque la luz llega para mostrarnos que no estamos solos y que aquí, y allí, y más allá, se cuecen cenas de unión y solidaridad, y se siembran semillas de paz que pronto darán su cosecha.
Con Giant, el cine norteamericano regresa de nuevo a las fuentes de su saga nacional, de la búsqueda de sus raíces, de esos pioneros que hicieron con sangre, sudor y lágrimas la historia de su país.
Obra maestra del gran George Stevens y film póstumo del mítico James Dean, que no se pudo despedir de mejor manera del cine.
La verdad es que una película con semejante título corría el riesgo de quedarse en lo contrario... pero nada más lejos de la realidad, la película es una auténtica obra "titánica."
Nos encontramos ante un drama dirigido por Stevens y con un guión adaptado por Fred Guiol e Iván Moffat a partir de la novela de Edna Ferber.
Uno de los puntos fuertes de la película es que se trata de la última interpretación de James Dean antes de su muerte y que le valió su segunda nominación a los premios Oscar.
El magnetismo y sex-appeal de James Dean ha sobrevivido al paso del tiempo manteniéndose prácticamente intacto y convirtiéndose en todo un referente para las nuevas generaciones de actores y aficionados al cine.
La película, muy extensa y con gran empleo de los escenarios naturales como catalizador tonal, mantiene un ritmo adecuado en sus dos primeras horas, acelerando la sucesión de los hechos a partir de la última hora, lo que hace que el drama y la emoción estén a flor de piel.
El film es un reflejo de cómo la industria del petróleo transforma la economía de la zona.
Además, ahonda en temas tan diversos como "los nuevos ricos", la segregación racial, el machismo, un insinuado lesbianismo y el clasismo entre muchos otros.
Gigantesca pues, como el título, la historia que nos cuenta Stevens, una historia que abarca treinta años y tres generaciones, y una familia como protagonista: los Benedict, y comenzando un buen día, en que Jordan Benedict, un joven cabezota, dueño de un gran rancho, llamado "Reata", en el estado de Texas, conoce en uno de sus viajes a una jovencita, llamada Leslie, ambos se enamoran y ambos se casan, y aquí empieza el espectáculo...
Extraordinaria, pero con mayúsculas, y una de mis favoritas (aunque tengo bastantes), pero en este magistral largometraje todo es majestuoso, y por si fuera poco el director se rodeó de lo mejor que por aquel entonces había en Hollywood.
Es una película súper revolucionaria o de gran denuncia social, pero tenía el mérito de mostrar una realidad, con honestidad, sin cargar las tintes con actitudes melodramáticas o exagerando los roles.
Inclusive no se atrevía a ofrecer soluciones, salvo el mensaje esperanzador de que en algún momento, tanto los ‘anglos’ como los ‘chicanos’ pudieran integrarse armónicamente, lo cual, si nos atenemos al gran ruido que se hace en estos días al tema de la migración en los Estados Unidos, aún no se alcanza; pero lo que sí es cierto que tuvo la virtud de ser un filme que no le daba la vuelta, en su visión panorámica de la sociedad texana, al tema de la discriminación racial y la situación de los trabajadores mexicanos, a pesar de ser una obra que iba dirigida al gran público, corriendo el riesgo de ser mal aceptada por la mayoría blanca de los Estados Unidos, también reacia, a que en el cine, como vehículo de entretenimiento, se le molestara con mensajes de tipo social.
Giant es una película estadounidense de 1956 dirigida por George Stevens y protagonizada por Rock Hudson, Elizabeth Taylor y James Dean en los papeles principales.
Basada en la novela del mismo título de la novelista Edna Ferber, la misma autor de Cimarron y que junto con Margaret Mitchell forman el binomio de las mujeres más sobresalientes en las letras que han retratado la historia de cómo se formó los Estados Unidos.
