Aladdin

"No es la inferioridad lo que ha determinado la insignificancia histórica de las mujeres, sino, al contrario, su insignificancia histórica lo que ha determinado su inferioridad".

Aladdin: Un diamante en bruto...?

No se ha localizado fuente árabe medieval alguna para esta historia, que fue incorporada a Las mil y una noches por su traductor francés, Antoine Galland, quien la oyó de un cuentista sirio de Alepo.
El diario de Gallard (25 de marzo de 1709) registra que se encontró con un investigador maronita llamado Youhenna Diab («Hanna»), quien había sido llevado desde Alepo a París por Paul Lucas, un célebre viajero francés.
El diario de Gallard también cuenta que su traducción de Aladdin fue realizada en el invierno de 1709 a 1710.
Fue incluida en sus volúmenes IX y X de Las mil y una noches, publicados en 1710.
John Payne da en Aladdin and the Enchanted Lamp and Other Stories (Londres 1901) detalles del encuentro de Galland con el hombre llamado «Hanna» y del descubrimiento de la Bibliothèque Nationale de París de dos manuscritos árabes conteniendo Aladdin y dos más de las historias «interpoladas».
Uno es una embrollada versión siria de finales del siglo XVIII.
La más interesante, en un manuscrito que perteneció al investigador Armand Pierre Caussin de Perceval; es una copia de un manuscrito hecha en Bagdad en 1703.
Fue adquirido por la Bibliothèque Nationale a finales del siglo XIX.
En el Reino Unido la historia de Aladdin es un tema popular para las pantomimas.
La pantomima tradicional de Aladdin (a diferencia de muchas adaptaciones de la historia) es la fuente del conocido personaje de pantomima de la viuda Twankey.
Adviértase que aunque se considera un cuento árabe debido a su fuente, o porque fue incluido en Las mil y una noches, los personajes de la historia no son árabes ni persas, sino más bien del Lejano Oriente.
El cuento, como otros de Las mil y una noches, se sitúa en China, lo cual es probablemente sólo una licencia literaria para situarlo en un lugar lejano, ya que por lo demás la acción transcurre en un escenario totalmente islámico donde la mayoría de la gente es musulmana.
Hay una comunidad judía, tratado por los demás con prejuicios, y no se menciona a budistas ni confucionistas.
Todo el mundo lleva en este país del Lejano Oriente nombres árabes y su rey parece ser más un gobernante árabe que un emperador chino real.
El país de la historia era un lugar lejano mítico, definitivamente oriental.
Para un narrador desconocedor de la existencia de América, la tierra de Aladdin representaría «el Extremo Oriente», mientras el país natal del mago, Marruecos, representaba «el Extremo Occidente».
Magreb significa ‘poniente’ en árabe, y el nombre tradicional de Marruecos en esta lengua es Al-Magreb al-Aqsà, que significa ‘el extremo poniente’.
En el imaginario árabe oriental, el Magreb, tanto por su situación en el otro extremo del mundo conocido como por ser el lugar donde se ponía el sol (y por tanto estar relacionado con la noche y las sombras), era un territorio propicio para ser el lugar de procedencia de seres misteriosos como los magos.
Al comienzo de la historia, el esfuerzo del mago por hacer un viaje tan largo, el más largo concebible en la percepción del mundo del narrador (y sus oyentes), subraya su determinación para lograr la lámpara y por tanto el enorme valor de ésta.
En posteriores episodios, la transición instantánea del este al oeste y vuelta, realizada sin esfuerzo por los genios, hace su poder increíblemente maravilloso.
Adam Oehlenschläger escribió su drama Aladdin en 1805.
Carl Nielsen escribió música incidental para esta obra.
La historia ha sido adaptada en películas animadas en varias ocasiones, incluyendo Aladdin y su lámpara maravillosa, un corto de Popeye de 1939.
Posiblemente la versión más reconocida sea la versión de Disney Aladdin (1992).
Una divertida y cómica cinta que aborda en todo momento conceptos tales como la búsqueda del verdadero amor a pesar de diferencias sociales.
Interesantes son los planteos que dejan como moraleja que el amor va más allá de las ambiciones y de los condicionamientos, de los estratos sociales y de las diferencias de linaje.
