Cinderella
Bibbidy-Bobbidi-Boo
Los cuentos de hadas tienen mensajes inscritos en muchos niveles.
En el nivel más superficial, el mensaje de Cinderella es que la autenticidad y la bondad terminarán venciendo sobre la maldad y la falsedad.
Sin embargo, el cuento también habla del proceso de transformación interno de una persona, incluyendo temas sexuales y edípicos que resultaría amenazante abordar de manera directa.
Los simbolismos actúan de manera inconsciente en los niños que los escuchan.
Los cuentos de hadas tienen mensajes inscritos en muchos niveles.
En el nivel más superficial, el mensaje de Cinderella es que la autenticidad y la bondad terminarán venciendo sobre la maldad y la falsedad.
Sin embargo, el cuento también habla del proceso de transformación interno de una persona, incluyendo temas sexuales y edípicos que resultaría amenazante abordar de manera directa.
Los simbolismos actúan de manera inconsciente en los niños que los escuchan.
Cada uno tomará de las imágenes del cuento las que resuenen con sus propios conflictos internos.
Aún cuando él no sea capaz de explicar estos conflictos de manera racional, puede sentir que hay “algo” en el cuento que le llama la atención.
Estas imágenes quedan impregnadas en su alma y lo acompañarán durante su proceso de desarrollo.
Entender el significado y simbolismo de los cuentos de hadas sirve al narrador de historias para dotar sus cuentos de una intencionalidad más potente.
Sin embargo, el hecho de hacer explícito el mensaje de los cuentos haría que éstos perdieran por completo su efecto.
El efecto de los cuentos de hadas es tan fuerte porque aborda temas existenciales del ser humano pero de una forma no amenazante.
Los niños pueden sentirse identificados con los personajes del cuento porque sabe que no está exponiendo sus propios conflictos (conflictos que seguramente ni él mismo es capaz de entender).
Los cuentos de hadas son un territorio seguro para ellos.
Saben que en el cuento todo saldrá bien, los buenos serán recompensados y los malos castigados.
Esta estructura le ayuda incluso a entender su propio mundo interior, a veces percibido como caótico y angustiante.
A través del cuento, deposita y estructura sus angustias y miedos.
Al ponerlos afuera de sí mismo podrá comenzar a hacerlos conscientes y con el paso del tiempo, proyectarlos internamente a su propia experiencia.
Dependiendo del nivel de conciencia y madurez del niño (o adulto) que escucha o ve el cuento los mensajes serán descifrados.
Incluso un mismo cuento puede ser reinterpretado dependiendo de la edad y el momento de vida del sujeto.
Y aún cuando los mensajes no sean comprendidos de manera consciente, su significado quedará oculto en el alma de cada persona esperando el momento propicio para que pueda ser comprendido.
Cinderella es la versión animada de un cuento inmemorial, cuyas primeras transcripciones escritas, del siglo IX, se han hallado en China.
En esta Cinderella nos aporta datos interesantes, como los pies pequeños que constituyen una característica propia de la raza china.
Esta pequeñez se exageraba aún más deformando los pies de las mujeres mediante vendajes.
Reducir las dimensiones de los pies de la mujer mediante el desplazamiento de los huesos estaba unido a la creencia de que esta intervención sobre el cuerpo determinaba una hipertrofia de los órganos sexuales, sucediendo algo semejante a lo que ocurre en horticultura: con la poda se obtienen frutos más abundantes y jugosos.
Como consecuencia, los pies empequeñecidos no sólo estaban cargados de simbolismo erótico, sino que además hacían de la mujer un óptimo partido: es más, la posibilidad de que fueran deseadas como objeto amoroso se graduaba en función de su incapacidad para caminar, por lo que la mujer que no tenía los pies minúsculos estaba condenada a quedarse sin marido.
En la versión China, hay un único amigo de Yeh-hsien (Cinderella) que es un pez mágico, a quién la madrastra mata, pero sus huesos son rescatados del estanque por la joven, y como conservan su magia, la protegen, le alcanzan comida, y le facilitan el vestido y zapatillas para ir a un baile al cual desea ir.
En esta versión, la joven al regresar a su casa pierde la zapatilla, y un rico terrateniente la levanta e inicia la búsqueda de su dueña.
Cuando es hallada la convierte en su esposa.
Por lo que podemos decir que aquí su protagonista tiene una personalidad fuerte, pero prevalece el ascenso a una clase social, y no se tiene en cuenta el amor, no es una versión romántica.
En Europa se han registrado más de 500 versiones diferentes, que coinciden en los elementos esenciales: muchacha huérfana, maltratada por la madrastra y las hermanastras (o por un padre cruel); recibe ayuda sobrenatural, de la mano de la madre o de algún enviado por ella, que le permite sobrellevar su situación; su fortuna cambia cuando acude a un baile en el que el Príncipe y ella se enamoran; su identificación se hace mediante una zapatilla o un anillo de oro o plata.
La primera trascripción escrita en Europa fue obra de Giambattista Basile, que en 1634 publicó "La Gatta Cennerentola".
La Gatta Cenerentola, siendo una de las versiones occidentales más primitivas cuenta esta historia, lo que le ocurrió a un viudo rico y a su hija amada, Zezolla.
El viudo contrae nupcias con una mala mujer, quien maltratará a su hijastra. Zezolla, quién se queja ante su fiel institutriz, la cual a su vez la retribuye con consejos y mimos.
El padre termina separándose de la mala mujer y se vuelve a casar… con la institutriz.
Ésta, llegado el momento, confiesa que tiene seis hijas producto de un pasado incierto, al mismo tiempo que maltrata a Zezolla con más crueldad incluso que la primera madrastra.
La muchacha es obligada a dormir sobre las cenizas del suelo, junto con una gallina y un gato, perdiendo su nombre y adoptando el de la Gatta Cenerentola, es decir, “la gata Cinderella”.
Cinderella sale de esta situación con la ayuda de las “hadas de Sardinia”, quienes proporcionan un árbol mágico que cumple todos sus deseos, incluyendo por supuesto la ropa y zapatillas con los que la joven repetirá el cuento que todos conocemos.
La transcripción francesa, de Charles Perrault, se publicó en 1697 y se popularizó en Inglaterra a través de su traducción, "Tales of Mother Goose" (1729).
Charles Perrault eliminó el fantasma de la madre y añade una bondadosa hada madrina que transforma una calabaza en hermosa carroza, tirada por magníficos caballos y acompañada por elegantes lacayos.
El hada madrina, con su varita hace el prodigio y transforma el submundo animal, sucio y rastrero en elegantes personajes.
