Skyline
Con el paso de los años nos han enseñado diferentes formas de invasión extraterrestre, desde lagartos que comían ratas hasta trípodes marcianos.
El simple hecho de utilizar la palabra "invasión" implica que los visitantes vienen a arrasar con todo lo que encuentran, aunque en el caso de Skyline (2010), algo mucho más preciso sería "succionar".
La idea detrás de Skyline no parece ser aniquilar a la raza humana disparando rayos de plasma, sino quitándola de la superficie con algo similar a... ¿aspiradoras gigantes?
Libros, cómics, juegos, cine y televisión.
El simple hecho de utilizar la palabra "invasión" implica que los visitantes vienen a arrasar con todo lo que encuentran, aunque en el caso de Skyline (2010), algo mucho más preciso sería "succionar".
La idea detrás de Skyline no parece ser aniquilar a la raza humana disparando rayos de plasma, sino quitándola de la superficie con algo similar a... ¿aspiradoras gigantes?
Libros, cómics, juegos, cine y televisión.
Todas estas cosas nos han ido preparando para una posible invasión extraterrestre, y cabe aclarar que las "llegadas amistosas" son la excepción y no la regla.
Desde que H.G. Wells nos dejó en claro que los marcianos nos querían bien muertos, el planeta Tierra y la raza humana han sido un blanco muy tentador en la mente de miles de escritores, directores, guionistas y dibujantes.
Desde que H.G. Wells nos dejó en claro que los marcianos nos querían bien muertos, el planeta Tierra y la raza humana han sido un blanco muy tentador en la mente de miles de escritores, directores, guionistas y dibujantes.
Los hermanos Strause, Greg y Colin, ambos reconocidos artistas de efectos especiales, ya han recorrido ese territorio al dirigir Aliens vs. Predator: Requiem, con pésimas criticas pero un decente rendimiento económico.
Sin embargo, tienen otros planes para Skyline.
Sólo es necesario saber esto: Los aliens vienen a liquidarnos.
Algunos ya lo han asociado rápidamente con Independence Day y la versión moderna de War of the Worlds, debido a la forma de llegar de las naves invasoras, pero al menos debemos reconocer que las naves aspirando a los humanos directamente hacia la muerte (¿o algo peor?) tiene cierto toque original.
Skyline cuenta con un reparto que, salvo algunas excepciones, no tiene amplias credenciales.
Algunos ya lo han asociado rápidamente con Independence Day y la versión moderna de War of the Worlds, debido a la forma de llegar de las naves invasoras, pero al menos debemos reconocer que las naves aspirando a los humanos directamente hacia la muerte (¿o algo peor?) tiene cierto toque original.
Skyline cuenta con un reparto que, salvo algunas excepciones, no tiene amplias credenciales.
El primer nombre en sobresalir es el de David Zayas, a quien conocemos mejor como el agente Angel Batista de la serie "Dexter".
Por otro lado, la bella actriz Brittany Daniel tiene antecedentes en terribles películas de humor como "Little Man" y "White Chicks".
Por último encontramos a Neil Hopkins, alguien que será mejor recordado por los seguidores de la serie "Lost", ya que participó en esa serie como el hermano de Charlie Pace.
Es acaso, una advertencia sobre no hacer contacto con razas extraterrestres, una llegada masiva de naves espaciales, y humanos que son succionados por aspiradoras gigantes hacia una luz que no promete nada bueno.
Es acaso, una advertencia sobre no hacer contacto con razas extraterrestres, una llegada masiva de naves espaciales, y humanos que son succionados por aspiradoras gigantes hacia una luz que no promete nada bueno.
Eso había sido todo.
Comparando a los aliens de Skyline con los Protoss del videojuego StarCraft, se cuentan por docenas. Desde cierto punto de vista, las naves tienen algún parecido con los poderosos cruceros Protoss, pero la llegada de las naves sigue disparando recuerdos de Independence Day, y cuando el pobre Ferrari termina aplastado bajo un pie extraterrestre gigante, nos recordó un poco a War of the Worlds y a Cloverfield, sin quitarles mérito a los tentáculos que atrapan en el aire al helicóptero.