El filme goza de un dinamismo saludable en su narración, las variantes se desarrollan en escenarios orientales sumamente atractivos con un gran despliegue de colores y escoltados por una banda sonora vigorosa con melodías románticas y temas pegadizos
Y aunque la propuesta es reducida a un simple maniqueísmo entre bondad y desinterés versus ambición y maldad, la cinta goza de una frescura agradable que deleita tanto a grandes como a niños.
Aladdin nos vuelve a hablar de un tema similar al de la anterior película como es la belleza interior.
Considerado por todo el mundo como una sucia rata callejera el joven protagonista es un buen chico cuya existencia depende de pequeños robos sin hacer daño a nadie.
Su buen corazón le lleva incluso a dar lo que roba a niños indefensos como él.
Su bondad interior le posibilita entrar en la cueva de las maravillas, pues solo una persona de corazón puro podrá entrar, un diamante en bruto.
Aladdin olvidará quien es una vez posea el poder para convertirse en Príncipe y ganar el corazón de la Princesa Jasmine poniendo en entredicho su palabra y su buen corazón, mintiendo a todo el mundo y olvidándose por unos momentos quién es.
Aladdin nos enseña diferentes valores humanos como la amistad, la bondad o la humildad.
También nos hace ver que un chico pobre y ladrón como Aladdin podrá no ser un príncipe, pero sí es una persona humilde, bella, buena y muy humana.
Como toda película Disney hay una historia de amor entre Aladdin y Jasmine, pero por suerte eso queda en término secundario gracias a llevar la trama por unos caminos más cercanos a la comedia de aventuras.
Esto es gracias a dos factores secundarios.
En primer lugar la película contiene secuencias de gran espectacularidad creadas para subir el listón visual que marcó “Beauty And The Beast” y que nos rememoran las grandes producciones de aventuras de Hollywood.
En segundo lugar la comedía viene dada esta vez por el personaje del Genio.
Cuando aparece por primera vez, en cuestión de milésimas de segundo creemos que es el típico Genio poderoso y que impone temor, pero no, todo lo contrario.
El Genio de Aladdin es un azulado personaje bonachón al que le gusta más el jolgorio que conceder deseos.
Así pues se convierte en el showman de la función, capaz incluso de transformarse en Groucho Marx, Jack Nicholson o incluso Pinocho.
Claro que tras esa apariencia desenfadada y chispeante se esconde un alma torturada y encadenada que solo será libre si un amo lo libera, acción que Aladdin promete hacer, creándose un vínculo más allá de la servidumbre entre él y el Genio.
La personalidad del Genio viene cogida de la mano con el actor que lo dobla: Robin Williams.
Solo así comprendemos algunos momentos de los más chirriantes y alocados, y es que el actor grabó horas y horas de diálogos para el personaje, quedándose la mayoría sin usar.
El ritmo del film es frenético, sin apenas dar respiro al espectador, salvo en las secuencias románticas.
Aladdin (علاء الدين) es una película animada de Walt Disney Pictures, estrenada en 1992.
La historia se basa en el popular cuento árabe Aladdin y la lámpara maravillosa, incluido en la recopilación ألف ليلة وليلة The Book of One Thousand and One Nights (Arabian Nights), aunque también incorpora elementos y personajes de la película The Thief of Bagdad, de 1940.
Nominada a 5 premios Oscar, gano 2, mejor canción "A whole new world" y mejor banda sonora para el multipremiado Alan Menken.
Fue dirigida y producida por los estadounidenses John Musker y Ron Clements y escrita por ellos mismos junto a los guionistas Ted Elliot y Terry Rossio.
Con esta película, Disney empezó a utilizar a actores conocidos para poner voz a algunos de sus personajes y aquí crearon al divertido genio de la lámpara a imagen y semejanza del cómico Williams, quién no desaprovechó la oportunidad que se le daba para poner su personalidad al servicio del personaje y tengo que decir que si podéis ver la película en versión original, no lo lamentaréis, son impresionantes los registros de voces que este actor le aporta al genio.
Es el trigésimo primer largometraje animado de la compañía Disney y el sexto cuento clásico que ha adaptado.
Si por algo merecía pasar a la historia Aladdin no es por su soberbia animación, ni por su endiablado ritmo, ni por su sanísimo entretenimiento, cuando pienso que sólo Pixar se preocupa por seguir la estela de los filmes clásicos de Disney, se me revuelve el estómago.