El hada ayuda a Cinderella a crecer; pero le establece límites, “le recomienda que regrese antes de la medianoche, advirtiéndole que si se quedaba en el baile un minuto más, su carroza volvería a convertirse en zapallo, sus caballos en ratas, sus lacayos en lagartos, y que sus viejos vestidos recuperarían su forma primitiva”.
Perrault habla de los zapatitos de cristal, se dice que tiene poderes mágicos es perfecto, puro, claro, transparente.
En cambio, en la de los hermanos Grimm, unas zapatillas con adornos de seda y plata.
El príncipe debe colocárselo, y pasa a ser un símbolo, como el anillo de compromiso.
Cuando la jovencita calza sus zapatitos, nos representa el crecimiento de la niña a mujer y que ya puede amar y casarse.
Las versiones centroeuropeas difieren de la francesa.
El nombre de la heroína hace referencia a sus tareas de limpieza de cocina, fogones, hornos y chimeneas.
La ceniza se adhiere a la piel y al cabello y ensucia de manera difícil de corregir.
Aún cuando él no sea capaz de explicar estos conflictos de manera racional, puede sentir que hay “algo” en el cuento que le llama la atención.
Estas imágenes quedan impregnadas en su alma y lo acompañarán durante su proceso de desarrollo.
Entender el significado y simbolismo de los cuentos de hadas sirve al narrador de historias para dotar sus cuentos de una intencionalidad más potente.
Sin embargo, el hecho de hacer explícito el mensaje de los cuentos haría que éstos perdieran por completo su efecto.
El efecto de los cuentos de hadas es tan fuerte porque aborda temas existenciales del ser humano pero de una forma no amenazante.
Los niños pueden sentirse identificados con los personajes del cuento porque sabe que no está exponiendo sus propios conflictos (conflictos que seguramente ni él mismo es capaz de entender).
Los cuentos de hadas son un territorio seguro para ellos.
Saben que en el cuento todo saldrá bien, los buenos serán recompensados y los malos castigados.
Esta estructura le ayuda incluso a entender su propio mundo interior, a veces percibido como caótico y angustiante.
A través del cuento, deposita y estructura sus angustias y miedos.
Al ponerlos afuera de sí mismo podrá comenzar a hacerlos conscientes y con el paso del tiempo, proyectarlos internamente a su propia experiencia.
Dependiendo del nivel de conciencia y madurez del niño (o adulto) que escucha o ve el cuento los mensajes serán descifrados.
Incluso un mismo cuento puede ser reinterpretado dependiendo de la edad y el momento de vida del sujeto.
Y aún cuando los mensajes no sean comprendidos de manera consciente, su significado quedará oculto en el alma de cada persona esperando el momento propicio para que pueda ser comprendido.
Cinderella es la versión animada de un cuento inmemorial, cuyas primeras transcripciones escritas, del siglo IX, se han hallado en China.
En esta Cinderella nos aporta datos interesantes, como los pies pequeños que constituyen una característica propia de la raza china.
Esta pequeñez se exageraba aún más deformando los pies de las mujeres mediante vendajes.
Reducir las dimensiones de los pies de la mujer mediante el desplazamiento de los huesos estaba unido a la creencia de que esta intervención sobre el cuerpo determinaba una hipertrofia de los órganos sexuales, sucediendo algo semejante a lo que ocurre en horticultura: con la poda se obtienen frutos más abundantes y jugosos.
Como consecuencia, los pies empequeñecidos no sólo estaban cargados de simbolismo erótico, sino que además hacían de la mujer un óptimo partido: es más, la posibilidad de que fueran deseadas como objeto amoroso se graduaba en función de su incapacidad para caminar, por lo que la mujer que no tenía los pies minúsculos estaba condenada a quedarse sin marido.
En la versión China, hay un único amigo de Yeh-hsien (Cinderella) que es un pez mágico, a quién la madrastra mata, pero sus huesos son rescatados del estanque por la joven, y como conservan su magia, la protegen, le alcanzan comida, y le facilitan el vestido y zapatillas para ir a un baile al cual desea ir.
En esta versión, la joven al regresar a su casa pierde la zapatilla, y un rico terrateniente la levanta e inicia la búsqueda de su dueña.
Cuando es hallada la convierte en su esposa.
Por lo que podemos decir que aquí su protagonista tiene una personalidad fuerte, pero prevalece el ascenso a una clase social, y no se tiene en cuenta el amor, no es una versión romántica.
En Europa se han registrado más de 500 versiones diferentes, que coinciden en los elementos esenciales: muchacha huérfana, maltratada por la madrastra y las hermanastras (o por un padre cruel); recibe ayuda sobrenatural, de la mano de la madre o de algún enviado por ella, que le permite sobrellevar su situación; su fortuna cambia cuando acude a un baile en el que el Príncipe y ella se enamoran; su identificación se hace mediante una zapatilla o un anillo de oro o plata.
La primera trascripción escrita en Europa fue obra de Giambattista Basile, que en 1634 publicó "La Gatta Cennerentola".
La Gatta Cenerentola, siendo una de las versiones occidentales más primitivas cuenta esta historia, lo que le ocurrió a un viudo rico y a su hija amada, Zezolla.
El viudo contrae nupcias con una mala mujer, quien maltratará a su hijastra. Zezolla, quién se queja ante su fiel institutriz, la cual a su vez la retribuye con consejos y mimos.
El padre termina separándose de la mala mujer y se vuelve a casar… con la institutriz.
Ésta, llegado el momento, confiesa que tiene seis hijas producto de un pasado incierto, al mismo tiempo que maltrata a Zezolla con más crueldad incluso que la primera madrastra.
La muchacha es obligada a dormir sobre las cenizas del suelo, junto con una gallina y un gato, perdiendo su nombre y adoptando el de la Gatta Cenerentola, es decir, “la gata Cinderella”.
Cinderella sale de esta situación con la ayuda de las “hadas de Sardinia”, quienes proporcionan un árbol mágico que cumple todos sus deseos, incluyendo por supuesto la ropa y zapatillas con los que la joven repetirá el cuento que todos conocemos.
La transcripción francesa, de Charles Perrault, se publicó en 1697 y se popularizó en Inglaterra a través de su traducción, "Tales of Mother Goose" (1729).
Charles Perrault eliminó el fantasma de la madre y añade una bondadosa hada madrina que transforma una calabaza en hermosa carroza, tirada por magníficos caballos y acompañada por elegantes lacayos.
El hada madrina, con su varita hace el prodigio y transforma el submundo animal, sucio y rastrero en elegantes personajes.
El hada ayuda a Cinderella a crecer; pero le establece límites, “le recomienda que regrese antes de la medianoche, advirtiéndole que si se quedaba en el baile un minuto más, su carroza volvería a convertirse en zapallo, sus caballos en ratas, sus lacayos en lagartos, y que sus viejos vestidos recuperarían su forma primitiva”.
