8½
«Asa-Nisi-Masa»
La liturgia della vita, la verità, l'orgasmo, l'ultimo piacere; la masturbazione di un genio.
Recuerdos de una vida, sueños fantásticos y oscuras imágenes de un futuro nebuloso.
Federico Fellini, con esta película, tendrá la intención de hacer una reflexión sobre el mundo del cine que a él mismo le concierne y sobre el mundo femenino que tanto le abruma.
Sus películas no son solamente trozos, monumentos del celuloide que narran cualquier historia o que muestran escenas fortuitas, porque nada de lo que hay en ellas es ajeno a los pilares de la personalidad de los cineastas.
Son puertas a sus almas, a sus recuerdos, a su subconsciente, a sus emociones.
Fellini tienen una maestría particular para comunicarse con las vísceras del espectador, de alma a alma, de corazón a corazón.
El nos abre sus puertas, nos confía su interior más íntimo, nos convierte en confidentes y cómplices.
Confía en nuestra empatía y nos trata con inteligencia y respeto.
Porque Fellini amaba tanto el cine, que extendía su amor a todo lo que lo rodea, incluidos nosotros, los receptores.
Amaba a su público y le habla como los adultos que habla a los niños como si fuesen mayores, implicándolos y animándolos a sentirse capaces.
Sin subestimar nunca su potencial.
8½ trata de un director de cine, Guido Anselmi, (protagonizado por Marcello Mastroanni) interpretado como el alter-ego del propio Fellini.
Es un director en pleno proceso creativo pero sus temores, frustraciones y confusiones hacen que el director se sienta perdido en su trabajo.
Coincidiendo con un momento en que todos, los de su alrededor, le exigen una nueva película.
El modo en que empieza la película ya es inquietante.
Hay silencio y quietud en una carretera.
Todos los coches están parados y miran a un hombre que está queriendo salir de su auto, se está ahogando.
Pero nadie hace nada.
Hasta que el hombre sale volando de su coche.
Es un sueño de Guido, el protagonista del film.
Desde el principio, Fellini te va envolviendo en una atmósfera que mezcla los sueños, fantasía y realidad.
Pero tanto los sueños como la fantasía no están lejos del mundo real, porque de hecho, también, pertenecen al día a día de una persona.
Son mecanismos que pertenecen a la vida.
No intenta crear ningún gran hecho, sino que muestra una actitud ante lo real, aunque haga uso de recursos que pertenecen a la imaginación.
Para él, el cine puede narrar, de manera fantástica, la realidad que nos envuelve.
Entre los recuerdos del protagonista apreciamos el momento en que iba a la escuela católica, dónde las reglas morales eran muy severas.
Fellini, también asistió a un colegio religioso dónde los límites entre el bien y el mal estaban muy marcados.
La rigidez de esa educación está presente en él y luchará durante toda su vida para romper esas barreras que le impusieron en esa sociedad llena de censura.
Con el recurso de los recuerdos, utiliza al niño como transmisor de sus pensamientos, él mismo ve al niño como un ser rebelde por naturaleza, que está lejos de los tabúes, de las normas que le imponen en casa, en la escuela, la sociedad…
Fellini tiene muy presente que pertenece a una generación que ha sufrido muchos tabúes tanto por la iglesia católica como del fascismo.
El protagonista, el exitoso director de cine, muestra sus dudas ante su trabajo y ante su vida personal.
Está confundido y no sabe si sería capaz de serle fiel a una sola idea y siquiera a una sola mujer.
Fellini hace del cine un confesionario.
Muestra sus temores en él.
Sabe perfectamente que él mismo es un gran director, pero, supongo que se preguntaría qué pasaría en el momento que no tuviera algo que contar.
También el miedo a la vejez o la muerte se pueden leer entre líneas.
Cada vez es más consciente del miedo a desaparecer, a desaparecer como director.
En casi todas sus películas, Fellini ha hecho una reflexión sobre el sexo y el amor.
Su obsesión por la belleza y por las mujeres queda bastante clara en este film.
Las mujeres de esta película tienen varios papeles, madre, mujer, amante, amiga, amor platónico o mujer de sus sueños, mujer de deseos de su infancia…
Todas ellas están llenas de erotismo, vestidas con elegancia y mostradas con carácter.
Es como si Fellini, en estas películas, buscará hacer su propio harem.