Pobre "generación Shrek".
El guion final cambió bastante de lo que había sido la idea original de Ashman y solo tres de sus canciones fueron conservadas.
Entre los cambios hechos en la película estaban: la supresión de los padres de Aladdin, el genio pasó de conceder ilimitados deseos a tan solo los tres tradicionales, la princesa Jasmine fue convertida en un personaje más fuerte, y la personalidad de Aladdin tuvo que ser revisada por parecer "un poco áspera, como la de un joven Harrison Ford".
El elenco de personajes está formado por la Princesa Jasmine, típica Princesa Disney que se quiere casar por amor.
Su padre, el Sultán, igualito al padre de Bella en cuanto a forma artística y que se divierte como un niño con sus juguetitos.
El mono Abú es un mono compañero de Aladdin que tiene una voz similar a la del pato Donald cuando intenta chasparrear algo.
La alfombra mágica siente aprecio por el dúo de ladrones pues son los primeros seres del exterior que ve en diez mil años.
Iago es un loro con nombre shakesperiano que trabaja para Jafar.
Este último personaje, el villano de la función, es en mi opinión el más conseguido junto con el Genio, pues consigue rememorar esos clásicos villanos con ansia de poder, además de por su forma delgaducha y elegante con grandes ojos y barbilla.
En Aladdin, el tema de un tramposo burlado por otro tramposo de condición más modesta es muy frecuente en las fábulas.
Una interpretación jungiana de la historia de Aladdin la consideraría un ejemplo clásico de historia de pobreza a riqueza.
Este tipo de historia presenta tres partes: desde unos comienzos bajos, el protagonista logra un primer éxito en la vida, atraviesa luego una crisis importante en la que parece haberlo perdido todo, y finalmente triunfa sobre la adversidad logrando un éxito más estable y duradero.
Este éxito definitivo sólo es posible gracias a que el héroe ha obtenido cierto grado de madurez interior tras la experiencia de la crisis.
El primer éxito de Aladdin llegó fácilmente y no estuvo basado en sus propios esfuerzos, sino en el genio que le ayudó.
Su desesperación al perder el palacio y la princesa a manos del mago malvado, le lleva a un lugar espiritual al que necesitaba llegar antes de poder desarrollar la auténtica fuerza y entereza haciendo que sus propios esfuerzos triunfen.
La entereza que termina alcanzando está simbolizada por el restablecimiento de la relación con la princesa.
Bajo este punto de vista, una de las razones del interés duradero de la historia de Aladdin es nuestro a menudo inconsciente reconocimiento de la importancia de su significado subyacente: reconocemos nuestro propio esfuerzo por crecer y desarrollar el viaje de Aladdin.
¿Por qué los psicólogos no recomiendan ver películas de Disney?
Como harto sabido, el tema central de la película gira en torno a un chico pobre que conquista a una princesa aburrida, consigue derrotar al malvado y se convierte en príncipe gracias a la magia.
Nuevamente se utiliza la moral del mínimo esfuerzo como clave para conseguir los deseos, aunque en este caso tiene un condimento añadido: el popular "braguetazo" masculino que consigue encandilar a la chica rica aburrida.
Disney recurre a personajes estereotipados exóticos y a mujeres subordinadas al poder masculino, que son presentadas como bobas que se dejan embaucar por el primer joven de mundo que se les acerque.
Todas las mujeres en estas películas están subordinadas en el fondo a los hombres y definen su sentido de poder y su deseo casi exclusivamente desde el punto de vista de la narración del macho dominante.
Jasmine parece una princesa rebelde que pretende dirigir su vida, aunque nada más lejos de la realidad, ya que siempre son los hombres que la rodean los que deciden por ella: su padre, el visir, el tendero… hasta el pillo de Aladdin la utiliza para alcanzar su sueño de ser rico.
A pesar de ser princesa no tiene “poder” para elegir, ni para tomar decisiones, careciendo del más básico signo de libertad como es la autodefinición; por lo que se puede categorizar como La Princesa Definida Por Los Hombres.
Veamos los personajes:
Jasmine:
Princesita remilgada, chica inteligente, divertida, apela a las características físicas del bello sexo.
