Kinky Boots

Ladies, gentlemen and those who are yet to make up your mind:
I once met a man with a sense of adventure.
He was dressed to thrill wherever he went, he said let’s make love on a mountain top under the stars on a big hard rock…
I said in these shoes?
I don’t think so...
(Kirsty Maccoll)

Uno puede analizar a las personas según el tipo de zapato que visten… zapatos audaces para pies diferentes.
Desde Cinderella hasta The Old Woman Who Lived in a Shoe, los zapatos han formado parte desde hace mucho tiempo de los cuentos de hadas y los antiguos cuentos folklóricos, y a menudo se les atribuyen cualidades mágicas o míticas con transformaciones por arte de magia a causa de ellos.
Kinky Boots nos muestra creencias, modos de producción, estilos de vida, relaciones interpersonales en un stábat que parece transmutado en emociones y sensibilidad que perdura durante toda la película.
En numerosas ocasiones el film refleja tus propias vivencias.
Tu ir "más allá" de lo convencional, tu "cuestionar" el entorno, lo "normal" y entonces sí, aceptar que no lo sabes todo y ¿ahora qué hago?
 "Change the product!"
Inglaterra se ha distinguido desde hace algunos cuantos años, por producir comedias cinematográficas de buena factura, con argumentos sólidos y buenas actuaciones, que consiguen atraer la atención del público y la buena voluntad de muchos críticos.
Cine independiente británico, con ese tono de humor característico...
¿Qué más se puede pedir?
Tal es el caso de Kinky Boots (2005), cinta de Julian Jarrold que invita a la ternura y la carcajada muchas veces en una misma secuencia.
Basada en unos hechos reales, esta es una película con el corazón bien puesto en su lugar y no le cuesta trabajo conquistar al público, considerando que toca algunos temas que todavía hoy son considerados, sino “tabú”, sí son tratados con pinzas.
Jarrold hace un espléndido trabajo como director de actores y aprovecha la estupenda química existente no sólo entre Joel Edgerton y Sarah-Jane Potts, quienes hacen una estupenda pareja, sino entre los personajes de Charlie y Lola, cuya amistad aparentemente imposible se presenta en pantalla con naturalidad y sin melodramas: todos podemos tener amigos estrambóticos, que del mismo modo nos aceptan como somos aún si no somos como ellos.
¿Por qué no lo hacemos los demás?
El argumento es muy simple, pero el guión sabe desarrollarlo junto a los personajes, y crear diálogos memorables.
Una cinta con la cual podrás pasar un rato divertido y tendrás, de manera involuntaria, unas clases de mercadotecnia.
Kinky Boots es, de este modo, un taller de vida, una reflexión con los ojos y los oídos muy abiertos.
Es una comedia conmovedora sobre la colaboración y la amistad de dos hombres extraordinariamente distintos (de Northampton y del Soho) que se esfuerzan por salvar de la quiebra una fábrica de zapatos familiar rural inglesa.
Polos opuestos, el caballero de provincias Charlie y la drag queen Lola combinan sus fuerzas de zapatero tradicional con los fastos de cabaret del Soho para crear una nueva línea de calzado para el nuevo milenio.
Lo divertido de la historia es que dos hombres completamente opuestos descubren que, frente a todo pronóstico, tienen un montón de cosas en común, se están internando en un terreno en el que ambos son expertos, pero arriesgan mucho.
Sus diferencias sólo son superficiales, son cosas sin importancia, que en este caso están literalmente simbolizadas por una forma de vestir.
Si nos fijamos en los conflictos y en las cosas en común, la película tiene una parte seria, sobre la destreza y la pérdida de una industria además de la sexualidad y los prejuicios.
Sólo funcionaría si se equilibraba con comedia y pomposidad y viceversa.
Lola es una drag queen con estilo, que ronda los 40 en el animado Club Angel del Soho, y necesita tomar una nueva dirección.
Su vida en el Soho no le deja demasiado espacio para su alter ego Simon de Clacton; éstas son raíces difíciles de reconocer y de asumir, con los únicos recuerdos del rechazo de su padre cuando expresó su travestismo.
Lola se aleja de los muchos estereotipos asociados a los travestís, evitando las frases ofensivas y en su lugar desarrollar un personaje más enigmático e interesante, más sofisticado y moderno, y evitar el terreno de la “reina” , ya que nunca cae en los estereotipos obvios, ni se convierte en el bufón de la película.
Evoca un aire de glamour irónico además de tener cierto atractivo y ciertas referencias a la cultura pop.
El nombre Lola parecía encajar en el mundo del cabaret, retro y moderno al mismo tiempo.
Lola es, por supuesto, el nombre de la heroína de Marlene Dietrich en Der blaue Engel en asociación con el apogeo del cabaret de Berlín.
El estupendo nigeriano-británico Chiwetel Ejiofor habitará el alma de Lola, muy carismático, con una presencia importante, pero también capaz de jugar con su vulnerabilidad y la tensión que existe entre su parte femenina y su propio hombre.
Ejiofor es uno de los mejores actores de su generación y parece que es capaz de hacer cualquier cosa: desde papeles serios y pesados, hasta la estrambótica Lola con cariño, patetismo y un tempo cómico fantástico.
Charlie Price, 4ª generación, propietario de una fábrica de zapatos en Northampton, obligado a regresar a casa como el hijo pródigo para tomar las riendas a la muerte de su padre.
Charlie busca su lugar en la vida con su prometida Nicola, y está desesperado hasta que conoce a Lola, y se embarcan en la aventura de hacer botas extravagantes para salvar la fábrica.
Joel Edgerton, dio vida al personaje con cualidades ordinarias y comprensivas, con una masculinidad básica y que se encuentra desorientado cuando Lola utiliza su sexualidad a su alrededor.
Creo que hace una interpretación sutil y cargada de habilidad.
También captó el equilibrio de la masculinidad, que creo que hace muy simpático y cercano al personaje.
Don es otro personaje realmente interesante.
Hombre de clase trabajadora que se cree que es el jefecillo en la fábrica, no hay nada peor que la llegada inesperada de un bello travestí negro y se pone en guardia.
Pero a medida que la película avanza Lola obliga a Don a volver a evaluar su forma de mirar a la gente; es una gran parte de la historia.
Nick Frost como el macho antagonista Don, el típico macho que tiene puntos flacos escondidos.
Creo que toda la historia se ha manejado con mucho tacto y está muy bien escrita.
El soundtrack es altamente recomendado.
En fin, Kinky Boots destaca por ser una obra colosal, es actual, es humana, no tiene efectos especiales sino excelentes actuaciones y, lo mejor, como dijo un crítico:
"Cuestiona el modelo heterosexual... incluso el de relaciones de pareja". 
Así que nos quedamos con una de las frases-tarea de Lola a Don:
"Change your mind about someone"
Y tal vez te darás cuenta que lo que siempre has buscado lo tienes a tu lado.
Por cierto que algo que vale la pena subrayar es que Chiwetel Ejiofor /Lola canta con su voz y esto aumenta el grado de naturalidad de la cinta.
Excelente película y recuerda:

The sex... is in the heel.




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