Boogie Nights

Ascenso, caída…y redención de una estrella del porno.

Exuberante obra maestra, tan apasionada y libérrima como arriesgada y hasta lúgubre, Boogie Nights, nominada a 3 premios Oscar de la Academia en 1998, es un (largo e irregular, aunque apasionante) recorrido por las dos décadas más convulsas de la industria del cine pornográfico estadounidense, tomando como protagonista a una suerte de sosias del célebre e infortunado John Holmes (cuyo miembro sexual era más conocido que su rostro), dentro de un relato coral presidido por un eufórico espíritu adolescente, por una gran compasión hacia las criaturas que lo pueblan y por una sutil ironía que termina de redondear la propuesta.
Una industria que ya no existe, convertida primero en una fábrica de vídeos cutres, y luego en un portal de internet con innumerables clips de secuencias sueltas.
Para Anderson, es indiferente el tema o el contenido.
Lo más importante era el cuidado y la profesionalidad de los directores, cámaras, sonidistas y montadores del cine porno, que creían que lo que hacían era importante y de altura estética, y que vivían por y para su trabajo, convencidos de que era lo único que sabían hacer bien.
En esa industria se mezclaba lo ingenuo y lo entrañable con la mezquindad y las envidias propias de todo negocio, y Anderson lo narra todo sin juzgar, y divirtiéndose como un niño.
¡Realmente parece que está filmada hace veinte años, y durante los cinco o seis años que dura el relato!, sin el menor complejo, Anderson se apodera de cualquier formato que otorgue veracidad en el aspecto visual, ensucia la paleta de colores, reconstruye escenarios de títulos porno de la época, el atrezzo, las texturas...mientras mueve veloz la cámara, corta planos con la precisión de un cirujano, emplea el scope y la steady con desparpajo…
Se percibe una enorme influencia de Scorsese en este trabajo de Anderson, influencia que en lugar de comprometer su personalidad, la enriquece.
Si Scorsese es la perversión del clasicismo, Anderson es la perversión de esa perversión.
Su descaro, su alegría de filmar, le llevan a hacer lo que le viene en gana con la cámara, pero sin perder jamás de vista a su galería de perdedores, que mientras se benefician del dinero y el jolgorio de la industria del porno, padecen también el rechazo de la sociedad bienpensante e hipócrita, y son marginados por los mismos que ven sus películas.
En Boogie Nights, la pornografía es una fiesta.
No hay noticias del SIDA, no llegó aún el video para facilitar los rodajes y la droga es un feliz escape hacia la ilusión de la energía.
La música ruidosa de aquellos años, los pantalones apretados arriba y anchos abajo y las camisas ceñidas y de cuello inmenso son como disfraces que, en esta historia, juegan el papel dramático que le impone el espectador, a causa de la aterradora contradicción en la que las hundió el tiempo.
El Valle de San Fernando, sede de la producción porno, en California, detrás de Los Ángeles, es el espacio de la acción.
En el mundillo del cine hay una clase de películas que siempre sacan beneficios: estoy hablando, por supuesto, del cine para adultos, el porno.
Solo en los Estados Unidos se hacen cada mes 1000 películas X, que no se exhiben en salas de cine, sino que pasan directamente a vídeo o se cuelgan en Internet.
Hay varios tipos de películas X, aparte de las preferencias sexuales de cada cual.
El primer tipo es el más usado estos días, el llamado "gonzo".
El cine gonzo no tiene historia: simplemente son "polvos" mal rodados uno detrás de otro.
Estas películas apenas si tardan 3 días en rodarse.
Se suele hacer con una cámara no profesional y con actores novatos, que cobran una miseria por un par de horas de rodaje.
Después, las cintas se editan y se venden a cualquier distribuidora X, que la colocará rápidamente en el mercado.
Aparte de las películas gonzo, que son las que más abundan, podemos ver también películas con argumento, con historia.
Películas en las que lo que prima no es excitar al espectador (aunque es uno de los pilares, lógicamente), sino que este siga la trama con intensidad, con ganas de saber qué pasa después.