Evoca a las mujeres que han ido pasando por su vida, retazos de explosivo erotismo encarnado en el eterno femenino flamante de carnalidad, de curvas vertiginosas, de piel insinuante, de rostros bellos y de cuerpos celestiales.
Evoca la distancia que se ha interpuesto entre su mujer y él, porque él la quiere pero desea probar la fruta que se le ofrece, quiere degustarla toda, quiere abarcarlo todo.
La belleza de las mujeres que salen en esta película es ENORME, increíble, todas están deslumbrantes inclusive la Gran Saraghina, pero por encima de todas ellas brilla Claudia Cardinale, una musa que cuando aparece en pantalla parece que no existe nada más.
Fellini nos muestra que la mente de un cineasta es complicada.
Hasta que aparece el crítico de cine, todo es desconcertante y no sabes bien que estás viendo, pero cuando el personaje del crítico le explica a Mastroianni su opinión sobre la película que está preparando entonces todo cobra sentido: estamos en una película dentro de otra película, dentro de la cabeza del director que nos intenta explicar lo difícil que es crear algo y, la presión y frustración que puede causar.
8½ (1963) es una de las más conocidas películas del director de cine italiano Federico Fellini.
Con un guión escrito por Tullio Pinelli, Federico Fellini, Ennio Flaiano y Brunello Rondi.
Con las participaciones estelares de Marcello Mastroianni, Claudia Cardinale, Anouk Aimée, Sandra Milo, Rossella Falk, Barbara Steele, Mario Pisu, Guido Alberti, Madeleine LeBeau, Caterina Boratto, Annibale Ninchi, Giuditta Rissone, Eddra Gale, Tito Masini, Nadine Sanders, Georgia Simmons, Hazel Rogers, Riccardo Guglielmi, Giulio Paradisi, Maria Antonietta Beluzzi, Polidor, Maria Wertmuller, Rossella Como y Nino Rota.
Federico Fellini, ese hombre al que la crítica señalaba como un autor capaz de controlar cada detalle de su singular universo, nos enseña aquí que no todo es control sino que también hay una buena dosis de caos en su proceso creativo.
Y lo hace, claro está, con una puesta en escena maravillosa.
Según algunos críticos cinematográficos, 8½ es una de las mejores películas jamás rodadas.
8½ constituye además un avance nítido en la historia del cine moderno.
El film fue rodado en blanco y negro, la fotografía es una de las cosas que, también, sorprende, y con ella la iluminación.
Creo que Fellini hace un buen uso este recurso audiovisual pues acompaña, perfectamente, a la historia.
La iluminación hace que comprendamos mucho más la psicología de cada personaje.
Lo que más sorprende de Fellini y su cine es que puede tratar las cosas más trascendentes con un aire bello, poético y divertido al mismo tiempo.
Eso es impresionante.
Los sueños, los deseos, el atrancamiento creativo de un director de cine ante su próximo proyecto (bien podría ser el propio Fellini) se nos muestran a través de imágenes oníricas del mejor Fellini, con ese aire tan mediterráneo, tan grotesco y a la vez entrañable de los personajes, con ese aire tan especial.
La interpretación de Mastroiani es quizá la mejor de toda su carrera y el desfile final es antológico.
Aunque su título original iba a ser "La Bella Confusione" Fellini lo dejó simplemente en "8½", porque ya había rodado anteriormente 7 películas, y media, considerando como tal su episodio en la obra colectiva Boccaccio 70.
La obra consiguió un gran éxito internacional, y estuvo nominado a 5 Oscar, ganando 2 premios a la mejor película extranjera y al mejor vestuario (blanco y negro) para Piero Gherardi.
8½ es una gran reflexión en cuanto a la toma de decisiones, cierta crítica a la iglesia católica, una muestra del proceso creativo cinematográfico, una unión de aspectos narrativos, técnicos y psicológicos tremenda a través de un guión escrito por el mismo Fellini y compañía.
8½ es una película en parte autobiográfica, sobre los problemas en los rodajes.
Para liberarse de la presión, se refugia en fantasías oníricas, y allí encuentra la inspiración para su nueva película y para enfrentarse con el mundo.
Empieza a recordar los principales acontecimientos de su vida, y a las mujeres de las que ha estado enamorado y ha perdido.
Alrededor del personaje central, Guido, se van entretejiendo historias varias que se concentran en el balneario, en el que aparecen entrelazadas varias historias con los habituales personajes fellinianos.