Gigantescos todos, pero todos los actores, empezando por Rock Hudson, metido en la piel del patriarca Jordan Benedict, ese joven al principio aferrado a sus raíces, pero que la madurez le irá cambiando poco a poco, y a su lado Elizabeth Taylor, como Leslie Lynnton, esa chica llegada del Este, y en donde gracias a sus grandes virtudes y su gran personalidad, se va ganando el cariño de todos, y para redondear la gigantesca epopeya, James Dean, dando vida a Jett Rink, ese empleado ambicioso, y que un golpe de suerte le convierte en todo un magnate del petróleo.
Pero quedan muchos y muchas más en este gigante: la espectacular y ganadora del Oscar Mercedes McCambridge, un irreconocible Dennis Hopper, Carroll Baker, insuperable Sal Mineo, Rod Taylor... como digo lo mejor de lo que había por aquel entonces, todos jovencísimos y todos extraordinarios.
Galardonada con varios premios cinematográficos incluido el premio Oscar 1957 al mejor director (George Stevens) estuvo nominado a 10 Oscar: mejor película, mejor director (única categoría en la que resultó vencedora), mejor actriz principal, mejores actores principales (tanto para Hudson como para Dean), mejor actriz de reparto (Mercedes McCambridge), mejor guión adaptado, montaje, dirección artística en color, música (Dimitri Tiomkin) y vestuario para una película a color.
En 2005 fue incluida entre los filmes que preserva el National Film Registry (Registro Nacional de Filmes) de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerada «cultural, histórica, o estéticamente significativa».
La película toca aspectos de racismo y discriminación hacia los ciudadanos de origen mexicano, que en esa época estaban en un punto extremadamente álgidos, sobre todo, en la mayoría de los territorios sureños.
De hecho, Giant puede ser vista como la fábula del ‘tycoon’ bueno y el ‘tycoon’ malo.
El bueno (Hudson) representa los valores tradicionales del trabajo esforzado, constante y modesto: cuando le preguntan la extensión de su propiedad ganadera, contesta casi con vergüenza que es de 500 y pico mil hectáreas.
El malo (Dean) es un advenedizo, y de ahí que acabe borracho y lamentable precisamente el día en que le rinde homenaje un conjunto muy representativo de texanos millonarios.
Claro que el malo no lo es porque sí.
Ocurre que una justicia inmanente le ha privado del amor de Taylor; ella, en cambio, se ha casado con Hudson, bendiciéndolo así con la aprobación del este civilizado, del Maryland natal de la mujer.
Y diríase que esa bendición es necesaria para liberar a Texas de su barbarie, su espíritu de rapiña y racismo.
Dentro del tono exaltado de la película, Stevens se permitió una saludable ironía a costa de la vulgaridad texana: mucha riqueza para tan poca cultura.
Pero más sorprendente resultaron su clara y fuerte denuncia a la discriminación, el racismo y la explotación que eran víctimas los chicanos en Texas.
Las últimas imágenes de la película eran unos grandes primeros planos con los ojos de los nietos ‘anglo’ y ‘mestizo’: se afirmaba así la esperanza de una igualdad racial en el futuro de Texas y se daba buena conclusión a una obra del todo insólita.
Y como anécdota histórica, el 22 de Septiembre de 1955, James Dean, había rodado su última escena en la película.
El día 27, visitó por última vez el equipo, asistiendo a uno de los habituales visionados del día.
Elizabeth Taylor le hizo un regalo de despedida, un gatito siamés que Dean le bautizó con el nombre de Marcus, en recuerdo de su tío.
Este le dio un beso, y le dijo, muchas gracias y hasta pronto querida Liz...
El día 30 de Septiembre James Dean se estrelló en un Porsche que él mismo conducía en la carretera de Salinas, cerca de San Francisco.
Con la reciente desaparición de la única Elizabeth Taylor; se reveló un secreto sobre James Dean con una condición: no publicarlo hasta que ella muriera.
Taylor, que compartió cartel con Dean en Giant, quedó muy afectada cuando éste murió en un accidente.
