Fremragende Timer (Precious Moments)

“… but I do know, we had precious moments together.”

Fremragende Timer (Precious Moments) de los directores noruegos Lars Daniel Krutzkoff Jacobsen y Jan Dalchow, nos traen un corto polémico sobre la edad del consentimiento sexual ya anteriormente abordado en otras notas, pero con la característica de que este trabajo, tiene sus bases en una novela y en unos acontecimientos cometidos en 1997.
Cuando un hombre de unos treinta años fue declarado culpable de tener relaciones sexuales con un niño de 15 años de edad.
En Noruega, la edad de consentimiento es de 16 años.
Con un guion escrito por el propio Krutzkoff Jacobsen y Dalchow, nos presenta la historia de Olav y Per en la Noruega del 2002.
Dado que las relaciones homosexuales han sido aceptadas en la cultura noruega al menos desde la Edad Media, muchos escritores contemporáneos que son abiertamente gays, lesbianas o bisexuales, no necesariamente crean caracteres gays o plantean temáticas gays en cada una de sus obras.
Con sus referencias a hombres poco masculinos o afeminados que asumen el rol de la mujer en las relaciones con otros hombres, las antiguas sagas escandinavas documentan la práctica de las relaciones homosexuales en la Edad Media.
Hay otros tipos de amor homoerotico en la literatura noruega temprana, pero solamente desde la última parte del siglo XIX la homosexualidad aparece explicita y frecuentemente.
Ninguno, o al menos muy pocos, de los escritores noruegos de la primera mitad del siglo XX que tocaron la homosexualidad en sus trabajos son conocidos por ser ellos mismos homosexuales.
El primer escritor importante en declararse bisexual fue Jens Bjørneboe (1920-1976).
Muchos de sus poemas, obras y novelas tocan la homosexualidad; dos de las últimas son Powderhouse (Kruttårnet [1969]) y The Sharks (Haiene [1974]).
Fremragende Timer (Precious Moments) está basada en Powderhouse.
En el año 1997, un muchacho Olav [Tord Vandvik Haugen] es un adolescente que vive junto a otros chicos en una especie de reformatorio.
Per [Even Rasmussen], un hombre maduro, ha puesto un anuncio buscando mantener relaciones con alguien.
Lo que no imaginaba es que Olav, un menor, respondería a tal anuncio.
Después de las primeras reticencias a mantener relaciones con él, Per accede.
La noche es perfecta entre treintañero y quinceañero.
Se han visto más veces ya que poco a poco se han ido enamorando hasta que la directora del centro da la alerta a las autoridades y detienen a Per.
El hombre fue declarado culpable, sentenciado a 60 días de cárcel y dos años de libertad condicional.
Otro punto interesante, es que el muchacho tenía 15 años y diez meses de edad, o en otras palabras 56 días antes de los 16, demasiado joven.
El film considera que las severas leyes que determinan la mayoría de edad no reflejan a veces la realidad de los encuentros sexuales.
La naturalidad de los actores muestra sin artificios y sin caer en el morbo la cuestión de fondo que se plantea.
Es un controvertido film acerca del complicado asunto de las relaciones de adultos y menores.
¿Dónde se encuentra el límite legal?
¿Dónde está el límite real?
A través de una historia verosímil de un encuentro casual consentido entre un menor y un adulto, se nos plantea el dilema moral.
Hasta dónde hay que proteger al menor y cuándo este es consciente de sus actos.
Este escarceo sexual se produce de mutuo acuerdo por las dos partes contratantes y la tesis de la película es esa:
¿Por qué perseguir y censurar estas conductas?
Dice el director, Krutzkoff Jacobsen:
 "No estoy diciendo que todo lo que sucedió fue precioso, pero no puedo dejar de preguntarme cuál es el alboroto".
El controvertido director piensa que la mayoría de los artistas deberían explorar los puntos sensibles tanto de la sociedad como de los individuos.
No diré yo que se trate de una apología del sexo con menores, pero... lo cierto es que la justicia convierte en gigoló (el mayor debe indemnizar al chico) un acto amoroso nada traumático para la pareja.
Un tema muy ambiguo…
En fin, la polémica está servida.
Curiosamente, el cartel busca claramente el morbo y captar a los curiosos por el film, para ello muestra una fotografía de la única escena que sobra de la misma, por incoherencia con la trama.





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