El tema principal de la película es la crisis creativa de un artista, el problema de confrontarse con las expectativas de todos (productores, periodistas, amigos), y también la crisis existencial de un hombre, que se aferra a los recuerdos y a los sueños para soportar el peso de la vida.
Fellini encuentra en el final una solución original e inesperada al problema de la crisis existencial.
Este final es el fruto de la genialidad creativa de Fellini.
Las actuaciones son excelentes y ninguna sobresale sobre otra, salvo obviamente, Mastroianni.
TODAS las mujeres mostradas en 8½ que tienen relación con Mastroianni en la cinta (Anouk Aimée, Sandra Milo, Claudia Cardinale, Madeleine Lebeau, Barbara Steele, Eddra Gale) tienen una gran química con él, química que se concreta en una escena que aparecen ellas como un tipo de esclavas de él, una escena impresionantemente loca y bien hecha.
La música de Nino Rota, ENORME músico que le acompañará en muchas películas a Fellini, es otra de las cosas que más me ha hecho sumergirme en la historia.
Creo que con este acompañamiento sonoro hace que la historia tenga ese sentido entre la realidad e imaginación, haciendo uso a su vez de conocidos pasajes clásicos como la mítica Die Walküre de Richard Wagner con algunos cortes clásicos de gente como Rossini, Tchiakovsky.
La Passerella d’Addio es antológica.
"asa-nisi-masa" simbolizara los miedos primigenios de juventud... cuando el hermano de Fellini le asustaba con historias de miedo sobre viejos personajes que a media noche aleteaban sus brazos espasmódicamente mientras le entregaban enigmáticos tesoros...
8 ½ es la película preferida de Fellini y la que todo cineasta desearía realizar.
Es la catarsis de su autor, su limpieza de conciencia, la forma de reventar su crisis personal.
Es mucho más que una película.
Es la forma con la que regaló su personalidad al público.
“No tengo recuerdos espectaculares.
Además, los vacié todos en mis películas.
Los anulé cediéndolos al público.
Ahora ya no distingo entre lo que pasó realmente y lo que he inventado”.
Genial, armónica, pura, elegante, compleja, divertida, surrealista, genial, genial, Fellini...
La liturgia della vita, la verità, l'orgasmo, l'ultimo piacere; la masturbazione di un genio.
Recuerdos de una vida, sueños fantásticos y oscuras imágenes de un futuro nebuloso.
Federico Fellini, con esta película, tendrá la intención de hacer una reflexión sobre el mundo del cine que a él mismo le concierne y sobre el mundo femenino que tanto le abruma.
Sus películas no son solamente trozos, monumentos del celuloide que narran cualquier historia o que muestran escenas fortuitas, porque nada de lo que hay en ellas es ajeno a los pilares de la personalidad de los cineastas.
Son puertas a sus almas, a sus recuerdos, a su subconsciente, a sus emociones.
Fellini tienen una maestría particular para comunicarse con las vísceras del espectador, de alma a alma, de corazón a corazón.
El nos abre sus puertas, nos confía su interior más íntimo, nos convierte en confidentes y cómplices.
Confía en nuestra empatía y nos trata con inteligencia y respeto.
Porque Fellini amaba tanto el cine, que extendía su amor a todo lo que lo rodea, incluidos nosotros, los receptores.
Amaba a su público y le habla como los adultos que habla a los niños como si fuesen mayores, implicándolos y animándolos a sentirse capaces.
Sin subestimar nunca su potencial.
8½ trata de un director de cine, Guido Anselmi, (protagonizado por Marcello Mastroanni) interpretado como el alter-ego del propio Fellini.
Es un director en pleno proceso creativo pero sus temores, frustraciones y confusiones hacen que el director se sienta perdido en su trabajo.
Coincidiendo con un momento en que todos, los de su alrededor, le exigen una nueva película.
El modo en que empieza la película ya es inquietante.
Hay silencio y quietud en una carretera.
Todos los coches están parados y miran a un hombre que está queriendo salir de su auto, se está ahogando.
Pero nadie hace nada.
Hasta que el hombre sale volando de su coche.
Es un sueño de Guido, el protagonista del film.
Desde el principio, Fellini te va envolviendo en una atmósfera que mezcla los sueños, fantasía y realidad.
Pero tanto los sueños como la fantasía no están lejos del mundo real, porque de hecho, también, pertenecen al día a día de una persona.
