Torn Curtain
Era escribir:
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3.1415926535 8979323846 2643383279 5028841971 6939937510 5820974944 5923078164 0628620899 8628034825 3421170679 8214808651 3282306647 0938446095 5058223172 5359408128 4811174502 8410270193 8521105559 6446229489 5493038196 4428810975 6659334461 2847564823 3786783165 2712019091 4564856692 3460348610 4543266482 1339360726 0249141273 7245870066 0631558817 4881520920 9628292540 9171536436 7892590360 0113305305 4882046652 1384146951 9415116094 3305727036 5759591953 0921861173 8193261179 3105118548 0744623799 6274956735 1885752724 8912279381 8301194912 9833673362 4406566430 8602139494 6395224737 1907021798 6094370277 0539217176 2931767523 8467481846 7669405132 0005681271 4526356082 7785771342 7577896091 7363717872 1468440901 2249534301 4654958537 1050792279 6892589235 4201995611 2129021960 8640344181 5981362977 4771309960 5187072113 4999999837 2978049951 0597317328 1609631859 5024459455 3469083026 4252230825 3344685035 2619311881 7101000313 7838752886 5875332083 8142061717 7669147303 5982534904 2875546873 1159562863 8823537875 9375195778 1857780532 1712268066 1300192787 6611195909 2164201989 3809525720 1065485863 2788659361 5338182796 8230301952 0353018529 6899577362 2599413891 2497217752 8347913151 5574857242 4541506959
"Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente Europeo una cortina de hierro"
Winston Churchill
Originalmente, La Cortina de Hierro o Telón de Acero fue una expresión usada por Joseph Goebbels y Lutz Schwerin von Krosigk, penúltimo y último cancilleres de Alemania, respectivamente, antes de establecerse la Comisión Aliada de Control en mayo de 1945.
A su vez, Winston Churchill la hizo suya en un discurso.
El ex Primer Ministro británico la usó para referirse a la frontera, no solo física, sino también ideológica, que dividió a Europa en dos después de la Segunda Guerra Mundial, siendo Churchill quien popularizó el término.
La frontera de la que hablaba Churchill dividía a los Estados socialistas, encabezados política, económica y militarmente con la Unión Soviética, y los Estados capitalistas, alineados con los Estados Unidos.
La división también se hizo patente en dos sistemas militares contrapuestos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (1949) y el Pacto de Varsovia (1955), así como en las alianzas económicas, el Plan Marshall por un lado y el Consejo de Ayuda Mutua Económica por otro.
Esta división en dos bloques enfrentados en sus concepciones políticas, militares y económicas dio lugar a la situación conocida como Guerra Fría (la cual se prolongaría hasta fines de la década de 1980).
Alfred Hitchcock, trae consigo este tema en Torn Curtain, realizando una crítica política a la misma dentro del contexto de la "fuga de cerebros" de brillantes científicos de ambos lados del Telón de Acero, algo así como lo sucedido con la Operación Overcast u Operación Paperclip, u otras operaciones relacionadas.
Estamos ante un producto que bajo el pretexto de contar una historia de intriga y espionaje pretende crear un paroxismo anticomunista que se iba generando en la sociedad estadounidense y terminaría por dar la victoria a Richard Nixon unos pocos años después.
El film es un thriller de espionaje internacional con elementos relevantes de acción, suspense, misterio y romance.
La atmósfera de tensión que envuelve el relato está bien conseguida.
Se basa en una sucesión de situaciones de suspense bien concebidas, imaginativas y sorprendentes en gran medida.
Los elementos que usa el realizador son efectivos: contrarreloj, persecuciones, indefensión, dificultades, amenazas.
Las combinaciones variables de los mismos crean en el ánimo del espectador sensaciones de incertidumbre, riesgo y peligro.
La acción se resuelve en términos de una lucha entre el bien contra el mal en un contexto en el que abundan los subrayados: régimen policiaco, autoritarismo, opresión, anulación del individuo, fanatismo, intransigencia.
De la mano de un no disimulado maniqueísmo, se añaden referencias sarcásticas sobre la ineficacia y el desorden de la administración oriental: el frío que hiela el agua de los vasos, mal sabor del café, pobreza generalizada.
Presentando a Alemania Oriental como el quinto infierno con hombres de gesto torcido con gabardinas negras y con cicatrices en la cara, programas de bombas atómicas, estudiantes haciendo de perros de presa, bandidos militares que asaltan las carreteras y mil cosas más.
Única película en que Paul Newman estuvo bajo las órdenes de Alfred Hitchcock, en un rodaje en el que actor y director no salieron demasiado amigos.
Con éxito crítico y comercial sólo aceptable en su estreno, no está considerada como una de las grandes obras maestras de Hitchcock.
Torn Curtain es una película dirigida por Alfred Hitchcock en el año 1966.
Con un guión de Brian Moore, Keith Waterhouse y Willis Hal.
Es el film número 50 de Hitchcock.
Está protagonizada por Paul Newman (Prof. Michael Armstrong), Julie Andrews (Sarah Edwards), Lila Kedrova (Condesa Kuchinska), Hansjoerg Felmy (Heinrich Gerhard), Tamara Taumanova (Bailarina), Wolfgang Kieling (Hermann Gromek), Gunter Strack (Prof. Karl Manfred), Ludwig Donath (Prof. Gustav Lindt), entre otros y un autobús!.