En este sentido se hacen muy pocas películas, llegando a costar algunas varios millones y con cámaras de cine profesionales, con travellings, decorados caros, vestuario y maquillaje... en los últimos tiempos, varios directores de cine "normal" se han metido a hacer películas con sexo explícito.
Lo que está claro es que el sexo explícito en el cine no deja a nadie indiferente. 
Pero todo esto no comenzó en los 90 con el Italian Stallion Rocco Siffredi, no, ni mucho menos.
Para los comienzos del cine X habría que remontarse hasta el año 1900.
En ese año, varios directores de cine mudo comenzaron a grabar a parejas haciendo el amor, y esas cintas eran compradas por ricachones.
Las grabaciones se prohibieron aunque se siguieron haciendo clandestinamente. 
En 1970, exhibir películas X en los cines era negocio seguro.
Entonces la estrella era John Holmes.
Murió a los 44 años, es recordado como el precursor del cine X bien rodado.
Boogie Nights está basada en una gran parte en esta persona, aunque el protagonista se llame Dirk Diggler y no John Holmes.
Holmes fue a la industria cinematográfica para adultos lo que Elvis fue para el Rock 'N' Roll, simplemente fue El Rey.
Nacido en 1944, fue uno de los actores porno más famosos de todos los tiempos, apareciendo en alrededor de 2500 películas para adultos en las décadas de 1970 y 1980, incluyendo escenas gays.
Era conocido por la excepcional longitud de su pene, el cual fue muy promovido por ser el más largo de la industria del porno, aunque las medidas exactas son todavía desconocidas.
Holmes también adquirió notoriedad por su participación en Las Chicas Me Desean en1981, murió en 1988 debido a un cáncer de colon, aunque se ha rumoreado fuertemente que pudo haber sido de SIDA.
Su biografía definitiva, “John Holmes: Una Vida Medida En Pulgadas”, fue lanzada el 8 de agosto del 2008.
Con el éxito de Deep Throat (1972), The Devil in Miss Jones (1973), y Behind the Green Door (1972), el porno se volvió "chic" a pesar de que su legalidad aun era duramente discutida.
La carrera de John Holmes comenzó en los pocos videos que filmaba donde nunca se hacía referencia a su nombre, en las revistas le ponían apodos tales como "Fred", "Dave", "Rudy", "Big Dick", y "Stan".
En los primeros años de su carrera porno, Holmes era conocido como "El Sultán del Anal".
Pero su carrera comenzó a tomar vuelo con una serie porno construida en base a un investigador privado llamado Johnny Wadd.
Fue protagonista en una época en que la personalidad se compensaba con otras características más estéticas, y se requería una cierta capacidad histriónica que hoy en día no se necesita para ser actor porno.
Mientras su voz era muy aguda para un "Investigador privado de envergadura", algunos críticos y fans concordaban que Holmes demostraba suficientes dotes actorales para mantener el papel de "Johnny Wadd".
Para entonces su consumo de cocaína se convirtió en un problema, tanto así que comenzó a afectar su capacidad de mantener una erección.
Esta incapacidad de mantener una erección realmente era consecuencia de las disminuidas conexiones neurológicas en su hipotálamo posterior, donde se sitúa el centro que controla las erecciones.
El asentamiento de Holmes en el porno se debió al largo excepcional de su pene. 
Al comienzo de su carrera cinematográfica, fue publicitada su medida entre 32 y 41 cm completamente erecto. 
"Es del tamaño de 2 y media reglas de 6 pulgadas", dijo Holmes en una toma en video.
Pese a que hablar del cine pornográfico es algo bastante peligroso (la gente puede pensar que es una película "calenturienta" sin más), Boogie Nights trata el porno de una manera que no resulta en ningún momento, sexualmente excitante y mucho menos estimulante, menos morbosa.
Es todo lo contrario, cuenta una historia sobre tolerancia, sobre cine, sobre maneras de pensar y, en fin, una historia sobre la época en que el amor libre se predicaba día a día.
Es antológica la primera frase de Eddie, que nos da una idea de por dónde van a ir los tiros aquí:
"Si solo quieres vérmela, 5 dólares. 
Por hacerme una paja, 10".
Ese precio, 10 dólares, será el mismo que mantenga cuando, años más tarde y corroído por la cocaína tenga que masturbarse delante de un camionero.