Acá la invasión es a nivel global, y los cruceros extraterrestres pueden ser destruidos.
Comparando a los aliens de Skyline con los Protoss del videojuego StarCraft, se cuentan por docenas. Desde cierto punto de vista, las naves tienen algún parecido con los poderosos cruceros Protoss, pero la llegada de las naves sigue disparando recuerdos de Independence Day, y cuando el pobre Ferrari termina aplastado bajo un pie extraterrestre gigante, nos recordó un poco a War of the Worlds y a Cloverfield, sin quitarles mérito a los tentáculos que atrapan en el aire al helicóptero.
Acá la invasión es a nivel global, y los cruceros extraterrestres pueden ser destruidos.
Tal vez no por las aeronaves estadounidenses que vemos surcando el cielo en pleno ataque, pero evidentemente hay "algo" que puede derribar a esas moles.
Sólo nos queda esperar a que la "solución" sea lógica y razonable, en vez de un simple virus de computadora o una bacteria asesina.
A esperar la segunda parte...
Skyline arranca como si se tratara del episodio piloto de alguna nueva serie.
Skyline arranca como si se tratara del episodio piloto de alguna nueva serie.
Comienza de madrugada, con esos planos aéreos tan propios del cine norteamericano, mostrándonos las calles y los rascacielos de la ciudad de Los Ángeles, donde de pronto comienzan a caer rayos de una brillante luz azulada.
Entonces vemos a una joven pareja, despertándose en mitad de la noche tanto por la claridad que entra por las persianas como por un temblor que recorre el edificio.
Se oye un grito en el salón y el chico va a ver qué ocurre.
Se oye un grito en el salón y el chico va a ver qué ocurre.
La habitación está inundada por la luz.
El muchacho se queda inmóvil, mirando por la ventana, mientras su cuerpo comienza a sufrir extraños cambios…
La secuencia es un flashforward, un prólogo para impactar, recurso habitual de la televisión para enganchar al público y que no cambie de canal.
La película comienza verdaderamente la mañana antes de la aparición de los rayos, con la misma pareja, en el vuelo que los está llevando a Los Ángeles.
La secuencia es un flashforward, un prólogo para impactar, recurso habitual de la televisión para enganchar al público y que no cambie de canal.
La película comienza verdaderamente la mañana antes de la aparición de los rayos, con la misma pareja, en el vuelo que los está llevando a Los Ángeles.
Lo más lógico era empezar ahí, presentar a los personajes y luego enfrentarlos, junto al público, a la aparición de lo fantástico, para crear un lazo entre los dos lados de la pantalla, pero Skyline es una perfecta hija de este tiempo, para bien y para mal.
Bajo presupuesto (diez millones de dólares, una décima parte de lo que suele costar un blockbuster), rápida producción (un año desde que se empezó el guión hasta el estreno), rostros conocidos (y baratos) de la pequeña pantalla en lugar de lujosas estrellas de Hollywood, y espectaculares efectos visuales (que han costado casi el total del presupuesto).
Una jugada comercial impecable.
Los Strause han montado un thriller de ciencia-ficción con el que aprovechan su amplia experiencia como técnicos en especiales visuales, donde lo que destaca y lo que más importa es el espectáculo informático.
No escasean en los noventa minutos las escenas con naves extraterrestres, criaturas fantásticas que atacan a los protagonistas, o grandes explosiones gratuitas.
Superficialmente, tiene todo lo que uno buscaría en un film de estas características.
Seguramente, los Strause piensan que los excelentes efectos visuales de Skyline hipnotizarán al público, de la misma manera que los rayos azules nublan la mente y atrapan a los protagonistas, por lo que no tenía sentido perder mucho tiempo en el guión o en la creación de ideas.