Cuando han de referirse a su capacidad, los calificativos se tornan en botarate, harpía... (Siempre son negativos)
Características epistemológicas: Aventurera, romántica, valiente.
Las mujeres mayores que aparecen suelen ser regordetas y van muy tapadas; sin embargo, las jóvenes aparecen con esbeltas figuras y dejando ver un cuerpo que en la cultura árabe, siempre estaría tapado.
Estereotipos asociados: Las mujeres tienen que mostrarse sumisas, no deben hablar.
Las mujeres han de buscar a alguien que se ocupe de ellas, que las proteja.
A las mujeres hay que echarles piropos para conquistarlas.
Las mujeres pueden llorar.
El papel de la mujer gira en torno a un hombre, no tiene vida propia.
Los hombres dirigen la vida de las mujeres.
Jasmine no acata las órdenes masculinas: "Más terca que una mula".
Aparentemente muestra rebeldía por no querer acatar las normas machistas, aunque en su huída lo único que consigue es encontrar a un hombre con quien casarse.
Las tareas femeninas no tienen relevancia alguna en la película y están siempre subordinadas a los personajes masculinos.
Por supuesto, las imágenes del resto de mujeres que ocupan los papeles secundarios, no hacen más que reforzar el estereotipo de la chica joven, acicalada, que espera a un hombre.
A pesar de desarrollarse la escena dentro de la cultura árabe, no se tienen en cuenta sus tradiciones, empleando un conocimiento superficial y americanizado de la mujer, quien aparece ligera de ropa y con una mezcla de bikini y velo, que consigue crear en el imaginario infantil unas estructuras culturales, que han sido escrupulosamente ensayadas con imágenes reinventadas, y, que no hacen más que legitimar una moral que sólo existe en el mundo mercantilista de Disney.
Aladdin:
Es el valiente protagonista, es un chico joven, guapo, aunque su trabajo consiste en robar.
Para conquistar a Jasminee se hace pasar por El Príncipe Alí Ababwa
Mentiroso, conquistador, diamante en bruto????.
A los hombres se les denomina por sus cualidades masculinas (audaz, fuerte, tenaz, machote), aunque también se utilizan calificativos peyorativos para aludir a la torpeza del sultán (botarate, vejestorio)...
Características epistemológicas:
Aladdin: es mentiroso, de buen corazón pero que tiene sus miras puestas en ocupar el castillo algún día; aprende la lección "Sé tú mismo".
No se sabe si dejará de mentir, aunque tenga grandes defectos morales: mentir, robar...
Es presentado como un prototipo de persona: "un diamante en bruto"
Jafar es el villano.
Alto, serio, con una retorcida mentalidad y ojos amenazadores.
Características epistemológicas: es cruel, mentiroso y manipulador.
El genio:
Grande y musculoso.
Características epistemológicas: alocado y gracioso, inclusive infantil.
Sultán padre de Jasmine.
Características epistemológicas: es torpe y de poco carácter, sólo piensa en que su hija se case, es un inútil, no se sabe nunca como los inútiles llegan a tener tanto poder en las fabulas Disney?.
Estereotipos asociados:
Los hombres demuestran su valor.
La belleza física es el único argumento para elegir a una mujer.
Los ayudantes son más inteligentes que el sultán.
Los hombres más exitosos son los conquistadores.
Historias excluidas e incluidas:
Los éxitos no se consiguen con esfuerzo, sino gracias a la magia o a los privilegios que otorga la nobleza (Moral del esfuerzo)
La mujer es rica bajo la protección de un hombre, pero cuando está sola ya no tiene privilegios: puede ser maltratada.
Los grandes defectos morales (mentira, robo) son presentados como prototipo de “un diamante en bruto”.
Análisis del sexismo en el lenguaje:
La escena del Tendero y Jasmine:
“será mejor que pueda pagar eso”
“¿pagar?”
 “yo nunca llevo dinero”
Cuando sale a la calle demuestra su desconocimiento del mundo y que no tiene independencia económica.
Tiene que salvarla el ladronzuelo de Aladdin haciéndola pasar por loca.
La escena del Sultán a su hija:
Cuando acaba de despreciar a otro pretendiente, no la considera capaz de ocuparse de sí misma:
“yo no voy a vivir para siempre… quiero asegurarme de que alguien se ocupe de ti, que alguien te proteja”
"Más terca que una mula" comenta el Sultán cuando Jasmine reprocha sus órdenes.
