Oranges
“You taste like oranges”.
Oranges, es un cortometraje, una historia en tiempo reducido, un relato que tiene que atrapar desde el primer plano, como el primer beso.
Tan refrescante como una naranja madura en un día caluroso de verano, aquí el guionista y director Kristian Pithie ha triunfado en la entrega de un cuento delicioso del despertar sexual adolescente.
El film nos habla del primer beso, mejor que perder la virginidad según dicen…
Un beso es bastante más que un beso.
Un beso es ante todo un intercambio crudo de información que puede revelar en pocos segundos si somos o no genéticamente compatibles con nuestros pretendientes, si merece la pena esa relación o si hay que pasar de hoja y proseguir la búsqueda.
Aunque hayan pasado muchos años, tal vez usted todavía recuerde con muecas y señales cómo fue su primer beso.
Sheril Kirshenbaum, una científica de la Universidad de Texas, ha escrito un libro en el que asegura que la experiencia del primer beso es de las más intensas de la vida, más incluso que la pérdida de la virginidad.
En su libro, Kirshenbaum asegura que la mayoría de las personas son capaces de recordar el 90% de los detalles de su primer beso.
La investigadora americana ha pasado dos años recopilando información para su libro 'La Ciencia De Los Besos', en el que repasa esta práctica que está presente en el 90% de las diferentes culturas.
Kirshenbaum muestra que las célebres palabras de Don Juan:
"cada beso un terremoto"
…son mucho más precisas de lo que parecía.
Y, además, la científica explica su importancia en el desarrollo de la especie humana.
Además, el beso, definido como el encuentro de dos personas para intercambiar información sensorial, no está limitado a los humanos, sino que los animales también se besan.
Pero, ¿por qué nos besamos?
Una teoría es que el acto de fruncir los labios nos recuerda la tranquilidad, la comodidad y el apego de los cuidados de la infancia, una idea freudiana que, en realidad, podría tener cierta validez, según Kirshenbaum.
Otra teoría en la misma línea relata que el beso nos recuerda una vieja costumbre de "pre masticación", en la que una madre mastica la comida y alimenta a su bebé a través de la boca.
Inclusive, antes de que existieran los purés y la comida para bebés, las madres masticaban y transferían pequeñas cantidades de alimento a sus hijos.
Es decir, lo que hoy llamamos beso, y que es un acto definitorio de la conducta humana y de otras especies altamente evolucionadas, puede haber tenido su origen en esa forma primitiva de alimentación.
Pero, en realidad, la razón más importante y obvia de por qué nos besamos es que facilita la reproducción, nos excitamos y lógicamente nos sentimos… de maravilla.
Cuando dos personas se besan, se está produciendo un complejo intercambio de señales químicas.
Las neuronas sensoriales entran en acción y los mensajes bombardean el cerebro en unos instantes que serán decisivos.
La experiencia es similar en los hombres y en las mujeres, aunque ambos valoren de distinta manera el hecho de besarse.
Los hombres y las mujeres se besan frecuentemente por distintas razones.
Aunque ambos lo consideren por igual un acto altamente romántico, lo cierto es que para ellas es más importante que para ellos en todas las fases de la relación.
La mayoría de las mujeres insiste en la necesidad de besarse antes y después de un encuentro sexual, mientras los hombres son más proclives al sexo sin la mediación de un beso.
Paradójicamente, para ellos el beso es casi siempre preámbulo de un contacto sexual y también una manera de hacer las paces, mientras que para ellas es una estrategia para tantear el estado de la relación y de evaluar el nivel de compromiso de su pareja.
La diferencia de géneros también se aprecia en las técnicas...
Ellos son más dados a besar con la boca abierta y a iniciar el contacto con la lengua.
Una posible razón biológica radica la presencia de testosterona en la saliva de los hombres, que suministrada por un período suficientemente largo puede afectar a la libido femenina.
Los besos liberan mucha mayor cantidad de oxitocina –la hormona que potencia el vínculo emocional– en los hombres que en las mujeres.