Lo bueno de Boogie Nights es que tiene tres partes diferenciadas:
En la primera, Eddie se mete poco a poco en el mundo del porno como Dirk Diggler (por cierto, un juego de palabras en inglés que significaría algo así como "pene erecto").
La segunda trata de la ascensión de Dirk hacia lo máximo: La saga del policía a lo James Bond, etc.
Por último, contemplamos la caída libre de Dirk en su infierno particular de drogas y vergüenza.
Paul Thomas Anderson consigue que sintamos un sentimiento distinto en cada parte: en la primera podemos llegar hasta a reírnos con una película agradable.
En la segunda disfrutaremos sin problemas de la ascensión de este Elvis Presley del porno.
Por último, al final sentiremos compasión y vergüenza ajena por el pobre Dirk.
Si Boogie Nights impactó en su tiempo (1998), fue gracias a su plano final.
Los que la habéis visto sabréis a que largo plano me refiero ("largo").
Nada más verla surgieron las primeras dudas motivadas por la reacción sádico-morbosa del hombre: 
¿Es Mark Wahlberg el propietario, un doble para la ocasión o quizá se realizó mediante ajustes informáticos?
Pues bien, para algarabía de los/las fans de Mark, semejante trasto es…, la envidia que nos puede corroer a la mayoría...
La idea de Boogie Nights fue desarrollada después de que Paul Thomas Anderson hiciera un corto documental "The Dirk Diggler Story" para video en 1988.
El proyecto fue basado sobre los absurdos de la pornografía y las historias "detrás de escena" de muchas estrellas del porno.
En particular "The Dirk Diggler Story" fue influenciado por un documental llamado "Exhausted", el cual presentaba a John Holmes como su base.
Este documental había sido dirigido por Julia St. Vincent y Anderson lo describe como una carta de amor hacia Holmes.
Ambos, el documental y Holmes tuvieron bastante influencia en Boogie Nights, sobre todo en los personajes de Dirk Diggler y Amber Waves.
El guión, nominado al Oscar como Mejor Guión Original para el realizador, eventualmente se convirtió en una historia de 185 páginas que mostraba no sólo a un personaje, sino a varios de manera individual en la industria de la pornografía, casi todos ellos inspirados en personajes reales que Anderson había investigado durante años.
Mucha gente esperaba una comedia ligera y nostálgica sobre la pornografía de los '70, y en lugar de esto vieron una película dramática, larga y complicada.
En la primera parte todo es colorido, musical y divertido, a medida que avanza el metraje todo se vuelve oscuro, sombrío, melancólico, el paso del tiempo y la forma de vida, afecta a los personajes mucho más rápido de lo que ellos podrían pensar.
Una obra larga, que nos enseña con fantásticos planos y ritmo elevado la esencia de cada personaje, primero sus sueños y sus éxitos; segundo sus caídas y su auto destrucción, para terminar dándoles la realidad de sus vidas, que no es otra, que la propia carencia del amor en todos ellos.
La audacia con la que Anderson enfrenta el desafío de filmar el espíritu de una época, interpretado por un conglomerado de actores tan vasto y con una fotografía tan despampanante como dificultosa, es llevada a cabo con una destreza magistral que impresiona por los secretos desvelados con cada visionado sucesivo, destacando lo pretencioso del relato, la cabalidad y humor de la trama y la pericia y virtuosismo con que se resuelve secuencia a secuencia.
Curiosamente, Ron Jeremy, famoso actor porno estadounidense trabajó como “consultor especial” para la película de 1986, Nueve semanas y media, y también trabajó como consultor en Boogie Nights.
Los personajes y sus actores, actores:
Eddie "Dirk Diggler" Adams - Eddie Adams (Mark Wahlberg)
Es un chico atractivo de preparatoria el cual es reclutado en la industria del porno por el director Jack Horner debido a que su pene mide trece pulgadas.
Jack lo descubre cuando Eddie trabaja como lavaplatos en el club nocturno Reseda.
Cambia su nombre a Dirk Diggler y se convierte en un suceso instantáneo en el mundo del porno.
En los 80 se convierte en adicto a la cocaína y después de una pelea con Jack abandona el estudio.