Perrault habla de los zapatitos de cristal, se dice que tiene poderes mágicos es perfecto, puro, claro, transparente.
En cambio, en la de los hermanos Grimm, unas zapatillas con adornos de seda y plata.
El príncipe debe colocárselo, y pasa a ser un símbolo, como el anillo de compromiso.
Cuando la jovencita calza sus zapatitos, nos representa el crecimiento de la niña a mujer y que ya puede amar y casarse.
Las versiones centroeuropeas difieren de la francesa.
El nombre de la heroína hace referencia a sus tareas de limpieza de cocina, fogones, hornos y chimeneas.
La ceniza se adhiere a la piel y al cabello y ensucia de manera difícil de corregir.
Cinderella es un derivado de muchacha encenizada o sucia de ceniza.
En la Cinderella de Grimm, su padre vive, aunque es débil de carácter, trata de complacer a su hija, de protegerla.
Así cuando va al pueblo, le trae tal como la niña le había pedido una rama de avellano.
Esta rama se transformará en un hermoso árbol protector y con dos palomas blancas que concederán los deseos de la muchacha y la resguardarán del mal y de las injusticias.
Estas aves del cielo bajan vestidos de plata y oro que vestirán a la niña en las fiestas palaciegas.
Este árbol también tiene reminiscencias bíblicas y griegas, dice que los árboles sobre las tumbas son las almas de los difuntos las que se cree animan a los árboles.
La rama de avellano es pura, Cinderella entra en el misterio de su madre, pues dicha rama estaba plantada, sobre la tumba del ser querido.
El crecimiento de la rama acompaña al crecimiento de la niña, le ayuda a crecer en libertad, el árbol lo hace en la naturaleza y no le impone límites.
Cinderella ya sabe de esos límites y los respeta.
Y es así que, sabe cuando tiene que huir, y desaparecer cuando sale del palacio, a pesar de la insistencia del príncipe que se hallaba enamorado locamente.
En Grimm, encontramos una Cinderella que más decidida, más libre, que va a pie al palacio, y que huye en el momento preciso.
Una joven que obtiene su verdadera identidad, llorando sobre la rama de avellano y que observa crecer al árbol que la protegerá.
No es tan tonta, sufre pero sabe que va a vencer, a lo mejor, porque su padre vive, y esto le da mayor soltura y fuerza.
Cuatro historias parecidas pero diferentes, modificadas según los criterios pedagógicos de las épocas en las cuales se produjeron sus adaptaciones y publicaciones.
Cinderella es una cinta emblemática sobre la búsqueda del amor verdadero, confronta la inocencia y la dulzura con el odio, la envidia, los celos y el interés más cruel.
Y lo logra gracias a un relato dinámico, lleno de personajes tan entrañables como detestables que dan vida a una aventura donde al amor deberá vencer todas las dificultades impuestas por quienes no soportan la felicidad ajena.
Una cinta hoy día memorable, quizás muy estereotipada en sus formas donde los malos son bien feos y los buenos muy bellos, pero que sin dudas logra la suficiente empatía como para ponernos a sufrir por ver que el amor se dé y los personajes principales sean verdaderamente felices.
Cinderella fue la película preferida de Walt Disney, este se encontraba en la época dorada cuando se llevó a cabo la adaptación del popular cuento.
Ciertamente, he de admitir que, a pesar de gustarme bastante, me ha parecido una obra menor en la filmografía de la factoría.
Comparada con otras grandes cintas "de princesas", esta película deja un buen sabor de boca pero que podría haberse mejorado mucho.
Probablemente uno de los factores negativos que influyen en que sea peor de lo habitual es probablemente sus altísimas dosis de hipersensibilidad y edad rosa.
Como de costumbre, el guión introduce como personajes secundarios a animalitos parlanchines, en este caso, ratoncitos y pajaritos.
Obviamente, se incluyen para dar agilidad y diversión a la cinta.
Cinderella es una película animada de 1950 basada en el cuento popular del mismo nombre de Charles Perrault.
Fue producida por Walt Disney, y dirigida por Clyde Geronimi, Wilfred Jackson, y Hamilton Lusk.
La dirección crea una correcta sintonía entre narración visual, sonora y verbal.
No evita los excesos de dulzura, sino que los refuerza intencionadamente, restando vigor a la obra, que en algunos momentos se hace empalagosa.
Es aconsejable acompañar la visión de la película con la lectura del cuento, al objeto de gozar con plenitud de una fábula deliciosa que invita a soñar y fantasear más allá de los límites de la representación cinematográfica.
La historia ha inspirado obras literarias, teatrales y de cine.
Entre éstas, "Pretty Woman", "Maid in Manhattan", "Roman Holiday", "My Fair Lady", etc.
La película se beneficia de avances técnicos en relación a obras anteriores y fue nominada a 3 premios Oscar a la Mejor banda sonora - Adaptada, Mejor canción original “Bibbidy-Bobbidi-Boo” y al Mejor sonido
El guión respeta la versión francesa y sus singularidades: zapatilla de cristal, Hada Madrina, apellido Tremein de las hermanastras.
Son escenas destacadas el despertar de Cinderella; sus juegos con los ratones, que no le inspiran temor, sino ternura y afecto; la confección del vestido de fiesta por gorriones y ratones; las discusiones entre el anciano Rey y el Duque; la movilización de los amigos de Cinderella para liberarla del encierro; la aparición del Hada Madrina anciana y desmemoriada, que con dificultades crea el hechizo que lleva a Cinderella al baile de gala.
La música incluye 7 canciones y música de viento con percusión de metal muy expresiva.
Las imágenes se adaptan al estilo Disney: realista, vivaz, mágico, caricaturesco y almibarado.
Cinderella, un guión sicológico de muchas mujeres…
Igual que la Cinderella del cuento, muchas mujeres se pasan la vida sufriendo en silencio vejaciones e injusticias, ellas sueñan con que llegue un "hada madrina" a sus vidas, una salvación mágica que las saque de la miseria en que viven, así se conforman con esperar que algo mágico suceda o que llegue alguien especial a sus vidas, pero no hacen nada, por sí mismas, para lograr ese o esos cambios significativos en su estilo de vida.
Usualmente, como la Cinderella del cuento, su padre es un personaje sin importancia o ausente durante su infancia, una tía o amiga de la familia es su "hada madrina", trabajan sin quejarse o se conforman con trabajos aburridos y sacrifican sus necesidades para complacer a otros, se enamoran de "príncipes mediocres".
Y por qué "mediocres", porque el príncipe, en lugar de buscar a la dama de sus amores por sí mismo, puesto que la conoció en palacio, bailó con ella y le brindó mil atenciones, por lo que sería la persona más capaz de reconocerla en caso de toparse con ella, envía, en su lugar, a un paje con un zapatito de cristal.