Moraleja: ellas necesitan más que un beso para sentirse «conectadas».
Pero, ¿cómo lo vivió usted?
¿Fue a escondidas o en un sitio céntrico?
¿Se arrepintió al momento o fue producto de un amor verdadero?
Muchas personas, sobre todo los más jóvenes (y pasionales), confunden la acción de besar con la de pegar estampillas: puro ejercicio lingüístico.
Nada más lejos de la realidad.
No olvidemos que el besar es todo un arte, es un sentimiento, es una atracción, es el primer paso!
Por tanto, no hay que apresurarse a tratar de crear un ambiente sexual con solo el primer beso, eso resulta desagradable para la otra persona y además es de muy mal gusto, por otro lado, esa actitud te puede llevar a un rotundo rechazo.
El primer beso puede ser bastante preocupante para personas muy tímidas, que temen en extremo ser rechazadas.
El beso es el primer contacto con nuestra nueva pareja.
Y ese primer contacto puede llegar a ser tan importante como para decidir, basándonos en él, si tendrá lugar una segunda cita o no.
Por eso hay que esperar por el momento ideal.
No te apresures.
No hay nada mejor que un beso sorpresa, lo menos esperado: el primer beso, por tanto debe ser sutil y tierno.
De esto, señoras y señores (y aquellos que aun no se han decidido) trata Oranges (2004).
Para el australiano Kristian Pithie este corto cuenta la historia de un muchacho tímido que monta una bicicleta para ir a la escuela desde su casa.
Un día, el protagonista, en una parada de bus, descubre muy de cerca el significado del beso al ver besarse muy apasionadamente a una pareja de adolescentes en la misma banca y el chico queda embelesado.
Al día siguiente, tiene un accidente con su bicicleta, pega contra un carro y se encuentra después, recuperándose de los incidentes, en la cercana casa de un estudiante, algo mayor, de la misma escuela.
Curiosamente el chico accidentado portaba un instrumento de cuerdas, al recuperar el sentido, descubre que el otro chico estaba tocando el instrumento… hum!
El chico de rojo (porque viste ese color de ropa) le ofrece un refresco hecho a base de naranjas, al mismo tiempo que le ofrece la fruta para comer al chico de amarillo (porque viste ese color de ropa).
El amarillo le dice que por tener frenillos en sus dientes, no es posible aceptar la naranja.
Extraños el uno del otro, pronto entablan una amistad.
Luego se les ve caminando.
El más maduro de los dos se jacta de sus experiencias con el sexo opuesto, ya sea con el número de niñas que besó o como de tener más de tres novias al mismo tiempo.
Mientras el amarillo protagonista, revela que nunca ha tenido una novia.
Es así como ambos caminan hacia un sendero boscoso y logran sentarse dentro en una alcantarilla enorme.
El amarillo le dice al de rojo si es allí, donde ellos están, donde traía a sus chicas.
El rojo responde que si al tanto descubre que el amarillo nunca había besado a una chica.
Es así como el de rojo toma la iniciativa y besa al amarillo muy suavemente en los labios.
La reacción del chico amarillo fue diciéndole:
“Tus labios saben a naranjas”.
Se levanta y regresa a la casa.
El de rojo le revela que nunca ha tenido chicas y que nunca ha tenido novias, y le ruega que no cuente nada de lo sucedido.
Al día siguiente, se ve el patio de la escuela, el amarillo sentado solo, abre su lonchera y mira que hay frutas un banano (hum!) y una naranja.
Resulta que, en ese momento, pasa por el frente el chico de rojo con sus amigos (suponiendo que el de rojo es un chico popular) y se intercambian miradas.
El chico amarillo lo ve, ve su lonchera, y se decide por comer la naranja al mismo tiempo que el de rojo lo vuelve a mirar de lejos.
El amarillo mira la cámara y sonríe.
Fin…
El simbolismo del color naranja está considerado como la unión de la energía del rojo y la intuición del amarillo.