Seguramente, los Strause piensan que los excelentes efectos visuales de Skyline hipnotizarán al público, de la misma manera que los rayos azules nublan la mente y atrapan a los protagonistas, por lo que no tenía sentido perder mucho tiempo en el guión o en la creación de ideas.
Como eso de la originalidad es un mito, y es habitual tomar conceptos o hallazgos anteriores, los hermanos se han dedicado a robar descaradamente de todas partes.
Como dije, en Skyline podréis encontrar claros rastros de éxitos como ‘Independence Day’, ‘Matrix’, ‘War of the Worlds’, ‘Transformers’, ‘Cloverfield’ o ‘District 9’. Incluso hay una cita que une ‘Terminator II’ con ‘Die Hard’.
Pese a las malas interpretaciones, la pesada música (de Matthew Margeson), los muchos absurdos del guión (si te agachas, los alienígenas no te detectan) y los gratuitos juegos visuales de los Strause (la escena a cámara rápida), hay algunos momentos buenos en la película, imágenes poderosas (el enorme “monstruo” que aparece de la nada o el primer final), y ciertamente las constantes tonterías que suceden en la pantalla llegan a suponer un ligero entretenimiento, aunque sea de una forma imprevista (ojo a la escena del humo).
Esto nos lleva directamente la segunda parte de la crítica, los personajes tienen 0 carisma, y 0 + 0
Como dije, en Skyline podréis encontrar claros rastros de éxitos como ‘Independence Day’, ‘Matrix’, ‘War of the Worlds’, ‘Transformers’, ‘Cloverfield’ o ‘District 9’. Incluso hay una cita que une ‘Terminator II’ con ‘Die Hard’.
Pese a las malas interpretaciones, la pesada música (de Matthew Margeson), los muchos absurdos del guión (si te agachas, los alienígenas no te detectan) y los gratuitos juegos visuales de los Strause (la escena a cámara rápida), hay algunos momentos buenos en la película, imágenes poderosas (el enorme “monstruo” que aparece de la nada o el primer final), y ciertamente las constantes tonterías que suceden en la pantalla llegan a suponer un ligero entretenimiento, aunque sea de una forma imprevista (ojo a la escena del humo).
Esto nos lleva directamente la segunda parte de la crítica, los personajes tienen 0 carisma, y 0 + 0
¿ES?...
Díganme ustedes la respuesta.
Mas allá de los patéticos intentos de crear subtramas en los personajes para darle profundidad el que sale peor parado de todos es el de David Zayas, se podría decir que es el más fuerte del grupo pero el personaje está demasiado sobreactuado con esas frases típicas como ‘’tienes que ser fuerte’’ o ‘’todo esto es real’’…
En definitiva Skyline es una película con un guion pobrísimo, actuaciones que no valen la pena recordar y una dirección por momentos desastrosa pero se salva por algunas secuencia de acción impresionantes y unos efectos especiales sorprendentes, véanla bajo su propio riesgo.
Las señales básicas las tenemos: gente que huye por su supervivencia, extraterrestres malos malísimos que nos usan como carnaza, tiros, sensación de invulnerabilidad por parte de los alienígenas…
En definitiva Skyline es una película con un guion pobrísimo, actuaciones que no valen la pena recordar y una dirección por momentos desastrosa pero se salva por algunas secuencia de acción impresionantes y unos efectos especiales sorprendentes, véanla bajo su propio riesgo.
Las señales básicas las tenemos: gente que huye por su supervivencia, extraterrestres malos malísimos que nos usan como carnaza, tiros, sensación de invulnerabilidad por parte de los alienígenas…
Pero, contra todo pronóstico, pocos militares, nada de presidentes del Gobierno de Estados Unidos pilotando cazas, ni monumentos clásicos de la civilización destruidos por los ovnis.
Con una estética bastante diferente a la que el cine nos tiene acostumbrados, estos invitados del espacio no vienen en platillos volantes con forma de frisbee, sino en naves más parecidas a las máquinas de Matrix. Además, nos retienen para convertirnos, no quieren el planeta o nos buscan como comida (como en la serie V).
