Precious: Based on the Novel Push by Sapphire

No es fácil digerir la intensidad de Lee Daniels, quien es el primer Afroamericano en ser nominado al Oscar en el rubro de mejor dirección, si, es el mismo que hizo ganar el Oscar a la primera actriz negra en un papel protagónico, hablo de Halle Berry en Monster´s Ball, esa intensidad que le ha impuesto, de igual manera a su película “Precious: Based on the Novel Push by Sapphire”; la historia cuenta con elementos dramáticos, que generan emoción en su más alto grado, y lo hace con una realización eficaz, una fotografía acertada, pero sobre todo con unas intérpretes que brillan por si solas, de manera especial, y encarnan con gran perfección esta cruda historia.
Precious resulta una película que intenta ofrecernos un pedazo de realidad (evidentemente basada en la novela “Push”, de Sapphire), que a pesar de estar ambientada en Harlem, a finales de los ochenta, bien podía estar cerca de cualquiera. 
Nos arrastra a un calvario humano que nos hace sentir vergüenza, e incide en detalles morbosos, y horrendos, que te sacuden con virulencia la conciencia, aunque al final, parece que sin remedio, nos deja un atisbo de optimismo, quizás insuficiente y con menos convicción que el camino doloroso que ha narrado hasta llegar al desenlace.
Ahora los cuestionamientos: 
Es acaso Precious: Based on the Novel Push by Sapphire una película que abarca demasiados aspectos?, quizás por ello podría calificarse de azote a la sociedad, y también de retrato crítico del funcionamiento de un sistema, el estadounidense, que igual que genera esperanza y fe en uno mismo, también te presenta ingredientes para alimentar la degradación, el dolor y el desprecio, podemos encontrar racismo, frustración, homofobia, abusos sexuales, incesto, inmigración, enfermedades sexuales, homosexualidad, religión, educación y un sin fin de “dianas”, en la que Lee Daniels dispara sin piedad. 
Son quizás demasiados elementos, demasiados temas los que expone sobre la mesa, y por ello, ahonda con especial virulencia en el dolor, para llevar a cabo un retrato de rechazo, que es quizás el principal sentimiento que está presente de principio a fin, no era necesario abordar la sinuosa y tortuosa vida de la protagonista, con tantos matices, insertados con el único fin de dejarnos un sentimiento de desolación. 
Y no escatima en abordar los detalles más escabrosos y repugnantes, a los que nos somete en algunas escenas, no se puede negar que el resultado global es notable a pesar de ello. 
La narración resulta inspirada, y enseguida nos mete en el bolsillo, a su obesa y degradada protagonista, una adolescente negra, violada, maltratada y cuya esperanza, casi inexistente, pasa por encontrar “una educación” que le aleje, al menos, del asfixiante calvario, de su convivencia en el hogar materno, (un apartamento tan oscuro y agobiante, como su progenitora), y que encuentra en su imaginación, la vía de escape a su castigada existencia, esos son los mecanismos de defensa de una mente torturada, (¡Sigmund Freud!).
Mención especial, hay que otorgarle a las interpretaciones, especialmente, la de la desconocida Gabby Sidibe y de Mo’nique, respectivamente, hija de vida infernal que soporta los golpes de una vida donde la felicidad es sólo una ficción televisiva, y una madre abusadora, manipuladora, y villana, a la vez puedo decir, víctima de un sistema social.
Gabourey Sidibe compone a una verídica adolescente con problemas más grandes que su talla, su mala dicción, sus escasas palabras susurradas resultan tan creíbles como hipnóticas. 
Y por su parte, Mo’nique, hace de una madre tan despreciable, que casi resulta inimaginable, pero con una fuerza e intensidad que le otorga a la película los mejores momentos, es la perfecta encarnación del mal: su sola presencia nos atemoriza... 
Un efecto que en mi caso, no había sentido desde el coronel Landa en “Inglourious Basterds”, no sorprenden, que tanto una como el otro se hayan hecho con el Globo de Oro, y vayan con el camino seguro de ganar el Oscar, en actuaciones secundarias.
Hablando de secundarios, a pesar de que puede causar cierto estupor toparse con Mariah Carey y Lenny Kravitz, no desentonan. 