Ella reveló que cuando Jimmy tenía 11 años y su madre falleció, el pastor comenzó a abusar de él.
Taylor creyó que eso le persiguió durante el resto de su vida, de hecho, supo que lo hizo.
Ellos hablaban mucho sobre ello.
Durante el rodaje de Giant pasaron muchas noches despiertos hablando y esa fue una de las cosas que confesó, dijo una vez la desparecida actriz.
Durante el rodaje de la película Liz estaba loca por Rock Hudson y este, homosexual, estaba loco por James Dean, y se decía que a su vez este, o sea James, estaba loco por Liz Taylor; de ahí los muchos rumores acerca de las fricciones que se llevaban Hudson y Dean en el plató, muchos de los enojos y discusiones fueron reales debido a este tema.
Con Giant, también, Liz Taylor comenzó una larga amistad con Rock Hudson, amistad que duró y fue fomentándose más tarde con el rodaje de otro película juntos, basada en una obra de Agatha Christie, hasta la trágica muerte del actor, víctima del SIDA.
Causa que desde entonces la actriz ha llevado a cabo, invirtiendo no solo dinero, sino parte de su tiempo en conferencias, campañas y en fundaciones para el estudio de esa cruel enfermedad.
También se la relacionó con James Dean, pero en este caso era totalmente diferente.
James era un hombre difícil, nada accesible, y con una vida interior compleja, motivo por el cual vertió en Liz todas sus obsesiones, sus miedos y sobre todo aquellas confesiones que en los descansos del rodaje compartieron.
Una última curiosidad, observar como la gran casa Benedict se transforma con el paso del tiempo y deja de ser una casa de vaqueros y se convierte en una casa “normal”, donde solo vemos el vestigio de lo que fue en la salita, escena final del film y comienzo de un mejor mañana.
Que escena me ha gustado?
Muchas, en particular donde sale la multi talentosa Mercedes McCambridge pero sobre todo, la escena en la que Rock se pelea con Sarge, el dueño de la hamburguesería.
Y no porque crea que Rock defiende a los "wetbacks" porque haya cambiado de mentalidad, porque haya dejado de ser racista y se haya convertido en un defensor de los derechos humanos.
Es por la ironía que encierra el hecho de que Rock sigue siendo igual de intransigente, y no ha cambiado sus ideas un ápice; pero esa misma intransigencia es la que le hace aceptar como suya la causa de su hijo, y defenderla.
La clave de esta hermosa película es el personaje de Leslie.
Se integra en un mundo machista con suma naturalidad y, sobre todo, con fe y firmeza.
Expondrá a la comunidad tejana sus opiniones, gusten o no, sorprendiendo y, a la vez enamorando día tras día a su resignado marido.
Leslie, con su rebeldía, su encanto, su personalidad y...un gran tesón, logrará derribar muros, luchar contra molinos de viento y vencerlos, enfrentarse cara a cara con la intolerancia y el racismo y, sólo al final, y tras una de las peleas más parsimoniosas y más emocionantes jamás filmadas consigue lo que tanto buscaba:
Que su marido se vuelva GIGANTE ante ella.
Ha sido al final, pero lo ha conseguido.
Esta es una película cuyo tema es la vida, la vida en tonos, la vida en todos los aspectos y amplitud; el amor, los proyectos, la familia, los hijos, la amistad, las frustraciones, los éxitos, el trabajo, los cambios generacionales, las ilusiones, la competitividad, la muerte, los cambios, la discriminación, la vejez, las injusticias, la esperanza...
¡La vida!
Todos los factores de la vida, este es, o son, los grandes argumentos de esta película.
Se habla también del tiempo que hace que la vida y los acontecimientos pasen sin que nosotros apenas nos demos cuenta, de esa vida que va configurando como personas, que nos hace crecer, que nos hace disfrutar de cómo éramos y de cómo seremos.
Interesantes reflexiones las que plantea esta película.
Tan grande como su título.

“There’s never been anyone else but you”



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