Y es un hombre tan despistado, que ni siquiera se le ocurrió preguntarle oportunamente a Cinderella, en las ocasiones que ella asistió a palacio, la dirección, o por lo menos, un indicio, en dónde podía localizarla.
Y las Cinderellas modernas, cuando alcanzan su sueño (se jubilan, o se sacan la lotería lo que les permite salir de trabajar, etc.) actúan, como la protagonista del cuento, siendo nobles y salvadoras con las personas que les hicieron pasar malos ratos y las trataron injustamente.
Cinderella trata de las esperanzas y angustias que producen la rivalidad fraterna, en la que aparece el triunfo de la heroína rebajada por las dos hermanastras que abusan de ella.
Cinderella es degradada y menospreciada tanto por sus hermanas (rivalidad fraterna) como por su madre.
Aunque no se nos muestre que quiera que desaparezca su madre o madrastra, la historia ya la plantea como la mala y el objeto que la tendrá que vencer para que, finalmente se desarrolle el final feliz.
Este cuento es tan simple, pues trata de los sufrimientos que la rivalidad fraterna origina, la realización de los deseos, del triunfo de todo lo humilde, del reconocimiento del mérito aunque se encuentre oculto (como en Cinderella con harapos), de la virtud recompensada y del castigo malvado, aunque debemos añadir que a pesar de todo este contenido superficial se encuentran muchos otros detalles que ayudan a nuestras asociaciones inconscientes.
En Cinderella, como en otros cuentos de hadas, permite explicar y aceptar los problemas que uno no desearía que existiera entre los hermanos, representados como hermanastros, aunque también puede generar sentimientos positivos.
Además Cinderella no recibe ninguna gratificación, cada vez se le exige más y más, por lo que el niño lo plasmará en su propio conflicto aunque la posición con sus hermanos no parezca dar motivo para ello.
Aquí se ve representado el complejo de Edipo, en el que la niña se siente celosa al no poder estar con su amante (padre).
La Madrastra, esta se presenta como con dos dualidades: un personaje bueno, y malo.
El primero responde a que Cinderella la ve como la madre que nunca murió, buena y bondadosa, y el segundo como la posterior mujer que engañó a su padre para casarse con él y la cual le amarga la existencia superponiendo sus principios y los de sus hijas (las hermanastras) a los suyos propios.
Las hermanastras de Cinderella no eran, contra todo lo que se ha creído, feas, al menos no en el cuento de los Grimm, pero sí "de corazón duro y negro".
A quienes se han acercado valiéndose de la lógica común a este relato, les ha sorprendido la frialdad del padre, favoreciendo siempre a las que en definitiva no eran sus hijas de sangre; aquí debemos recordar el sentido alegórico, e interpretar que ese padre equivale al Ser interior de cada uno, nuestra Conciencia más profunda en otros términos.
Desde la perspectiva religiosa, ese Dios que en muchos casos resulta duro, pero que en definitiva actúa como el perro pastor que muerde a las ovejas para que no se desvíen de la buena ruta y se precipiten en un barranco.
Las palomas y otras aves ayudan a Cinderella a separar el grano para poder ir al baile.
Esto nos habla de otra realidad oculta, la relación que puede darse entre un alma pura y esas "ánimas" que son la parte espiritual de los animales.
Por tres veces Cinderella baila con el príncipe, y al llegar la noche (no la medianoche, que es algo que agregaron versiones posteriores) se escapa para no ser reconocida.
El número 3, la acción realizada por tres veces, es un elemento también constante en este tipo de historias tradicionales.
Vale recordar el profundo sentido Cabalístico del 3.
Culminando con la peripecia de Cinderella, la muchacha apela a su madre difunta; acude a su tumba a la hora de la imposibilidad, y es allí donde aparece la solución.
En la Cinderella de Grimm, su padre vive, aunque es débil de carácter, trata de complacer a su hija, de protegerla.
Así cuando va al pueblo, le trae tal como la niña le había pedido una rama de avellano.
Esta rama se transformará en un hermoso árbol protector y con dos palomas blancas que concederán los deseos de la muchacha y la resguardarán del mal y de las injusticias.
Estas aves del cielo bajan vestidos de plata y oro que vestirán a la niña en las fiestas palaciegas.
Este árbol también tiene reminiscencias bíblicas y griegas, dice que los árboles sobre las tumbas son las almas de los difuntos las que se cree animan a los árboles.
La rama de avellano es pura, Cinderella entra en el misterio de su madre, pues dicha rama estaba plantada, sobre la tumba del ser querido.
El crecimiento de la rama acompaña al crecimiento de la niña, le ayuda a crecer en libertad, el árbol lo hace en la naturaleza y no le impone límites.
Cinderella ya sabe de esos límites y los respeta.
Y es así que, sabe cuando tiene que huir, y desaparecer cuando sale del palacio, a pesar de la insistencia del príncipe que se hallaba enamorado locamente.
En Grimm, encontramos una Cinderella que más decidida, más libre, que va a pie al palacio, y que huye en el momento preciso.
Una joven que obtiene su verdadera identidad, llorando sobre la rama de avellano y que observa crecer al árbol que la protegerá.
No es tan tonta, sufre pero sabe que va a vencer, a lo mejor, porque su padre vive, y esto le da mayor soltura y fuerza.
Cuatro historias parecidas pero diferentes, modificadas según los criterios pedagógicos de las épocas en las cuales se produjeron sus adaptaciones y publicaciones.
Cinderella es una cinta emblemática sobre la búsqueda del amor verdadero, confronta la inocencia y la dulzura con el odio, la envidia, los celos y el interés más cruel.
Y lo logra gracias a un relato dinámico, lleno de personajes tan entrañables como detestables que dan vida a una aventura donde al amor deberá vencer todas las dificultades impuestas por quienes no soportan la felicidad ajena.
Una cinta hoy día memorable, quizás muy estereotipada en sus formas donde los malos son bien feos y los buenos muy bellos, pero que sin dudas logra la suficiente empatía como para ponernos a sufrir por ver que el amor se dé y los personajes principales sean verdaderamente felices.
Cinderella fue la película preferida de Walt Disney, este se encontraba en la época dorada cuando se llevó a cabo la adaptación del popular cuento.
Ciertamente, he de admitir que, a pesar de gustarme bastante, me ha parecido una obra menor en la filmografía de la factoría.
Comparada con otras grandes cintas "de princesas", esta película deja un buen sabor de boca pero que podría haberse mejorado mucho.
Probablemente uno de los factores negativos que influyen en que sea peor de lo habitual es probablemente sus altísimas dosis de hipersensibilidad y edad rosa.