Están bien dirigidos y orquestados alrededor de las protagonistas. 
Asimismo, el reparto de alumnas multirraciales que acompañan a Precious en su nueva escuela, se alejan del estereotipo y ponen sobre la palestra una buena porción de realismo y reflejo del Harlem más marginal. 
La escena final, desconcertante sí, pero que brinda en la interpretación de Mo’nique un trabajo de gran altura, de esos que se recordaran en mucho tiempo.
Con todo lo anterior expuesto una y otra vez, Precious, a pesar de su incisivo abuso en el dolor, en busca de lágrimas abundantes, consigue un retrato valiente, poderoso, bien narrado y aún mejor interpretado, convirtiéndose en un film que a pesar del mal rollo que genera, deja una sensación satisfactoria, porque Precious no ha terminado de hundirse por completo, sobrevive gracias a sus ensoñaciones, en las que es una estrella de la canción, deseada por atractivos jóvenes y que se pasea con gracia por la alfombra roja, pero cuando vuelve a realidad todo es muy distinto… 
Con este argumento, Lee Daniels consigue un auténtico milagro: que Precious no sea una película lacrimógena, ni un auténtico dramón de telefilm, la historia que nos cuenta en Precious, es una historia de superación personal, pero no de esas fantasías en las que alguien surge de la más absoluta nada, para convertirse en una estrella, aquí lo importante es aprender a leer y escribir, encontrar un lugar en la sociedad para lograr un trabajo y dejar de vivir de las ayudas del estado.
Daniels no se ceba en las desgracias de Precious, sino que las alivia con las representaciones de sus sueños y con el uso del color (sobretodo el rojo, ejemplo, en la escena de los créditos al principio de la película, el color de las uñas de Mary, la bufanda, etc.), de la música ("I Can See In Color" de Mary J. Blige, "Did You Ever See A Dream Walking", "Just A Closer Walk With Thee", "Love Is The Message", "Now That I Know Who I Am" , "Somethin's Comin' My Way" e "It Took A Long Time" para decir unas canciones) , y de unos personajes secundarios, que nos llevan a la ternura y a la carcajada. 
El aula de la escuela alternativa recuerda a “Entre Les Murs”, de Laurent Cantet, sólo que la profesora tiene más paciencia y se convierte en algo intermedio, entre una madre y una asistente social. 
Entonces, "¿Cómo es posible que gente desconocida, sea mejor que tu propia familia?", se pregunta Precious en un momento, Daniels se decide a narrarlo con crudeza y realismo, dejando, eso sí, las situaciones más traumáticas para la imaginación del espectador, que se vale de sonidos, gestos e imágenes borrosas para adivinar lo que está ocurriendo, ese sugerir más que mostrar, produce el efecto contrario al de antes: acrecienta el dramatismo y despierta nuestro interés.
¿Usted se siente deprimido por la crisis, porque se ha quedado sin dientes, porque no tiene trabajo, porque no tiene con quien hacer el amor, porque reprobó un curso, porque le han robado la cartera, porque perdió su vivienda, porque su vecino del piso de arriba arrastra demasiado los muebles, porque no puede tener hijos, porque tiene pocos pechos, porque “¡lo tiene pequeño!”, porque los políticos están acabando con su país...? 
Todo eso, y otros rosarios de adversidades, son poca cosa para los sufrimientos, las vejaciones y los motivos que tiene de sobra la protagonista de esta película para suicidarse, o convertirse en una loca asesina y sin embargo, lo lleva con paciencia sobre sus anchas espaldas, y tira para adelante en la vida intentado superar la pesada infelicidad que le oprime. 
"A veces", admite Precious, "desearía estar muerta"… 
Y sin embargo vive. 
Ella persevera a través de la resignación y la desilusión, no es otra protagonista idealizada, una princesa esperando un hada o un grupo de duendes, que hagan que sus sueños se hagan realidad, los problemas con los que se enfrenta son más aterradores que limpiar chimeneas, o servir el té a sus estiradas hermanastras, cuando ella ve un destello de esperanza, encuentra un poco de fuerza y el filme se trata de eso. 