El color naranja puede sugerir aspiraciones energéticas, un poderoso sentido de identidad y una saludable firmeza personal.
Aunque también puede significar un caprichoso uso del poder, una actitud hostil hacia las autoridades o falta de autodisciplina.
Este cuento es muy suave y garantiza la satisfacción de una manera tierna con verdadero sentido de calidez y sinceridad.
Simplemente encantador.
Esta es la primera incursión como director de Kristian Pithie, actor australiano que hasta ahora sólo ha trabajado para televisión.
Oranges es un cortometraje australiano de factura sencilla, sus intérpretes son: Thomas Blackburne, Brad Flynn, Robyn Nethercote, Virginia Ryan, Martin Sharpe, Drew Trail y Renee Willner.
Sin grandes pretensiones pero que con una gran sensibilidad, nos habla del deseo de un joven de tener lo que otros parecen tener con tanta facilidad, alguien a quien querer, alguien a quien besar.
Algo tan fácil pero que a ciertas edades y en ciertas circunstancias resulta muy complicado.
¿Por qué?
Un accidente de bicicleta unirá a dos adolescentes en la etapa muy dura de sus vidas: la del descubrimiento y aceptación de su propia sexualidad.
Situado en un día cualquiera a las afueras de la ciudad, este corto nos cuenta la historia de ese primer beso, y evoca de una manera efectiva y cautivadora el despertar de la adolescencia, de la amistad, de la sexualidad y las conexiones fortuitas que pueden definir momentos cruciales en nuestra vida.
De un modo memorable, este corto también evoca con sutileza el aislamiento y el miedo que puede acompañar a este despertar de la adolescencia.
Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra...
Nadie es mejor que nadie, ni peor.
Aunque, lo que hace malas a las personas es la intolerancia en uno u otro sentido a lo que añado, la intolerancia impositiva de algunos resulta intolerable para los tolerantes.
Recordad: todos fuimos adolescentes, todos tuvimos nuestro primer beso y todos comimos naranjas alguna vez…
Labios adolescentes con sabor a naranja.
Oranges, es un cortometraje, una historia en tiempo reducido, un relato que tiene que atrapar desde el primer plano, como el primer beso.
Tan refrescante como una naranja madura en un día caluroso de verano, aquí el guionista y director Kristian Pithie ha triunfado en la entrega de un cuento delicioso del despertar sexual adolescente.
El film nos habla del primer beso, mejor que perder la virginidad según dicen…
Un beso es bastante más que un beso.
Un beso es ante todo un intercambio crudo de información que puede revelar en pocos segundos si somos o no genéticamente compatibles con nuestros pretendientes, si merece la pena esa relación o si hay que pasar de hoja y proseguir la búsqueda.
Aunque hayan pasado muchos años, tal vez usted todavía recuerde con muecas y señales cómo fue su primer beso.
Sheril Kirshenbaum, una científica de la Universidad de Texas, ha escrito un libro en el que asegura que la experiencia del primer beso es de las más intensas de la vida, más incluso que la pérdida de la virginidad.
En su libro, Kirshenbaum asegura que la mayoría de las personas son capaces de recordar el 90% de los detalles de su primer beso.
La investigadora americana ha pasado dos años recopilando información para su libro 'La Ciencia De Los Besos', en el que repasa esta práctica que está presente en el 90% de las diferentes culturas.
Kirshenbaum muestra que las célebres palabras de Don Juan:
"cada beso un terremoto"
…son mucho más precisas de lo que parecía.
Y, además, la científica explica su importancia en el desarrollo de la especie humana.
Además, el beso, definido como el encuentro de dos personas para intercambiar información sensorial, no está limitado a los humanos, sino que los animales también se besan.
Pero, ¿por qué nos besamos?
Una teoría es que el acto de fruncir los labios nos recuerda la tranquilidad, la comodidad y el apego de los cuidados de la infancia, una idea freudiana que, en realidad, podría tener cierta validez, según Kirshenbaum.