Con una estética bastante diferente a la que el cine nos tiene acostumbrados, estos invitados del espacio no vienen en platillos volantes con forma de frisbee, sino en naves más parecidas a las máquinas de Matrix. Además, nos retienen para convertirnos, no quieren el planeta o nos buscan como comida (como en la serie V).
Y el sometimiento viene a través de la idea original de esa luz que te controla si la miras, incluso a través de lentes, utilizando la curiosidad humana como gancho.
Y aunque el final pueda resultar un tanto predecible como fusión entre Alien y Distrito 9 (por el embarazo y la conversión del protagonista), tampoco es así, y busca una diferenciación dando un paso al frente, huyendo de los escenarios grandilocuentes y reduciendo la acción prácticamente a un piso, sus escaleras, garaje y azotea.
El final, que deja entrever la revolución interna que provocará un Eric Balfour renacido, deja múltiples posibilidades.
Resumiendo, los puntos a favor del film son su velocidad, búsqueda de originalidad, efectos especiales, ausencia de banderas norteamericanas y cualquier típica muestra de patriotismo a la que el cine yanqui nos tiene acostumbrados (en serio, no sale ni una bandera en toda la película aunque aparezca su ejército), acción sin demasiadas complicaciones, y algunas escenas reseñables como los miles de cuerpos humanos elevándose hacia las naves como peleles.
En contra, siguen siendo una película de extraterrestres, su profundidad es mínima, cae en tópicos aunque busque evitarlos a toda costa (como el beso de los protagonista que me recordó a Piratas del Caribe en el fin del mundo, 2007) y, aunque lo intenta, no es tan original como Distrito 9, de Neill Blomkamp, que supo ser diferente hasta rabiar, aunque muchos criticaron lo que yo solo puedo alabar.
Y aunque el final pueda resultar un tanto predecible como fusión entre Alien y Distrito 9 (por el embarazo y la conversión del protagonista), tampoco es así, y busca una diferenciación dando un paso al frente, huyendo de los escenarios grandilocuentes y reduciendo la acción prácticamente a un piso, sus escaleras, garaje y azotea.
El final, que deja entrever la revolución interna que provocará un Eric Balfour renacido, deja múltiples posibilidades.
Resumiendo, los puntos a favor del film son su velocidad, búsqueda de originalidad, efectos especiales, ausencia de banderas norteamericanas y cualquier típica muestra de patriotismo a la que el cine yanqui nos tiene acostumbrados (en serio, no sale ni una bandera en toda la película aunque aparezca su ejército), acción sin demasiadas complicaciones, y algunas escenas reseñables como los miles de cuerpos humanos elevándose hacia las naves como peleles.
En contra, siguen siendo una película de extraterrestres, su profundidad es mínima, cae en tópicos aunque busque evitarlos a toda costa (como el beso de los protagonista que me recordó a Piratas del Caribe en el fin del mundo, 2007) y, aunque lo intenta, no es tan original como Distrito 9, de Neill Blomkamp, que supo ser diferente hasta rabiar, aunque muchos criticaron lo que yo solo puedo alabar.
Y por supuesto, esta película es para ver en el cine, disfrutar de un sonido de calidad y una pantalla tan grande que no te entre en la montura de las gafas, porque desde el salón de tu hogar perderá lo que la hace interesante y entretenida.
Como conclusión encontramos una producción de indudable espectacularidad, básicamente como el trailer de un videojuego o el anuncio del último modelo de coche deportivo, que demuestra que hoy en día con poco puede conseguirse visualmente mucho.
Como conclusión encontramos una producción de indudable espectacularidad, básicamente como el trailer de un videojuego o el anuncio del último modelo de coche deportivo, que demuestra que hoy en día con poco puede conseguirse visualmente mucho.
La próxima vez habría que contar con la posibilidad de acompañarlo de una buena historia, que es de lo que se trata el cine al fin y al cabo.



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