Ella está determinada a tomar las decisiones correctas tanto para ella como para sus hijos, aunque sabe qué tan difícil puede ser. 
Ella se hace responsable por su maternidad con un sombrío gozo, aunque sus hijos deben de ser constantes y dolorosos recordatorios, del repetido abuso de su padre. 
Aunque ella se ve, a veces, indiferente ante su primogénito con síndrome de Down llamado Mongo, ella se convierte en una madre atenta y protectora cuando su segundo hijo (Abdul) llega a este mundo, y las decisiones que toma son siempre con esos dos chicos en mente.
Si bien algunos otros personajes, muestran su preocupación por el bienestar de Precious: El enfermero que le da $20 en una tarjeta de Navidad, una trabajadora social se aprende el agónico historial de la chica, sus compañeros de clase se convierten en verdaderos amigos, en fin, estas personas son casi migajas de pan en un camino oscuro, llevan a Precious, no a su casa, sino lejos de ella, a un lugar cálido y seguro.
Repasemos el contenido de la película, en contexto:
Espiritual: 
Cuando Precious nos dice, en modo de narración sobre un día difícil: 
"por eso es que Dios, o quien sea, hace nuevos días". 
O luego de que deja el apartamento de su madre para siempre, Precious camina por una iglesia y escucha cantos. 
Ella se imagina dentro de la iglesia con los feligreses, cantando con una cruz iliminada detrás de ella, inclusive, escuchamos breves coros de iglesias…
Sexual: 
Las únicas veces que vemos el padre de Precious, es cuando la está abusando. 
Y el filme prácticamente inicia con él violándola, mientras está amarrada a la cama!!!!!!!. 
Sus representaciones son tan tortuosas como las implicaciones de las mismas.
Nos damos cuenta por la madre de Precious, Mary, que el abuso empezó alrededor de cuando Precious tenía 3 años. 
Se comentan algunos de los detalles de este primer abuso… 
Mientras que Mary desprecia a su hija por "desviar" la atención sexual de su esposo, se sugiere que ella también abusó sexualmente de Precious.
Por otro lado, la Srta. Rain vive con otra mujer, y Precious nos dice que ellas deben ser "lesbianas hechas y derechas", vemos a las mujeres intercambiar un afectuoso beso.
Precious se enamora de su maestro de matemáticas, y fantasea acerca de huir con él a los suburbios.
Sus compañeras, en una visita al hospital, recitan una versión con la palabra "fuck" de "Two little lovebirds sitting in a tree" ("Dos pequeños periquitos de amor posados en un árbol").
De forma cruel, una estudiante sugiere que otra muchacha quiere ser hombre.
Precious viste trajes escotados durante sus fantasías. 
La cámara no deja de enfocarla, cuando ella le da de mamar a su hijo. 
Escuchamos múltiples referencias a actos sexuales, fetichismos y predilecciones, y hay un pequeña conversación acerca de tampones usados…
Violencia: 
La madre de Precious le pega, o trata de pegarle, con platos, sartenes y macetas. 
Después de que Mary deja caer a Abdul al suelo y le tira un jarrón de vidrio a Precious, las dos se enfrascan en una seria pelea, en la que madre e hija forcejean y se tiran una a otra contra las paredes. 
Precious , cargando a su bebé, cae por las escaleras después de la pelea. 
Entonces, mientras Precious se cerciora de que Abdul está bien, Mary trata de rematarlos tirándole el TV sobre ellos (ambos apenas logran rodar fuera del camino, mientras el aparato se estrella partiéndose en miles de pedazos), vemos aquí como Precious supera las ganas de autodestruirse, suicidarse y acabar con su vida, y su hijo, le impide ese destino. 
Sin embargo, el encuentro más violento entre madre e hija, tiene lugar fuera de vista: 
Precious, aparentemente, después de soportar un interminable retahíla de abuso verbal, patea ligeramente algo que cae por las escaleras en dirección a su madre, acto que pone a Mary furiosa. 
Vemos algo de la pelea luego, pero repetidamente escuchamos el sonido de las manos golpeando el cuerpo y el llanto.