Otra teoría en la misma línea relata que el beso nos recuerda una vieja costumbre de "pre masticación", en la que una madre mastica la comida y alimenta a su bebé a través de la boca.
Inclusive, antes de que existieran los purés y la comida para bebés, las madres masticaban y transferían pequeñas cantidades de alimento a sus hijos.
Es decir, lo que hoy llamamos beso, y que es un acto definitorio de la conducta humana y de otras especies altamente evolucionadas, puede haber tenido su origen en esa forma primitiva de alimentación.
Pero, en realidad, la razón más importante y obvia de por qué nos besamos es que facilita la reproducción, nos excitamos y lógicamente nos sentimos… de maravilla.
Cuando dos personas se besan, se está produciendo un complejo intercambio de señales químicas.
Las neuronas sensoriales entran en acción y los mensajes bombardean el cerebro en unos instantes que serán decisivos.
La experiencia es similar en los hombres y en las mujeres, aunque ambos valoren de distinta manera el hecho de besarse.
Los hombres y las mujeres se besan frecuentemente por distintas razones.
Aunque ambos lo consideren por igual un acto altamente romántico, lo cierto es que para ellas es más importante que para ellos en todas las fases de la relación.
La mayoría de las mujeres insiste en la necesidad de besarse antes y después de un encuentro sexual, mientras los hombres son más proclives al sexo sin la mediación de un beso.
Paradójicamente, para ellos el beso es casi siempre preámbulo de un contacto sexual y también una manera de hacer las paces, mientras que para ellas es una estrategia para tantear el estado de la relación y de evaluar el nivel de compromiso de su pareja.
La diferencia de géneros también se aprecia en las técnicas...
Ellos son más dados a besar con la boca abierta y a iniciar el contacto con la lengua.
Una posible razón biológica radica la presencia de testosterona en la saliva de los hombres, que suministrada por un período suficientemente largo puede afectar a la libido femenina.
Los besos liberan mucha mayor cantidad de oxitocina –la hormona que potencia el vínculo emocional– en los hombres que en las mujeres.
Moraleja: ellas necesitan más que un beso para sentirse «conectadas».
Pero, ¿cómo lo vivió usted?
¿Fue a escondidas o en un sitio céntrico?
¿Se arrepintió al momento o fue producto de un amor verdadero?
Muchas personas, sobre todo los más jóvenes (y pasionales), confunden la acción de besar con la de pegar estampillas: puro ejercicio lingüístico.
Nada más lejos de la realidad.
No olvidemos que el besar es todo un arte, es un sentimiento, es una atracción, es el primer paso!
Por tanto, no hay que apresurarse a tratar de crear un ambiente sexual con solo el primer beso, eso resulta desagradable para la otra persona y además es de muy mal gusto, por otro lado, esa actitud te puede llevar a un rotundo rechazo.
El primer beso puede ser bastante preocupante para personas muy tímidas, que temen en extremo ser rechazadas.
El beso es el primer contacto con nuestra nueva pareja.
Y ese primer contacto puede llegar a ser tan importante como para decidir, basándonos en él, si tendrá lugar una segunda cita o no.
Por eso hay que esperar por el momento ideal.
No te apresures.
No hay nada mejor que un beso sorpresa, lo menos esperado: el primer beso, por tanto debe ser sutil y tierno.
De esto, señoras y señores (y aquellos que aun no se han decidido) trata Oranges (2004).
Para el australiano Kristian Pithie este corto cuenta la historia de un muchacho tímido que monta una bicicleta para ir a la escuela desde su casa.
Un día, el protagonista, en una parada de bus, descubre muy de cerca el significado del beso al ver besarse muy apasionadamente a una pareja de adolescentes en la misma banca y el chico queda embelesado.
Al día siguiente, tiene un accidente con su bicicleta, pega contra un carro y se encuentra después, recuperándose de los incidentes, en la cercana casa de un estudiante, algo mayor, de la misma escuela.
Curiosamente el chico accidentado portaba un instrumento de cuerdas, al recuperar el sentido, descubre que el otro chico estaba tocando el instrumento… hum!
