I Am Number Four
Tres ya están muertos.
¿Quién es el número cuatro?
El odio hacia ciertos cineastas, el claro ejemplo de favoritismo que ahora parece ser la moda entre los que se hacen llamar cinéfilos, provoca que a la hora de ver ciertos productos, sean tachados de aburridas, cintas que solo pretenden entretener al espectador, al publico que va a las salas de cine, a disfrutar, cosa que parecer ser dañina y nociva según ellos, y es por eso por lo que se la ha tachado a I Am Number Four.
Tras el furor de las películas de la saga Twilight, llega el turno del lanzamiento de una nueva producción que, para algunos, pretende quedarse en las preferencias del público juvenil.
La cinta de D. J. Caruso apuesta por actores profesionales y poco conocidos, Alex Pettyfer, sin embargo he de reconocer que en esta pelicula hace un papel aceptable, le acompaña y cumplen a la perfección, Dianna Agron y Teresa Palmer, además de los notables Timothy Olyphant y el super joven Callan McAuliffe.
I Am Number Four está basada en la novela del mismo nombre, siendo este el primer libro de una serie de seis escritos por los autores Jobie Hughes y James Frey bajo el seudónimo de Pittacus Lore.
El guión fue adaptado por Al Gough y Miles Millar.
Michael Bay y Steven Spielberg produjeron la película a través de Dreamworks Studios, lo que garantiza un éxito comercial reflejado en la taquilla.
El libro, lanzado al mercado en 2010, no tardó mucho en ingresar a la lista de los más vendidos que publica New York Times.
Personalmente siempre he pensado que un guion basado en una novela, carece de complejidad al momento de analizar la coherencia de la historia.
Es por esto que uno no debe dudar de que la historia tenga todo lo que necesita para transformarse en una franquicia de éxito.
Historia coherente, efectos por mil, buenas secuencias de acción, actores y actrices guapos, además de una duración sencilla (menos de 2 horas).
Parece un producto que uno no puede obviar.
A mí me gusto para pasar el rato.
Principalmente porque dentro de sus virtudes no cuenta con una gran originalidad, y la trama si bien no es copiada sigue formulas comprobadas de bandos de buenos contra malos, líos amorosos y búsquedas de identidad.
Muchos adolescentes se pueden sentir identificados con esto, en particular aquellos que deben mudarse a una ciudad nueva a esa edad.
Intentar integrarse en la escuela secundaria es algo difícil para todos.
Este personaje posee un aspecto universal con el que el público se podrá compenetrar porque, si bien se trata de un ser de otro planeta, lo que siente es algo que cualquier adolescente normal también sentiría.
Muchos chicos se sentirán identificados con las cosas por las que debe atravesar: esa sensación de ser alguien de afuera e intentar encajar en el grupo, etc.
El cartel del film es interesante, ya que no parte de ninguna novedad.
Se centra en la figura del protagonista (también puede ser que la película sea una plataforma de lanzamiento para él), y mezcla los tonos azul y rojo, que siempre se han relacionado con la lucha entre el bien y el mal.
Siempre las figuras altivas en los carteles dan la sensación de que estamos ante un personaje fuerte y poderoso, recurso también muy utilizado en otros pósters.
El resumen es más o menos el siguiente:
A la tierra han llegado nueve niños supervivientes de un planeta que fue arrasado por otra raza.
Cada uno va acompañado de un guardián y supuestamente al alcanzar la adolescencia adquirirán súper-poderes y con ellos podrán luchar y tratar de derrotar a la especie que los llevó prácticamente a la extinción.
Esos nueve niños están protegidos por un hechizo y para acabar con ellos hay que hacerlo en el orden correcto.
Los Mongadorian ya han matado al número 1, al 2 y al 3.
Esta es la historia del número 4 y de cómo alcanza los quince años, comienza a desarrollar sus poderes, se enamora y ve como todos aquellos que quiere y que están a su lado están en peligro mortal porque él es el siguiente en la lista de los que han de morir.
La historia es sencilla y es una pequeña vuelta de tuerca en el universo de los superhéroes con origen extraterrestre.
Tenemos un chico bueno, un maestro, una chica de la que se enamora y un amigo que lo ayuda en todo lo que puede y que tiene una confianza ciega en él.
También tenemos unos malos y un montón de adolescentes con exceso de hormonas que le harán la vida algo más difícil y con los que tendrá que lidiar sin desvelar su origen.
El Número 4 es cualquier otra persona ya que muda su identidad tanto como su residencia.
Nunca se han quedado en un lugar más de siete meses y en el pequeño pueblo perdido en el medio de la nada al que ha llegado de repente se siente como en casa.
Los caracteres están muy bien definidos y el libro va creando la tensión para la traca final, va moviéndonos más y más rápido y para cuando se resuelve la historia lo que tenemos es pura adicción.
Como en toda buena historia, no faltan las lágrimas ni las risas.
Evidentemente, la cinta de D.J. Caruso no va a ganar el Oscar y tampoco es una cinta que tenga grandes diálogos y interpretaciones memorables, es cine de entretenimiento del más puro y duro que existe, ojo, que también me gustan las películas de calidad de esos genios que son Scorsese o Fincher, pero de vez en cuando no está mal disfrutar de una película de acción, cargadita de efectos, tramas planas y demás, por eso añoro los 60 y 70, incluso los 80, donde la diversión sci-fi estaba garantizada, donde daba igual la historia y sus personajes, donde solo se buscaba el entretenimiento puro y duro.
Así que ya sabéis, tenemos una historia de ciencia ficción fantástica con extraterrestres viviendo entre nosotros y por supuesto con algo de amor y aventura.
No se puede pedir más.
Una historia fácil para consumir sin complicaciones y que te deja con ganas de más.
Puro entretenimiento made in Dreamworks!