Por otro lado, observamos como un vecino empuja a Precious haciéndola caer en la calle, como en espera que algo mas fuerte le suceda, tal vez otra violación, o un ataque que la deje muerta...
Violencia, cuando Precious, enojada porque un muchacho maldice al maestro del que ella está enamorada, le estrella la cara contra el pupitre. 
O cuando ella se pelea con una muchacha en su nueva clase, después de que la otra estudiante la llama "gorda" o después de un día particularmente difícil, empuja a una pequeña niña del vecindario, en fin…
Lenguaje: 
Cerca de 70 "fuck" y 30 "shit", así como un montón de otras profanidades e insultos incluyen "ass", "bitch" y un calificativo denigrante para referirse a los afro-descendientes… “Nigger”. 
El nombre de Dios es usado de forma inapropiada más de una docena de veces, y al menos 10 veces se asocia con la palabra "God damn it "
Droga y Alcohol: 
Mary fuma, y a veces envía a Precious a conseguir cigarrillos (si ella vuelve sin ellos, Mary inmediatamente le pega).
Otros elementos negativos: 
El abuso verbal que Precious soporta es casi tan incisivo como el físico. 
Pareciera que a cada minuto, Mary le recuerda a Precious lo poco amada que es, cuán estúpida, gorda, fea y sin valor es. 
La única experiencia de Precious, con la forma "normal" en que la gente actúa, se recoge de lo que ella ve en televisión: Mary raramente sale del apartamento, y parece que nunca apaga el TV, por bestial que algunas veces sea, este titilante tubo, es lo más vivo, pacifico, y amoroso en su deplorable morada.
El robo, antes de su primer día en Each One Teach One (Cada Uno Enseña a Cada Uno), Precious roba una canasta de pollo frito, se lo come todo y luego vomita en un pote de basura. 
Ella también roba el archivo de su caso de una oficina de asistencia social gubernamental. 
Ella irrumpe en la oficina de Each One Teach One después de escapar de su madre…
Mary le dice a su hija que nunca debe confiar en los blancos. 
Hay muchas respuestas insolentes a las figuras de autoridad: maestros, directores, padres, etc.
Conclusión de los contextos analizados:
Por espacio de casi dos horas, los productores ejecutivos Oprah Winfrey y Tyler Perry, le piden a la audiencia entrar al oscuro mundo de Precious y ser testigos de actos inconcebibles. 
Ellos saben que, hasta cierto punto, están abusando de aquellos que miran, de modo tal que vale la pena preguntar: 
¿Va demasiado lejos el director Lee Daniels al mostrar al padre de Precious violándola? 
¿Vemos demasiado cuando la madre la ataca? 
¿Se nos arrastra demasiado profundo a su pozo de dolor y desesperanza? 
Desgarrador es el guiño que me recuerdo a “The Color Purple”, la película de Spielberg con la primera actuación de Whoopi Goldberg… 
En fin, “es demasiado cruda", "succionará el aire de la sala al final de la película, y esto es algo bueno"... Prescious es rescatada al concluir su historia, la historia de ella arroja luz sobre una tragedia, mucho más grande que la suya propia. 
Es el terrible hecho de que su historia no es exclusiva. 
El mundo está en muchos lugares, abrumado por un dolor y una miseria demasiado horribles como para hablar de ello, a menudo, de forma intencional, nos hemos secuestrado a nosotros mismos de esos lugares, construimos suburbios cómodos, comemos en cadenas de restaurantes, pasamos tiempo con amigos amables, divertidos y muy cercanos, vivimos nuestras vidas, abriéndonos camino a través de nuestros ocasionales triunfos y tragedias, olvidando que algunas veces, a solo unas cuadras de distancia, las calles mismas si pudiesen, gritarían pidiendo misericordia. 
Precious, de forma enérgica—y a veces brutal— nos recuerda esta dura realidad. 
Y en este sentido, este es un film que condena, aun mientras desarrolla el horror, y esperanza, de una joven mujer desesperada: 
¡El amor no ha hecho nada por mí!, proclama Precious. 
¡El amor me golpeó, me violó, me llamó animal, me enfermó!... 
Nadie la ama, ella está convencida de ello. 