Como de costumbre, el guión introduce como personajes secundarios a animalitos parlanchines, en este caso, ratoncitos y pajaritos.
Obviamente, se incluyen para dar agilidad y diversión a la cinta.
Cinderella es una película animada de 1950 basada en el cuento popular del mismo nombre de Charles Perrault.
Fue producida por Walt Disney, y dirigida por Clyde Geronimi, Wilfred Jackson, y Hamilton Lusk.
La dirección crea una correcta sintonía entre narración visual, sonora y verbal.
No evita los excesos de dulzura, sino que los refuerza intencionadamente, restando vigor a la obra, que en algunos momentos se hace empalagosa.
Es aconsejable acompañar la visión de la película con la lectura del cuento, al objeto de gozar con plenitud de una fábula deliciosa que invita a soñar y fantasear más allá de los límites de la representación cinematográfica.
La historia ha inspirado obras literarias, teatrales y de cine.
Entre éstas, "Pretty Woman", "Maid in Manhattan", "Roman Holiday", "My Fair Lady", etc.
La película se beneficia de avances técnicos en relación a obras anteriores y fue nominada a 3 premios Oscar a la Mejor banda sonora - Adaptada, Mejor canción original “Bibbidy-Bobbidi-Boo” y al Mejor sonido
El guión respeta la versión francesa y sus singularidades: zapatilla de cristal, Hada Madrina, apellido Tremein de las hermanastras.
Son escenas destacadas el despertar de Cinderella; sus juegos con los ratones, que no le inspiran temor, sino ternura y afecto; la confección del vestido de fiesta por gorriones y ratones; las discusiones entre el anciano Rey y el Duque; la movilización de los amigos de Cinderella para liberarla del encierro; la aparición del Hada Madrina anciana y desmemoriada, que con dificultades crea el hechizo que lleva a Cinderella al baile de gala.
La música incluye 7 canciones y música de viento con percusión de metal muy expresiva.
Las imágenes se adaptan al estilo Disney: realista, vivaz, mágico, caricaturesco y almibarado.
Cinderella, un guión sicológico de muchas mujeres…
Igual que la Cinderella del cuento, muchas mujeres se pasan la vida sufriendo en silencio vejaciones e injusticias, ellas sueñan con que llegue un "hada madrina" a sus vidas, una salvación mágica que las saque de la miseria en que viven, así se conforman con esperar que algo mágico suceda o que llegue alguien especial a sus vidas, pero no hacen nada, por sí mismas, para lograr ese o esos cambios significativos en su estilo de vida.
Usualmente, como la Cinderella del cuento, su padre es un personaje sin importancia o ausente durante su infancia, una tía o amiga de la familia es su "hada madrina", trabajan sin quejarse o se conforman con trabajos aburridos y sacrifican sus necesidades para complacer a otros, se enamoran de "príncipes mediocres".
Y por qué "mediocres", porque el príncipe, en lugar de buscar a la dama de sus amores por sí mismo, puesto que la conoció en palacio, bailó con ella y le brindó mil atenciones, por lo que sería la persona más capaz de reconocerla en caso de toparse con ella, envía, en su lugar, a un paje con un zapatito de cristal.
Y es un hombre tan despistado, que ni siquiera se le ocurrió preguntarle oportunamente a Cinderella, en las ocasiones que ella asistió a palacio, la dirección, o por lo menos, un indicio, en dónde podía localizarla.
Y las Cinderellas modernas, cuando alcanzan su sueño (se jubilan, o se sacan la lotería lo que les permite salir de trabajar, etc.) actúan, como la protagonista del cuento, siendo nobles y salvadoras con las personas que les hicieron pasar malos ratos y las trataron injustamente.
Cinderella trata de las esperanzas y angustias que producen la rivalidad fraterna, en la que aparece el triunfo de la heroína rebajada por las dos hermanastras que abusan de ella.
Cinderella es degradada y menospreciada tanto por sus hermanas (rivalidad fraterna) como por su madre.
Aunque no se nos muestre que quiera que desaparezca su madre o madrastra, la historia ya la plantea como la mala y el objeto que la tendrá que vencer para que, finalmente se desarrolle el final feliz.
Este cuento es tan simple, pues trata de los sufrimientos que la rivalidad fraterna origina, la realización de los deseos, del triunfo de todo lo humilde, del reconocimiento del mérito aunque se encuentre oculto (como en Cinderella con harapos), de la virtud recompensada y del castigo malvado, aunque debemos añadir que a pesar de todo este contenido superficial se encuentran muchos otros detalles que ayudan a nuestras asociaciones inconscientes.
En Cinderella, como en otros cuentos de hadas, permite explicar y aceptar los problemas que uno no desearía que existiera entre los hermanos, representados como hermanastros, aunque también puede generar sentimientos positivos.
Además Cinderella no recibe ninguna gratificación, cada vez se le exige más y más, por lo que el niño lo plasmará en su propio conflicto aunque la posición con sus hermanos no parezca dar motivo para ello.
Aquí se ve representado el complejo de Edipo, en el que la niña se siente celosa al no poder estar con su amante (padre).
La Madrastra, esta se presenta como con dos dualidades: un personaje bueno, y malo.
El primero responde a que Cinderella la ve como la madre que nunca murió, buena y bondadosa, y el segundo como la posterior mujer que engañó a su padre para casarse con él y la cual le amarga la existencia superponiendo sus principios y los de sus hijas (las hermanastras) a los suyos propios.
Las hermanastras de Cinderella no eran, contra todo lo que se ha creído, feas, al menos no en el cuento de los Grimm, pero sí "de corazón duro y negro".
A quienes se han acercado valiéndose de la lógica común a este relato, les ha sorprendido la frialdad del padre, favoreciendo siempre a las que en definitiva no eran sus hijas de sangre; aquí debemos recordar el sentido alegórico, e interpretar que ese padre equivale al Ser interior de cada uno, nuestra Conciencia más profunda en otros términos.
Desde la perspectiva religiosa, ese Dios que en muchos casos resulta duro, pero que en definitiva actúa como el perro pastor que muerde a las ovejas para que no se desvíen de la buena ruta y se precipiten en un barranco.
Las palomas y otras aves ayudan a Cinderella a separar el grano para poder ir al baile.
Esto nos habla de otra realidad oculta, la relación que puede darse entre un alma pura y esas "ánimas" que son la parte espiritual de los animales.
Por tres veces Cinderella baila con el príncipe, y al llegar la noche (no la medianoche, que es algo que agregaron versiones posteriores) se escapa para no ser reconocida.
El número 3, la acción realizada por tres veces, es un elemento también constante en este tipo de historias tradicionales.
Vale recordar el profundo sentido Cabalístico del 3.