¿Quién es el número cuatro?
El odio hacia ciertos cineastas, el claro ejemplo de favoritismo que ahora parece ser la moda entre los que se hacen llamar cinéfilos, provoca que a la hora de ver ciertos productos, sean tachados de aburridas, cintas que solo pretenden entretener al espectador, al publico que va a las salas de cine, a disfrutar, cosa que parecer ser dañina y nociva según ellos, y es por eso por lo que se la ha tachado a I Am Number Four.
Tras el furor de las películas de la saga Twilight, llega el turno del lanzamiento de una nueva producción que, para algunos, pretende quedarse en las preferencias del público juvenil.
La cinta de D. J. Caruso apuesta por actores profesionales y poco conocidos, Alex Pettyfer, sin embargo he de reconocer que en esta pelicula hace un papel aceptable, le acompaña y cumplen a la perfección, Dianna Agron y Teresa Palmer, además de los notables Timothy Olyphant y el super joven Callan McAuliffe.
I Am Number Four está basada en la novela del mismo nombre, siendo este el primer libro de una serie de seis escritos por los autores Jobie Hughes y James Frey bajo el seudónimo de Pittacus Lore.
El guión fue adaptado por Al Gough y Miles Millar.
Michael Bay y Steven Spielberg produjeron la película a través de Dreamworks Studios, lo que garantiza un éxito comercial reflejado en la taquilla.
El libro, lanzado al mercado en 2010, no tardó mucho en ingresar a la lista de los más vendidos que publica New York Times.
Personalmente siempre he pensado que un guion basado en una novela, carece de complejidad al momento de analizar la coherencia de la historia.
Es por esto que uno no debe dudar de que la historia tenga todo lo que necesita para transformarse en una franquicia de éxito.
Historia coherente, efectos por mil, buenas secuencias de acción, actores y actrices guapos, además de una duración sencilla (menos de 2 horas).
Parece un producto que uno no puede obviar.
A mí me gusto para pasar el rato.
Principalmente porque dentro de sus virtudes no cuenta con una gran originalidad, y la trama si bien no es copiada sigue formulas comprobadas de bandos de buenos contra malos, líos amorosos y búsquedas de identidad.
Muchos adolescentes se pueden sentir identificados con esto, en particular aquellos que deben mudarse a una ciudad nueva a esa edad.
Intentar integrarse en la escuela secundaria es algo difícil para todos.
Este personaje posee un aspecto universal con el que el público se podrá compenetrar porque, si bien se trata de un ser de otro planeta, lo que siente es algo que cualquier adolescente normal también sentiría.
Muchos chicos se sentirán identificados con las cosas por las que debe atravesar: esa sensación de ser alguien de afuera e intentar encajar en el grupo, etc.
El cartel del film es interesante, ya que no parte de ninguna novedad.
Se centra en la figura del protagonista (también puede ser que la película sea una plataforma de lanzamiento para él), y mezcla los tonos azul y rojo, que siempre se han relacionado con la lucha entre el bien y el mal.
Siempre las figuras altivas en los carteles dan la sensación de que estamos ante un personaje fuerte y poderoso, recurso también muy utilizado en otros pósters.
El resumen es más o menos el siguiente:
A la tierra han llegado nueve niños supervivientes de un planeta que fue arrasado por otra raza.
Cada uno va acompañado de un guardián y supuestamente al alcanzar la adolescencia adquirirán súper-poderes y con ellos podrán luchar y tratar de derrotar a la especie que los llevó prácticamente a la extinción.
Esos nueve niños están protegidos por un hechizo y para acabar con ellos hay que hacerlo en el orden correcto.
Los Mongadorian ya han matado al número 1, al 2 y al 3.
Esta es la historia del número 4 y de cómo alcanza los quince años, comienza a desarrollar sus poderes, se enamora y ve como todos aquellos que quiere y que están a su lado están en peligro mortal porque él es el siguiente en la lista de los que han de morir.
La historia es sencilla y es una pequeña vuelta de tuerca en el universo de los superhéroes con origen extraterrestre.
Tenemos un chico bueno, un maestro, una chica de la que se enamora y un amigo que lo ayuda en todo lo que puede y que tiene una confianza ciega en él.
También tenemos unos malos y un montón de adolescentes con exceso de hormonas que le harán la vida algo más difícil y con los que tendrá que lidiar sin desvelar su origen.
El Número 4 es cualquier otra persona ya que muda su identidad tanto como su residencia.
Nunca se han quedado en un lugar más de siete meses y en el pequeño pueblo perdido en el medio de la nada al que ha llegado de repente se siente como en casa.
Los caracteres están muy bien definidos y el libro va creando la tensión para la traca final, va moviéndonos más y más rápido y para cuando se resuelve la historia lo que tenemos es pura adicción.
Como en toda buena historia, no faltan las lágrimas ni las risas.
Evidentemente, la cinta de D.J. Caruso no va a ganar el Oscar y tampoco es una cinta que tenga grandes diálogos y interpretaciones memorables, es cine de entretenimiento del más puro y duro que existe, ojo, que también me gustan las películas de calidad de esos genios que son Scorsese o Fincher, pero de vez en cuando no está mal disfrutar de una película de acción, cargadita de efectos, tramas planas y demás, por eso añoro los 60 y 70, incluso los 80, donde la diversión sci-fi estaba garantizada, donde daba igual la historia y sus personajes, donde solo se buscaba el entretenimiento puro y duro.
Así que ya sabéis, tenemos una historia de ciencia ficción fantástica con extraterrestres viviendo entre nosotros y por supuesto con algo de amor y aventura.
No se puede pedir más.
Una historia fácil para consumir sin complicaciones y que te deja con ganas de más.
Puro entretenimiento made in Dreamworks!



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