Ella es, en sus propios ojos, la menos amada de las criaturas.
A esta altura del análisis, muchos querrán salir corriendo y olvidarse de todo, porque el mal existe o bien, simplemente, tirarse por la ventana… pero aun hay muchos cuestionamientos, por ejemplo, se preguntaran: ¿De dónde ha salido el “lazo” rojo y por qué lo tiene Precious? 
Bueno, primeramente, y yéndome mas allá de que sea un lazo o una pañoleta, el color rojo significa confianza en sí mismo, significa coraje, y una actitud optimista ante la vida. 
Pero también tiene su aspecto negativo y puede expresar rabia. 
De hecho, y analizando el nombre de la película, la palabra “push” (es empujar, 'tirar p'alante'), suele asociarse al despertar y al crecimiento, al fortalecer tu cuerpo, te abre puertas, se grita durante el momento del nacimiento. 
“¡Push!” es una orden, pero también es algo que nadie más puede hacer por ti, "Push" significa que empujes tu mente", afirma Sidibe; "Que no te quedes dónde estás; que si estás entre una roca y un muro, te empujes a ti mismo para escapar de ahí; siempre hay un espacio hacia donde te puedes empujar; eres mejor de lo que crees; lo único que debes hacer es empujarte a ti mismo".
Parecido sucede, en el sentido imaginario o imaginativo del personaje, con "Dancer in the Dark" de Lars Von Trier, la imaginación de Precious juega a ser la excusa perfecta para quitar algo del hierro a las partes más amargas de la cinta; aunque, si bien el espectador agradece el momento de respiro, en absoluto logra descafeinar o restar importancia a los duros hechos que nos presenta la cinta.
Precious: Based on the Novel Push by Sapphire es un drama de superación personal, en el cual al espectador no le queda otra opción que acompañar a nuestra protagonista en su odisea vital y esperar a que Precious consiga reaccionar, consiga respirar y escapar de toda la desgracia que le rodea o, por el contario, se ahogue en su submundo sin que nadie le tienda una mano.
"Precious es una valiente", comenta Daniels: 
"Es inmune al dolor y al ridículo, y poco a poco va descubriendo lo “Precious” que es. 
Es un proceso lento, pero está pasando, sabemos que pronto se sentirá totalmente a gusto. 
Está aprendiendo a leer, y también a quererse a sí misma".
"Todos tenemos nuestro propio viaje y nuestro propio destino, y es una lucha que cada día debemos ganar para pasar al siguiente minuto pero si Precious puede salir de su calvario, entonces cualquiera de nosotros podemos. 
El viaje más largo empieza con un sólo paso.... 
De alguna manera, todos somos “Precious” (preciosos).
De frente a la noche del 07 de marzo del año 2009, a mi parecer, “Precious: Based on the Novel Push by Sapphire” es la mejor película del año, mi favorita, el nivel interpretativo de las actrices supera con creces a los Avatares de Cameron. Mo´nique, como dije anteriormente, ya goza del Oscar, mientras Sidibe, tiene a la veterana y monstruosa actriz, nominada 16 veces al Oscar, Meryl Streep, a la novata en nominación y gran favorita, Sandra Bullock y a la muy impresionante y encantadora, Carey Mulligan, pisándoles los pies… Daniels tiene a Cameron y tal vez a la Bigelow como unos poderosos rivales, pero bien, en más de una ocasión se le arrebató el Oscar como director a Charlie Chaplin, a King Vidor, a Howard Hawks, Brian De Palma, John Cassavetes, Cecil B. DeMille, Alfred Hitchcock, Orson Welles, F.W. Murnau, Otto Preminger, Sam Wood, Norman Jewison, Sidney Lumet, Terrence Malick, Robert Altman, Spike Lee, Stanley Kubrick, Tim Burton, Blake Edwards, Stanley Kramer, Alan J. Pakula, Richard Brooks, George Lucas, Ridley Scott, David Lynch, Peter Weir, Akira Kurosawa, Barbra Streisand, Ingmar Bergman, entre otros, que ni siquiera, lograron alcanzar una nominación, ante las g
randes direcciones por sus películas, será esa noche igual para Lee????




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