Culminando con la peripecia de Cinderella, la muchacha apela a su madre difunta; acude a su tumba a la hora de la imposibilidad, y es allí donde aparece la solución.
Aquí percibimos dos elementos de inusitada hondura: el aspecto maternal-espiritual, simbolizado en el catolicismo por la Virgen María, que puede prestar ayuda a quien transita un camino de búsqueda trascendente; pero también está la tumba, o sea —herméticamente hablando— la "muerte que nos da vida".
El niño que escucha o ve Cinderella puede sentirse, como anote, inmediatamente identificado con su situación.
El también se ha sentido relegado y rechazado por mamá y papá.
Con la llegada de la etapa escolar puede sentir que sus padres han cambiado: de ser totalmente complacientes, ahora han comenzado a ponerle límites, imponerle demandas y expectativas.
A sus ojos estas demandas son abusivas e injustas y comienza a sospechar que él ha hecho algo mal para merecer este trato.
El que Cinderella duerma junto al hogar, entre las cenizas, simboliza dos cosas.
El niño que escucha o ve Cinderella puede sentirse, como anote, inmediatamente identificado con su situación.
El también se ha sentido relegado y rechazado por mamá y papá.
Con la llegada de la etapa escolar puede sentir que sus padres han cambiado: de ser totalmente complacientes, ahora han comenzado a ponerle límites, imponerle demandas y expectativas.
A sus ojos estas demandas son abusivas e injustas y comienza a sospechar que él ha hecho algo mal para merecer este trato.
El que Cinderella duerma junto al hogar, entre las cenizas, simboliza dos cosas.
Por un lado, el hogar representa: el deseo de regresar a la madre buena de la infancia y, por otro, las cenizas (de donde obtiene su nombre) simbolizan la suciedad y la bajeza, dos cosas que un niño siente que merece.
¿Por qué habrá de sentirse sucio y degradado?
Durante la etapa de entre 3 y 5 años el niño atraviesa por la etapa edípica en donde se enamora del padre del sexo opuesto y desea, inconscientemente, eliminar al progenitor de su propio sexo.
La niña desea ser la única ante los ojos de su padre y sabiendo que su madre es un obstáculo desearía “matarla”.
Estos deseos inconscientes producen culpa y de ahí la sensación de sentirse merecedora de la misma degradación que vive Cinderella.
El hecho de sentirse indigno del amor de sus padres, en un momento en donde el deseo de sentirse amado es muy fuerte, lo lleva a sentir rechazo, aún cuando en realidad no exista tal rechazo.
Durante el desarrollo normal, la niña se da cuenta que su padre no la elegirá como pareja sentimental pues prefiere a su madre, en el cuento simbolizado por la llegada de la madrastra.
Cinderella se siente totalmente abandonada, pues ya no tiene el amor de su padre ni el de su madre, así que se refugia en el recuerdo idealizado de su madre buena.
En la versión de los hermanos Grimm, Cinderella visita frecuentemente la tumba de su madre, ahí crece un árbol que ella misma sembró, regado por sus lágrimas y en donde vive un pájaro blanco que tiene el don de cumplir sus deseos.
Los árboles, los animales y la naturaleza representan aspectos ancestrales del ser humano, es decir, su sabiduría intuitiva.
En el proceso de crecimiento necesitamos aprender a escuchar nuestra propia intuición; volvernos ajenos al mundo externo por un tiempo para conectar con nuestra esencia.
Por ello, es que tantos héroes y heroínas en los cuentos de hadas se refugian por un tiempo en la naturaleza.
Ahí descubren a los animales y seres mágicos que les brindarán ayuda y recuperan su fortaleza interna.
Cuando llega la invitación para asistir al baile del príncipe, Cinderella se siente confiada de pedir a su madrastra permiso para asistir.
En esta versión del cuento, la madrastra le dice que podrá ir siempre y cuando realice dos veces una tarea casi imposible: sacar de entre las cenizas de la hoguera un plato de lentejas regadas, dividiendo las buenas de las malas, en menos de dos horas.
Cinderella logra cumplir la hazaña en dos ocasiones con la ayuda de los pájaros del bosque.
Sin embargo, la madrastra no cumple su promesa y no la deja ir al baile, puesto que no tiene ropa adecuada.
En cuanto se han ido todas al baile, Cinderella corre a la tumba de su madre y le pide al pájaro blanco del árbol que le dé un vestido y unas zapatillas.
Así vestida, aparece en el baile del príncipe y él queda deslumbrado por su belleza.
En esta versión, a diferencia de la de Perrault en donde es una hada madrina la que aparece mágicamente para dotarla de un vestido, Cinderella es un personaje con iniciativa propia.
Ella decide encontrar la forma para asistir al baile.
El hecho de regresar a la tumba de su madre para obtener la ayuda simboliza que la memoria de la madre idealizada de la infancia, cuando es mantenida como una parte viva e importante en la experiencia interna de una persona, puede apoyarnos aún en las peores adversidades.
Durante el primer año de vida del niño si éste tuvo una experiencia buena de maternaje, desarrollará un sentido de confianza básica ante la vida que lo ayudará a enfrentar los obstáculos de la vida.
Esta confianza básica es la que se expresa de manera simbólica a través del árbol y el pájaro blanco.
Gracias a estas experiencias positivas, Cinderella tiene la suficiente iniciativa para salir adelante utilizando sus propios recursos.
El baile dura tres noches.
En cada ocasión, aparece Cinderella vestida con los mejores trajes y las tres noches el príncipe no puede quitarle los ojos de encima.
Cada noche le pide acompañarla a su casa, pero ella logra escapar.
Cuando regresa su familia a casa la encuentran vestida como siempre sentada junto al hogar.
La última noche, sin embargo, el príncipe decide tenderle una trampa.
Cubre las escaleras del palacio con brea para que su zapatilla quede pegada y él pueda reconocerla con eso.
Aquí surge otra diferencia con la versión de Perrault.
En esa versión, el príncipe manda a un lacayo a buscar la dueña de la zapatilla, pero en la versión de los hermanos Grimm es el mismo príncipe quien busca a la doncella.
Esto resulta significativo porque el príncipe ve a Cinderella tal cual es, sin sus vestidos elegantes y la elige por sus cualidades internas y no por su apariencia externa.
El amor verdadero sólo podrá existir cuando la pareja acepta al otro en su esencia más profunda.
Al llegar a la casa de Cinderella, las primeras en probarse el zapato son las hermanastras.
A la primera hermanastra, la zapatilla no le queda pues su dedo gordo era demasiado grande.
La madrastra le pasa un cuchillo y le dice:
¿Por qué habrá de sentirse sucio y degradado?