Son mecanismos que pertenecen a la vida.
No intenta crear ningún gran hecho, sino que muestra una actitud ante lo real, aunque haga uso de recursos que pertenecen a la imaginación.
Para él, el cine puede narrar, de manera fantástica, la realidad que nos envuelve.
Entre los recuerdos del protagonista apreciamos el momento en que iba a la escuela católica, dónde las reglas morales eran muy severas.
Fellini, también asistió a un colegio religioso dónde los límites entre el bien y el mal estaban muy marcados.
La rigidez de esa educación está presente en él y luchará durante toda su vida para romper esas barreras que le impusieron en esa sociedad llena de censura.
Con el recurso de los recuerdos, utiliza al niño como transmisor de sus pensamientos, él mismo ve al niño como un ser rebelde por naturaleza, que está lejos de los tabúes, de las normas que le imponen en casa, en la escuela, la sociedad…
Fellini tiene muy presente que pertenece a una generación que ha sufrido muchos tabúes tanto por la iglesia católica como del fascismo.
El protagonista, el exitoso director de cine, muestra sus dudas ante su trabajo y ante su vida personal.
Está confundido y no sabe si sería capaz de serle fiel a una sola idea y siquiera a una sola mujer.
Fellini hace del cine un confesionario.
Muestra sus temores en él.
Sabe perfectamente que él mismo es un gran director, pero, supongo que se preguntaría qué pasaría en el momento que no tuviera algo que contar.
También el miedo a la vejez o la muerte se pueden leer entre líneas.
Cada vez es más consciente del miedo a desaparecer, a desaparecer como director.
En casi todas sus películas, Fellini ha hecho una reflexión sobre el sexo y el amor.
Su obsesión por la belleza y por las mujeres queda bastante clara en este film.
Las mujeres de esta película tienen varios papeles, madre, mujer, amante, amiga, amor platónico o mujer de sus sueños, mujer de deseos de su infancia…
Todas ellas están llenas de erotismo, vestidas con elegancia y mostradas con carácter.
Es como si Fellini, en estas películas, buscará hacer su propio harem.
Evoca a las mujeres que han ido pasando por su vida, retazos de explosivo erotismo encarnado en el eterno femenino flamante de carnalidad, de curvas vertiginosas, de piel insinuante, de rostros bellos y de cuerpos celestiales.
Evoca la distancia que se ha interpuesto entre su mujer y él, porque él la quiere pero desea probar la fruta que se le ofrece, quiere degustarla toda, quiere abarcarlo todo.
La belleza de las mujeres que salen en esta película es ENORME, increíble, todas están deslumbrantes inclusive la Gran Saraghina, pero por encima de todas ellas brilla Claudia Cardinale, una musa que cuando aparece en pantalla parece que no existe nada más.
Fellini nos muestra que la mente de un cineasta es complicada.
Hasta que aparece el crítico de cine, todo es desconcertante y no sabes bien que estás viendo, pero cuando el personaje del crítico le explica a Mastroianni su opinión sobre la película que está preparando entonces todo cobra sentido: estamos en una película dentro de otra película, dentro de la cabeza del director que nos intenta explicar lo difícil que es crear algo y, la presión y frustración que puede causar.
8½ (1963) es una de las más conocidas películas del director de cine italiano Federico Fellini.
Con un guión escrito por Tullio Pinelli, Federico Fellini, Ennio Flaiano y Brunello Rondi.
Con las participaciones estelares de Marcello Mastroianni, Claudia Cardinale, Anouk Aimée, Sandra Milo, Rossella Falk, Barbara Steele, Mario Pisu, Guido Alberti, Madeleine LeBeau, Caterina Boratto, Annibale Ninchi, Giuditta Rissone, Eddra Gale, Tito Masini, Nadine Sanders, Georgia Simmons, Hazel Rogers, Riccardo Guglielmi, Giulio Paradisi, Maria Antonietta Beluzzi, Polidor, Maria Wertmuller, Rossella Como y Nino Rota.
Federico Fellini, ese hombre al que la crítica señalaba como un autor capaz de controlar cada detalle de su singular universo, nos enseña aquí que no todo es control sino que también hay una buena dosis de caos en su proceso creativo.
Y lo hace, claro está, con una puesta en escena maravillosa.
Según algunos críticos cinematográficos, 8½ es una de las mejores películas jamás rodadas.