Dirk es el personaje central de la historia.
Jack Horner (Burt Reynolds) 
Nominado al Oscar como mejor Actor de Reparto, cosa que no creo, su presencia en el fin es de un actor principal, porque Boogie Nights también tiene una fuerte carga en el otrora Cosmopolitan Centerfold.
Horner es el exitoso director de películas pornográficas que conoce a Eddie Adams en un club nocturno en California y lo convence de considerar una carrera en el cine para adultos.
Es la figura paternal para quienes integran su círculo de amigos y actores.
Su sueño es el dirigir películas que no sean simplemente sexo, sino historias que mantengan a la audiencia hasta que llega el clímax.
Su oportunidad de rodar su película más exitosa llega con la primera de la serie de "Brock Landers".
El personaje de Jack Horner ha sido atribuido a una amalgama de poderosos del porno como William Margold, Bob Chinn y Bill Amerson.
Con Boogie Nights, Reynolds regresa a la gran pantalla en el papel del convincente director que siente que, porno o no, está haciendo cine y su actitud es la de un artista. 
Y tiene razón. Burt Reynolds, habiendo sido considerado uno de los peores actores del mundo, consiguió su única nominación al Oscar por esta película.
Amber Waves (Julianne Moore)
La aquí candidata al Oscar como Actriz de Reparto, es la estrella femenina en las películas de Jack Horner.
Es adicta a la cocaína y tiene serios problemas emocionales, ocasionados principalmente por la pérdida de la custodia de su hijo contra su ex-esposo.
El hijo de Amber nunca es visto en el filme.
Se enamora de Dirk tan pronto como se conocen y poco a poco viene a ser como un hijo para ella.
Ella introduce a Dirk en su adicción a la cocaína.
Mucha de la inspiración para este personaje vino de Julia St. Vincent, novia de John Holmes.
Boogie Nights alcanza para conmover, y este es un personaje patético, digno de la tragedia mayúscula, el de la mujer del director y protagonista de todas sus "skin flicks", llora una maternidad arrebatada, que vive sus escenas de sexo sin distancia de actriz y que compone una piedad edípica realizada, primero con un muchacho y luego con una insólita actriz que no se quita los patines.
Rollergirl (Heather Graham).
Una joven y atractiva actriz porno, que aparece frecuentemente en los films de Jack, le llaman "rollergirl" debido a que nunca se quita sus patines.
Al igual que Dirk abandona sus estudios de preparatoria para hacer su carrera en la industria del cine para adultos.
Es "adoptada" por Amber como su hija después de que Dirk abandona el estudio de Jack para perseguir sus propios intereses.
Como Dirk ella se hace adicta a la cocaína, presumiblemente debido a Amber.
Al final de la película se le ve de vuelta en la preparatoria para obtener su certificado.
Reed Rothchild (John C. Reilly)
Un veterano en la industria, Reed se convierte en el mejor amigo de Dirk.
Reed es egocéntrico y aparenta tener más conocimientos y talentos que los que en realidad tiene.
Él y Dirk crean y estelarizan su propia serie porno a finales de los 70.
Se convierte en adicto a la cocaína y deja el estudio de Jack al mismo tiempo que Dirk.
Su verdadera vocación es convertirse en mago, lo que aparentemente logra al final del filme.
Buck Swope (Don Cheadle)
Vendedor de medio tiempo de estéreos y actor porno.
Buck constantemente trata de encontrar un estilo y moda que le quede bien dentro de las ropas de los 70 y 80.
Se casa con su compañera porno Jessie St. Vincent y pronto tienen un bebé. 
Durante los 80 Buck trata de abrir una tienda de estéreos, pero su solicitud de préstamo no pasa debido a su pasado como actor porno y acá vemos también un motivo racial, Swope es negro, St. Vincent blanca.
Posteriormente abre su tienda con el dinero que obtuvo de manera fortuita en un asalto a una tienda de donas.
Por una extraña coincidencia, el ladrón, un cliente y el dueño acaban muertos en el asalto, lo que le permite salir de ahí con el dinero del robo con el que finalmente abre su tienda.
Finalmente adquiere un estilo de moda que le va bien, influenciado por la moda Rap de los 80.