Durante la etapa de entre 3 y 5 años el niño atraviesa por la etapa edípica en donde se enamora del padre del sexo opuesto y desea, inconscientemente, eliminar al progenitor de su propio sexo.
La niña desea ser la única ante los ojos de su padre y sabiendo que su madre es un obstáculo desearía “matarla”.
Estos deseos inconscientes producen culpa y de ahí la sensación de sentirse merecedora de la misma degradación que vive Cinderella.
El hecho de sentirse indigno del amor de sus padres, en un momento en donde el deseo de sentirse amado es muy fuerte, lo lleva a sentir rechazo, aún cuando en realidad no exista tal rechazo.
Durante el desarrollo normal, la niña se da cuenta que su padre no la elegirá como pareja sentimental pues prefiere a su madre, en el cuento simbolizado por la llegada de la madrastra.
Cinderella se siente totalmente abandonada, pues ya no tiene el amor de su padre ni el de su madre, así que se refugia en el recuerdo idealizado de su madre buena.
En la versión de los hermanos Grimm, Cinderella visita frecuentemente la tumba de su madre, ahí crece un árbol que ella misma sembró, regado por sus lágrimas y en donde vive un pájaro blanco que tiene el don de cumplir sus deseos.
Los árboles, los animales y la naturaleza representan aspectos ancestrales del ser humano, es decir, su sabiduría intuitiva.
En el proceso de crecimiento necesitamos aprender a escuchar nuestra propia intuición; volvernos ajenos al mundo externo por un tiempo para conectar con nuestra esencia.
Por ello, es que tantos héroes y heroínas en los cuentos de hadas se refugian por un tiempo en la naturaleza.
Ahí descubren a los animales y seres mágicos que les brindarán ayuda y recuperan su fortaleza interna.
Cuando llega la invitación para asistir al baile del príncipe, Cinderella se siente confiada de pedir a su madrastra permiso para asistir.
En esta versión del cuento, la madrastra le dice que podrá ir siempre y cuando realice dos veces una tarea casi imposible: sacar de entre las cenizas de la hoguera un plato de lentejas regadas, dividiendo las buenas de las malas, en menos de dos horas.
Cinderella logra cumplir la hazaña en dos ocasiones con la ayuda de los pájaros del bosque.
Sin embargo, la madrastra no cumple su promesa y no la deja ir al baile, puesto que no tiene ropa adecuada.
En cuanto se han ido todas al baile, Cinderella corre a la tumba de su madre y le pide al pájaro blanco del árbol que le dé un vestido y unas zapatillas.
Así vestida, aparece en el baile del príncipe y él queda deslumbrado por su belleza.
En esta versión, a diferencia de la de Perrault en donde es una hada madrina la que aparece mágicamente para dotarla de un vestido, Cinderella es un personaje con iniciativa propia.
Ella decide encontrar la forma para asistir al baile.
El hecho de regresar a la tumba de su madre para obtener la ayuda simboliza que la memoria de la madre idealizada de la infancia, cuando es mantenida como una parte viva e importante en la experiencia interna de una persona, puede apoyarnos aún en las peores adversidades.
Durante el primer año de vida del niño si éste tuvo una experiencia buena de maternaje, desarrollará un sentido de confianza básica ante la vida que lo ayudará a enfrentar los obstáculos de la vida.
Esta confianza básica es la que se expresa de manera simbólica a través del árbol y el pájaro blanco.
Gracias a estas experiencias positivas, Cinderella tiene la suficiente iniciativa para salir adelante utilizando sus propios recursos.
El baile dura tres noches.
En cada ocasión, aparece Cinderella vestida con los mejores trajes y las tres noches el príncipe no puede quitarle los ojos de encima.
Cada noche le pide acompañarla a su casa, pero ella logra escapar.
Cuando regresa su familia a casa la encuentran vestida como siempre sentada junto al hogar.
La última noche, sin embargo, el príncipe decide tenderle una trampa.
Cubre las escaleras del palacio con brea para que su zapatilla quede pegada y él pueda reconocerla con eso.
Aquí surge otra diferencia con la versión de Perrault.
En esa versión, el príncipe manda a un lacayo a buscar la dueña de la zapatilla, pero en la versión de los hermanos Grimm es el mismo príncipe quien busca a la doncella.
Esto resulta significativo porque el príncipe ve a Cinderella tal cual es, sin sus vestidos elegantes y la elige por sus cualidades internas y no por su apariencia externa.
El amor verdadero sólo podrá existir cuando la pareja acepta al otro en su esencia más profunda.
Al llegar a la casa de Cinderella, las primeras en probarse el zapato son las hermanastras.
A la primera hermanastra, la zapatilla no le queda pues su dedo gordo era demasiado grande.
La madrastra le pasa un cuchillo y le dice:
“Córtate el dedo, al fin que cuando seas reina no tendrás que caminar”.
La hermanastra lo hace y logra meter su pie en la zapatilla.
El príncipe no se da cuenta y se la lleva en su caballo hacia el palacio.
En el camino, sin embargo, los pájaros del bosque cantan advirtiéndole que esa no es la novia correcta pues tiene sangre en el zapato.
El príncipe se da cuenta y regresa a la casa.
Esta vez es la segunda hermanastra la que se prueba la zapatilla y para que pueda quedarle su madre le ordena que se corte el talón.
El príncipe, por segunda vez, no se da cuenta y los pájaros del bosque le advierten de la sangre en el zapato.
Las hermanastras no se detienen con nada ante la posibilidad de casarse con el príncipe.
Mutilar una parte de sí mismas representa la capacidad de las hermanas de cortar una parte de su ser con tal de conseguir el amor del príncipe.
Pero el cuento nos indica que esa no es la forma de acceder al amor de pareja.
La hermanastra lo hace y logra meter su pie en la zapatilla.
El príncipe no se da cuenta y se la lleva en su caballo hacia el palacio.
En el camino, sin embargo, los pájaros del bosque cantan advirtiéndole que esa no es la novia correcta pues tiene sangre en el zapato.
El príncipe se da cuenta y regresa a la casa.
Esta vez es la segunda hermanastra la que se prueba la zapatilla y para que pueda quedarle su madre le ordena que se corte el talón.
El príncipe, por segunda vez, no se da cuenta y los pájaros del bosque le advierten de la sangre en el zapato.
Las hermanastras no se detienen con nada ante la posibilidad de casarse con el príncipe.
Mutilar una parte de sí mismas representa la capacidad de las hermanas de cortar una parte de su ser con tal de conseguir el amor del príncipe.
Pero el cuento nos indica que esa no es la forma de acceder al amor de pareja.
Únicamente a través de la aceptación de uno mismo es que podremos tener el amor del otro.
El príncipe, finalmente, regresa a la casa preguntando por la otra hija.