8½ constituye además un avance nítido en la historia del cine moderno.
El film fue rodado en blanco y negro, la fotografía es una de las cosas que, también, sorprende, y con ella la iluminación.
Creo que Fellini hace un buen uso este recurso audiovisual pues acompaña, perfectamente, a la historia.
La iluminación hace que comprendamos mucho más la psicología de cada personaje.
Lo que más sorprende de Fellini y su cine es que puede tratar las cosas más trascendentes con un aire bello, poético y divertido al mismo tiempo.
Eso es impresionante.
Los sueños, los deseos, el atrancamiento creativo de un director de cine ante su próximo proyecto (bien podría ser el propio Fellini) se nos muestran a través de imágenes oníricas del mejor Fellini, con ese aire tan mediterráneo, tan grotesco y a la vez entrañable de los personajes, con ese aire tan especial.
La interpretación de Mastroiani es quizá la mejor de toda su carrera y el desfile final es antológico.
Aunque su título original iba a ser "La Bella Confusione" Fellini lo dejó simplemente en "8½", porque ya había rodado anteriormente 7 películas, y media, considerando como tal su episodio en la obra colectiva Boccaccio 70.
La obra consiguió un gran éxito internacional, y estuvo nominado a 5 Oscar, ganando 2 premios a la mejor película extranjera y al mejor vestuario (blanco y negro) para Piero Gherardi.
8½ es una gran reflexión en cuanto a la toma de decisiones, cierta crítica a la iglesia católica, una muestra del proceso creativo cinematográfico, una unión de aspectos narrativos, técnicos y psicológicos tremenda a través de un guión escrito por el mismo Fellini y compañía.
8½ es una película en parte autobiográfica, sobre los problemas en los rodajes.
Para liberarse de la presión, se refugia en fantasías oníricas, y allí encuentra la inspiración para su nueva película y para enfrentarse con el mundo.
Empieza a recordar los principales acontecimientos de su vida, y a las mujeres de las que ha estado enamorado y ha perdido.
Alrededor del personaje central, Guido, se van entretejiendo historias varias que se concentran en el balneario, en el que aparecen entrelazadas varias historias con los habituales personajes fellinianos.
El tema principal de la película es la crisis creativa de un artista, el problema de confrontarse con las expectativas de todos (productores, periodistas, amigos), y también la crisis existencial de un hombre, que se aferra a los recuerdos y a los sueños para soportar el peso de la vida.
Fellini encuentra en el final una solución original e inesperada al problema de la crisis existencial.
Este final es el fruto de la genialidad creativa de Fellini.
Las actuaciones son excelentes y ninguna sobresale sobre otra, salvo obviamente, Mastroianni.
TODAS las mujeres mostradas en 8½ que tienen relación con Mastroianni en la cinta (Anouk Aimée, Sandra Milo, Claudia Cardinale, Madeleine Lebeau, Barbara Steele, Eddra Gale) tienen una gran química con él, química que se concreta en una escena que aparecen ellas como un tipo de esclavas de él, una escena impresionantemente loca y bien hecha.
La música de Nino Rota, ENORME músico que le acompañará en muchas películas a Fellini, es otra de las cosas que más me ha hecho sumergirme en la historia.
Creo que con este acompañamiento sonoro hace que la historia tenga ese sentido entre la realidad e imaginación, haciendo uso a su vez de conocidos pasajes clásicos como la mítica Die Walküre de Richard Wagner con algunos cortes clásicos de gente como Rossini, Tchiakovsky.
La Passerella d’Addio es antológica.
"asa-nisi-masa" simbolizara los miedos primigenios de juventud... cuando el hermano de Fellini le asustaba con historias de miedo sobre viejos personajes que a media noche aleteaban sus brazos espasmódicamente mientras le entregaban enigmáticos tesoros...
8 ½ es la película preferida de Fellini y la que todo cineasta desearía realizar.
Es la catarsis de su autor, su limpieza de conciencia, la forma de reventar su crisis personal.
Es mucho más que una película.
Es la forma con la que regaló su personalidad al público.
“No tengo recuerdos espectaculares.
Además, los vacié todos en mis películas.
Los anulé cediéndolos al público.
Ahora ya no distingo entre lo que pasó realmente y lo que he inventado”.
Genial, armónica, pura, elegante, compleja, divertida, surrealista, genial, genial, Fellini...



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