En cuanto al Sultán, se encuentra como en otros casos de padres de princesas, anteriormente analizados, falto de personalidad y atributos físicos que le hagan aparecer como un galán, dejando claramente diferenciados los estereotipos antagonistas del visir y el sultán, para transmitir este carácter binario donde sólo tienen lugar el bien y el mal, el blanco y el negro, etc. y donde las distintas tonalidades intermedias no tienen lugar.
Éstas son las estrategias pedagógicas a las que la compañía Disney nos tiene acostumbrados y que utiliza para reinventar la cultura y la política que desea transmitir para favorecer sus propios intereses y mantener su poder.
Análisis de las canciones:
Como siempre la música suave (apenas perceptible) acompaña las escenas informativas sobre la dulzura de la princesa; sin embargo, cuando Aladdin huye tras haber robado, el tono y la intensidad aumenta, además de ser más divertida y con tonos que “se pegan” al oído de los niños.
La película Aladdin comprende diversas actuaciones y medidas concretas orientadas a la revisión de textos reglamentarios para evitar usos y expresiones que refuercen actitudes de desigualdad hacia las mujeres, controlando y eliminando, en su caso, este tipo de discriminaciones en documentos y textos utilizados.
No obstante, el masculino genérico continúa formando parte de nuestra cultura, así como de los textos y documentos que tanto en el ámbito formal e informal, se siguen utilizando para transmitir la cultura, provocando una recepción silenciosa de esta violencia simbólica e invisible, incluso para sus propias víctimas, y que se lleva a cabo a través de la comunicación y de la transmisión del conocimiento.
Esta película de Walt Disney Feature Animation ha generado una considerable controversia por su imagen pro-occidental de Aladdin y Jasmine, está el hecho también de que los personajes eran calvos con turbante, y todos los villanos eran caricaturas árabes.
En Aladdin, en la escena en que el protagonista se cuela en el cuarto de su enamorada y se topa con el tigre, podemos escuchar, en la versión original, como al quitarse el turbante, susurra:
“Good teenagers, take off your clothes”, o sea, “Buenas adolescentes, quitaos la ropa”.
Otro conflicto surgió tras las protestas de la American-Arab Anti-Discrimination Committee (ADC), en relación con las letras en uno de los versos de la canción de apertura "Noches de Arabia".
La letra original árabe acerca de la configuración de la película:
…"Donde te cortan tus oídos, si no les gusta tu cara / es de barbarie, pero, hey, es mi hogar”…
Fue censurado / doblado hacia fuera y ha cambiado a:
“... ¿Dónde es plana y enorme y el calor es intenso / es de barbarie, pero, hey, es casa "
Para las versiones posteriores de vídeo en 1993 y para el nuevo lanzamiento de banda sonora.
Esta película se estrena en un contexto histórico en el que se empiezan a cuestionar los discursos escritos que transmiten estereotipos sexistas, aunque no por ello se le sigue concediendo el beneplácito de la inocencia a los comentarios y comportamientos machistas que a todas luces se transmiten.
Ni la cultura en la que parece estar inmersa la historia, ni las libertades de la mujer están representadas en la narración, consiguiendo con ello reforzar la cultura conservadora de Disney, en la que multitud de niños seguirán socializándose y repetirán, casi sin darse cuenta, en sus comportamientos adultos, sin relacionar apenas la imagen del visir atropellando a Jasmine con los malos tratos que se encuentran alojados en las estructuras de su memoria masculina.
Asimismo, intentarán las actuales mujeres luchar contra el "techo de cristal", pensando que la base estaba puesta en herencias culturales del pasado, sin pararse a pensar que todavía en el presente se encuentran multinacionales como Disney, que a través de la infancia vehiculan unos modelos educativos que, ni a las princesas, que podrían estar en un estrato privilegiado en la sociedad, se les concede el poder de adueñarse de su destino, condenándolas a una sumisión que no será discutida, por considerarla natural en todas las culturas y que difícilmente achacaremos a los esquemas que inocentemente el ocio creó en nuestras mentes infantiles.

Vaya, vaya, no hay un genio tan genial como Disney…




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