El chico de rojo (porque viste ese color de ropa) le ofrece un refresco hecho a base de naranjas, al mismo tiempo que le ofrece la fruta para comer al chico de amarillo (porque viste ese color de ropa).
El amarillo le dice que por tener frenillos en sus dientes, no es posible aceptar la naranja.
Extraños el uno del otro, pronto entablan una amistad.
Luego se les ve caminando.
El más maduro de los dos se jacta de sus experiencias con el sexo opuesto, ya sea con el número de niñas que besó o como de tener más de tres novias al mismo tiempo.
Mientras el amarillo protagonista, revela que nunca ha tenido una novia.
Es así como ambos caminan hacia un sendero boscoso y logran sentarse dentro en una alcantarilla enorme.
El amarillo le dice al de rojo si es allí, donde ellos están, donde traía a sus chicas.
El rojo responde que si al tanto descubre que el amarillo nunca había besado a una chica.
Es así como el de rojo toma la iniciativa y besa al amarillo muy suavemente en los labios.
La reacción del chico amarillo fue diciéndole:
“Tus labios saben a naranjas”.
Se levanta y regresa a la casa.
El de rojo le revela que nunca ha tenido chicas y que nunca ha tenido novias, y le ruega que no cuente nada de lo sucedido.
Al día siguiente, se ve el patio de la escuela, el amarillo sentado solo, abre su lonchera y mira que hay frutas un banano (hum!) y una naranja.
Resulta que, en ese momento, pasa por el frente el chico de rojo con sus amigos (suponiendo que el de rojo es un chico popular) y se intercambian miradas.
El chico amarillo lo ve, ve su lonchera, y se decide por comer la naranja al mismo tiempo que el de rojo lo vuelve a mirar de lejos.
El amarillo mira la cámara y sonríe.
Fin…
El simbolismo del color naranja está considerado como la unión de la energía del rojo y la intuición del amarillo.
El color naranja puede sugerir aspiraciones energéticas, un poderoso sentido de identidad y una saludable firmeza personal.
Aunque también puede significar un caprichoso uso del poder, una actitud hostil hacia las autoridades o falta de autodisciplina.
Este cuento es muy suave y garantiza la satisfacción de una manera tierna con verdadero sentido de calidez y sinceridad.
Simplemente encantador.
Esta es la primera incursión como director de Kristian Pithie, actor australiano que hasta ahora sólo ha trabajado para televisión.
Oranges es un cortometraje australiano de factura sencilla, sus intérpretes son: Thomas Blackburne, Brad Flynn, Robyn Nethercote, Virginia Ryan, Martin Sharpe, Drew Trail y Renee Willner.
Sin grandes pretensiones pero que con una gran sensibilidad, nos habla del deseo de un joven de tener lo que otros parecen tener con tanta facilidad, alguien a quien querer, alguien a quien besar.
Algo tan fácil pero que a ciertas edades y en ciertas circunstancias resulta muy complicado.
¿Por qué?
Un accidente de bicicleta unirá a dos adolescentes en la etapa muy dura de sus vidas: la del descubrimiento y aceptación de su propia sexualidad.
Situado en un día cualquiera a las afueras de la ciudad, este corto nos cuenta la historia de ese primer beso, y evoca de una manera efectiva y cautivadora el despertar de la adolescencia, de la amistad, de la sexualidad y las conexiones fortuitas que pueden definir momentos cruciales en nuestra vida.
De un modo memorable, este corto también evoca con sutileza el aislamiento y el miedo que puede acompañar a este despertar de la adolescencia.
Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra...
Nadie es mejor que nadie, ni peor.
Aunque, lo que hace malas a las personas es la intolerancia en uno u otro sentido a lo que añado, la intolerancia impositiva de algunos resulta intolerable para los tolerantes.
Recordad: todos fuimos adolescentes, todos tuvimos nuestro primer beso y todos comimos naranjas alguna vez…
Labios adolescentes con sabor a naranja.



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