A regañadientes, la madrastra manda llamar a Cinderella quien llega vestida como sirvienta.
Esto simboliza que Cinderella desea que el príncipe conozca su verdadero ser y que la ame por eso y no por una apariencia.
La zapatilla, que tiene una connotación sexual (vagina), le queda perfectamente bien a Cinderella.
A diferencia de sus hermanas que activamente buscaron la forma de quedarse con el príncipe, Cinderella espera pacientemente a que él venga por ella.
De tal forma expresa una sexualidad femenina, pasiva y receptiva, en lugar de agresiva como las hermanastras.
Sin embargo, el hecho de que ella misma se mida el zapato simboliza su deseo de participar en el acto sexual.
También tendrá iniciativa propia aunque desde su feminidad.
En ese momento, Cinderella está aceptando su propia sexualidad y feminidad.
El hecho de que ella saque su pie del zapato de madera para medirse la zapatilla simboliza el tránsito hacia la madurez.
Finalmente, ha logrado aceptar su sexualidad como una parte de sí misma y como algo que --en lugar de hacerla sentir culpable y sucia-- la hace bella, deseable y femenina.
Así como las niñas adolescentes buscan ocultar su cuerpo cuando éste empieza a cambiar, Cinderella se había mantenido oculta bajo los vestidos viejos y los zapatos de madera.
Si bien una parte de ella deseaba vivir su sexualidad --representado por el hecho de que hace todo por ir al baile-- otra parte de ella continúa siendo temerosa.
El príncipe, finalmente, regresa a la casa preguntando por la otra hija.
A regañadientes, la madrastra manda llamar a Cinderella quien llega vestida como sirvienta.
Esto simboliza que Cinderella desea que el príncipe conozca su verdadero ser y que la ame por eso y no por una apariencia.
La zapatilla, que tiene una connotación sexual (vagina), le queda perfectamente bien a Cinderella.
A diferencia de sus hermanas que activamente buscaron la forma de quedarse con el príncipe, Cinderella espera pacientemente a que él venga por ella.
De tal forma expresa una sexualidad femenina, pasiva y receptiva, en lugar de agresiva como las hermanastras.
Sin embargo, el hecho de que ella misma se mida el zapato simboliza su deseo de participar en el acto sexual.
También tendrá iniciativa propia aunque desde su feminidad.
En ese momento, Cinderella está aceptando su propia sexualidad y feminidad.
El hecho de que ella saque su pie del zapato de madera para medirse la zapatilla simboliza el tránsito hacia la madurez.
Finalmente, ha logrado aceptar su sexualidad como una parte de sí misma y como algo que --en lugar de hacerla sentir culpable y sucia-- la hace bella, deseable y femenina.
Así como las niñas adolescentes buscan ocultar su cuerpo cuando éste empieza a cambiar, Cinderella se había mantenido oculta bajo los vestidos viejos y los zapatos de madera.
Si bien una parte de ella deseaba vivir su sexualidad --representado por el hecho de que hace todo por ir al baile-- otra parte de ella continúa siendo temerosa.
Como en cualquier proceso normal de desarrollo, Cinderella avanza y retrocede: va al baile pero termina siempre huyendo del príncipe.
El cuento termina con el matrimonio de Cinderella y el príncipe, pero como en todos los cuentos de hadas hay un castigo para los personajes malvados.
En el camino a la ceremonia, las hermanastras son atacadas por unos pájaros que les sacan los ojos, “y así fueron condenadas a estar ciegas por el resto de sus días a causa de su maldad y falsedad”.
Se han revisado los textos clásicos como el chino y los de Perrault y los Hermanos Grimm para encontrar en las reescrituras cómo se reflexiona a partir de los arquetipos presentes en aquellas versiones: arquetipos a través de los cuales se construye el concepto patriarcal de la femineidad, la mujer coqueta, la mujer enfrentada a otra mujer, la mujer en el hogar como esposa y ama de casa.
Las corrientes críticas han sido diversas, la estructuralista se fijó en la estructura, la histórica en cómo el cuento refleja la época, la cristiana en cómo el cuento ayuda al creyente, la psicológica en cómo ayuda a vivir y es un lazo con el inconsciente y los sueños.
La revisión feminista ve el cuento como un problema que segmenta sexo- género.
El cuento termina con el matrimonio de Cinderella y el príncipe, pero como en todos los cuentos de hadas hay un castigo para los personajes malvados.
En el camino a la ceremonia, las hermanastras son atacadas por unos pájaros que les sacan los ojos, “y así fueron condenadas a estar ciegas por el resto de sus días a causa de su maldad y falsedad”.
Se han revisado los textos clásicos como el chino y los de Perrault y los Hermanos Grimm para encontrar en las reescrituras cómo se reflexiona a partir de los arquetipos presentes en aquellas versiones: arquetipos a través de los cuales se construye el concepto patriarcal de la femineidad, la mujer coqueta, la mujer enfrentada a otra mujer, la mujer en el hogar como esposa y ama de casa.
Las corrientes críticas han sido diversas, la estructuralista se fijó en la estructura, la histórica en cómo el cuento refleja la época, la cristiana en cómo el cuento ayuda al creyente, la psicológica en cómo ayuda a vivir y es un lazo con el inconsciente y los sueños.
La revisión feminista ve el cuento como un problema que segmenta sexo- género.
En estas reescrituras del cuento se usa el sentido del humor y la ironía.
Así se critica el arquetipo de la coqueta y sus nefastas consecuencias.
La rivalidad femenina viene de ver el matrimonio como el fin último.
En la revisión de la mujer como ama de casa y esposa se pone énfasis de dudar de la felicidad en que al final hay boda.
Así se critica el arquetipo de la coqueta y sus nefastas consecuencias.
La rivalidad femenina viene de ver el matrimonio como el fin último.
En la revisión de la mujer como ama de casa y esposa se pone énfasis de dudar de la felicidad en que al final hay boda.
¿realmente fueron felices y comieron perdices?
Señalar las muchas versiones del cuento, desde la óptica feminista, probablemente por ser un cuento tan popular conocido por todos y que puebla nuestro imaginario.
Creo que nunca más veré los cuentos de una perspectiva sana, la infantil, desgraciadamente he madurado…
“El alma necesita que la sustancia de los cuentos de hadas fluya a través de sus venas espirituales”
Rudolf Steiner
Señalar las muchas versiones del cuento, desde la óptica feminista, probablemente por ser un cuento tan popular conocido por todos y que puebla nuestro imaginario.
Creo que nunca más veré los cuentos de una perspectiva sana, la infantil, desgraciadamente he madurado…
“El alma necesita que la sustancia de los cuentos de hadas fluya a través de sus venas espirituales”
Rudolf Steiner



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