Scotty J. (Philip Seymour Hoffman)
Un tímido y nervioso homosexual miembro del equipo de filmación de Jack.
Scotty trabaja diseñando las posiciones detrás de cámara, así como operador de micrófonos.
Se enamora de Dirk la primera vez que lo mira.
Scotty idolatra a Dirk al punto que ebrio trata de besarlo, pero es rechazado.
A pesar de todo, junto con Reed, Scotty sigue y apoya a Dirk incluso después que éste pelea con Jack.
Little Bill (William H. Macy)
Asistente de director de Jack.
Little Bill tiene muy poca autoestima debido a su naturaleza tímida y a su esposa estrella del porno (interpretada por la estrella del porno de la vida real Nina Hartley), quien pasa la mayor parte de su vida pública y privada teniendo sexo con otros hombres.
En la Nochevieja de 1979 durante la fiesta de Jack, la tolerancia de Little Bill hacia las infidelidades de su esposa finalmente colapsa, saca un revólver y asesina a su esposa, a su amante y finalmente a él mismo.
Sin embargo creo ver, gracias a los visionados, de que la ninfomanía de su esposa llegó lejos debido a que, a mi parecer, estaba con dos hombres al momento del crimen, dada la cantidad de las detonaciones a corto alcance, esa fue la gota que derramo la paciencia del Pequeño Bill (también acá debe haber algo alegórico que pueda justificar la ninfomanía de la esposa, quien sabe?)
Su muerte es, como una maldición, el punto de partida hacia la caída de los demás personajes.
Al final de la película un retrato de Little Bill aparece en el pórtico de la casa de Jack Horner.
Jessie St. Vincent (Melora Walters).
Una actriz porno que se une al equipo de Jack después de que Dirk se vuelve famoso.
Ella y Buck se enamoran y se casan.
El nombre de su personaje es una referencia a Julia St. Vincent, la biógrafa de John Holmes.
Becky Barnett (Nicole Ari Parker).
Actriz porno de raza negra que aparece en muchos de los filmes de Jack.
Trata de encontrar el amor en la industria, pero falla una y otra vez, hasta que en los 80 finalmente se casa con un manager que conoce en la fiesta de Año nuevo de Jack.
En una escena eliminada que aparece en la versión en DVD se revela que su esposo abusa psicológicamente de ella.
El Coronel James (Robert Ridgely).
Es el productor de las películas de Jack.
Es visto frecuentemente acompañado de pequeñas y jóvenes mujeres hasta que es arrestado en los 80' por pornografía infantil al serle descubiertas fotografías y videos en el transcurso de una investigación sobre la muerte de una de sus jovencitas.
Esto corta definitivamente el apoyo monetario de los filmes de Jack.
Es mostrado al final de la película siendo violentamente asaltado y violado por su compañero de celda.
Floyd Gondolli (Philp Baker Hall)
Un productor de la industria.
Antes del arresto del Coronel trata de convencer a Jack para empezar a filmar películas en video con actores desconocidos para bajar costos, pero Jack rehúsa. 
Después del arresto del Coronel, Jack no tiene a quien le financie sus películas excepto Floyd, y Floyd sólo financia proyectos de video.
Como resultado Jack se ve forzado a filmar sus películas en video y en las condiciones que Floyd le exige.
Todd Parker (Thomas Jane)
Amigo cercano de Reed.
Trabaja como stripper en un club nocturno llamado "Party Boys", pero también consigue cocaína para Reed y Dirk.
En una venta de drogas Parker es asesinado a tiros por Rahad Jackson.
Rahad Jackson (Alfred Molina)
Un excéntrico traficante de drogas que pasa la mayor parte de su tiempo escuchando cintas mezcladas e inhalando cocaína.
Vive en una parte influyente de la ciudad y compra drogas de quien sea.
Todd, Reed y Dirk tratan de engañarlo vendiéndole bicarbonato de sodio en lugar de cocaína con resultados desastrosos.
En fin, todos los actores están bárbaros en sus personajes, a sabiendas que los jóvenes actores estaban muy novatos en el cine, de hecho todos resultaron grandemente reconocidos por Hollywood debido a esta película, inclusive muchos han sido nominados al premio mayor y otros lo han ganado como Seymour Hoffman por Capote.
Boogie Nights los retrata con cordura, con alguna compasión y con el realismo de quien no les tiene miedo a las formas porque busca el sentido de la trama más allá de ella misma, en la sociedad receptora, en la audiencia que mira para otro lado, en un país que olvidó que el arte no se da de bruces con la emoción ni con el acongojado ingreso del realizador en el alma profunda de sus personajes.
No se trata sólo de una película de caracteres, mucho Ojo!.
Paul Thomas Anderson recurre al dibujo social y al reflejo: nunca la pornografía se ve de frente; sólo se representa en la satisfacción del realizador, en el asombro sin palabras del camarógrafo, en el descuido del productor y en el objetivo nunca mentiroso de la cámara, que varias veces enfrenta a la otra, la que está justo donde están nuestros ojos.
La banda musical es un minucioso y brillante trabajo que merece atención; también la fotografía, en la que siempre, en cualquier espacio, hay un chillido caprichoso para estimular el humor, la melancolía o la decadencia.
Pero además, Boogie Nights puede verse como una parábola del cine convencional, con la feroz llegada del vídeo doméstico como destructor de un arte artesanal que hasta entonces poseía cierta dignidad, al igual con la instauración del televisor en los años sesenta para el Hollywood de los años sesenta.
Cuenta la misma decadencia, mucho más acusada como es lógico en el cine X, que ahora no es más que una parodia deleznable.
Antes, por lo menos, se podían hacer filmes con una bella fotografía y con cierto gusto.
El porno es la excusa para que Anderson declare, con toda la pasión que le es propia, su devoción por el soporte fílmico, que para él es el verdadero cine, en lugar del vídeo o incluso de la imagen digital.
En su narración de la trayectoria de Diggler y del universo cerrado que era la industria, Anderson se consolida como una promesa cumplida.
Un prodigio de película en todos los sentidos que dejará huella en lo posterior como un filme de fondo épico que se mueve con la soltura y frivolidad de los bailes de la época, con el derroche temático y formal de los magnates que fomentaban ese estilo de vida y con la rigidez y certeza de los embistes del hiperdotado Dirk Diggler.
Los méritos de esta película son muchos, demasiados, pero sin duda el mayor acierto es conseguir representar a esta industria sin la necesidad de recurrir a lo vulgar o a escenas explicitas, cine sobre porno sin porno.
El espectador puede hacerse, gracias a esta cinta, una idea de cómo muchos jóvenes llegan a trabajar en este tipo de cine, respirando un ambiente lujoso y lujurioso que desde esta película no se relaciona con lo superficial, pues sus personajes están llenos de perspectivas respetables, objetivos de futuro y actitudes que hasta rozan lo inocente.
No es pequeño el número de personajes del porno que ha encontrado en ese negocio un refugio de una pobre vida, afectada por los problemas familiares o pasados oscuros.
Boogie Nights es una forma de decir que quienes trabajan en esa industria no sólo son divas y engreídos que se creen superiores al resto, sino personas normales pero llenas de problemas que encontraron en el mundo pornográfico una forma de estabilizarse y de algún modo, alcanzar la añorada felicidad.
Momentos inolvidables, muchos, pero destacan:
La primera escena porno de Dick con Amber, ella animándolo en plan maternal mientras tienen sexo, incesto puro e impagable.
El diálogo en el duelo de “pases” entre Amber y Rollergirl.
El momento final: 
Los tan esperados 33 cms, sin palabras, hay que verlo.
Boogie Nights es una película para los porno-fanáticos, para los cinéfilos que adoran las películas de "cine dentro del cine".
Para todos los que vieron las películas de John Holmes y para los fans de los biopics.
Para adolescentes que empiezan a descubrir el sexo y para los abuelos que ya empiezan a olvidarlo pero que rememoran gracias al Viagra.
Una curiosidad, para los que no se quedan como debe ser, hasta que encienden las luces del cine que es cuando la película ha terminado, en el último minuto de los títulos de crédito, se oye a Mark Whalberg jadeando y con voz de estar en plena faena.
Y justo cuando las letras acaban, dice:

"Sé a dónde voy"



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