Aunque Hitchcock no estaba satisfecho con la elección de Julie Andrews, la consideraba sólo una cantante, la Universal se la impuso por motivos comerciales.
Torn Curtain está vagamente inspirada en la historia de la desaparición de dos diplomáticos británicos, Burgess y MacLean, que pasaron a la URSS.
Hitchcock desarrolla en Torn Curtain un relato atípico por diversas razones.
Para empezar, se trata de su única producción con un discurso político, anticomunista en este caso, y además, aborda la violencia y la crueldad de forma naturalista, en tiempo real, con una puesta en escena que influyó enormemente en el thriller moderno al mostrar lo difícil que es matar a un hombre.
Por desgracia, es un largometraje con más de un inconveniente.
Sin ir más lejos, la pareja protagonista carece de química: Paul Newman afronta el lastre de compartir reparto con una actriz tan extraña en este casting como Julie Andrews, que no representa la rubia hitchcockniana.
El film, como reconoce el propio director, está estructurado en tres partes.
La primera de ellas está contada desde el punto de vista del personaje de Julie Andrews y llegaría hasta el momento en el que discute con Paul Newman en el hotel de Berlín.
La segunda tendría como protagonista absoluto al profesor Armstrong, en su búsqueda de la fórmula y en la preparación de la huida.
Y la tercera sería la huida, un tour de forcé, de tensión por parte de Hitchcock, en el que según sus propias palabras, el autobús es un personaje más.
A lo largo de toda la proyección Hitchcock ha trazado con mucho cuidado la personalidad de Gromek.
El agente posee toda la repulsiva fascinación que caracteriza a los malos hitchcockianos: cinismo, goma de mascar, labios constantemente humedecidos, etc.
Normalmente, los crímenes son vistos en el cine de forma muy breve y escueta.
El asesinato de Gromek es uno de los más agónicos y deliberadamente largos de la historia del cine.
Rodado sin música y que respondía al deseo de Hitchcock de romper con los convencionalismos dijo:
“Normalmente, en las películas, un asesinato ocurre muy rápidamente, una cuchillada, un disparo, el personaje del asesino no se molesta ni en mirar si su víctima está muerta… por eso se me ocurrió que había llegado el momento de demostrar cuán difícil, penoso y largo resulta matar a un hombre”.
Y realmente lo consiguió, para la brutal escena Paul Newman y la chica se sirvieron de elementos domésticos.
Primero un caldero lleno de sopa impacta contra la cabeza de Gromek, después intentan estrangularlo mientras la chica le golpea las piernas con una pala, a continuación le clavan un cuchillo que se rompe en su garganta, para finalizar metiendo su cabeza en un horno de gas.
La escena es espeluznante y paradójicamente contiene cosas muy “hermosas”, como los planos de detalles de muy corta duración, los golpes de pala en las piernas del alemán, o los dedos de éste que golpean en el aire antes de quedarse inmóviles al morir ahogado.
Alfred Hitchcock con esta escena utiliza la figura del taxista que espera que en el exterior con lo que el espectador ya intuye que debe ser un asesinato silencioso y consecuentemente mucho más complicado.
Por otra parte, el habitual compositor de sus películas, Bernard Herrmann escribió una soberbia partitura para el film, pero por presiones de la productora, Hitchcock prescindió de ella, a pesar de haber sido grabada, «se» consiguió convencer a Hitchcock para que no la utilizara.
Este filme supuso la ruptura de la gloriosa colaboración Hitchcock-Herrmann, al rechazar el director (presionado una vez más por la productora) la densa y barroca banda sonora compuesta por el músico en favor de otra más convencional (aunque de indudable valor atmosférico) y supuestamente más comercial compuesta por John Addison, que incluía hasta una canción de amor algo hortera que finalmente no fue incluida en la película (y que debía servir para vender más discos más que nada).
Pero contiene al menos dos momentos para recordar.
Lo difícil que es matar a una persona.
La huída.
Y la bailarina sabuesa.
Irónicamente, como hice referencia al inicio, la locución Iron Curtain fue utilizada metafóricamente por Winston Churchill en 1946; pero también se emplea en inglés para designar una cortina o telón metálico que, en caso de incendio, se usa como cortafuegos en los teatros.
Es decir, tiene el real significado que la locución Eiserner Vorhang (cortina o telón de hierro) en alemán, usada por Goebbels en 1945.
Irónico porque, esa Eiserner Vorhang, fue esta la última esperanza que tuvieron nuestros héroes para salir ilesos y libres de esta aventura.
Cameo:
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3.1415926535 8979323846 2643383279 5028841971 6939937510 5820974944 5923078164 0628620899 8628034825 3421170679 8214808651 3282306647 0938446095 5058223172 5359408128 4811174502 8410270193 8521105559 6446229489 5493038196 4428810975 6659334461 2847564823 3786783165 2712019091 4564856692 3460348610 4543266482 1339360726 0249141273 7245870066 0631558817 4881520920 9628292540 9171536436 7892590360 0113305305 4882046652 1384146951 9415116094 3305727036 5759591953 0921861173 8193261179 3105118548 0744623799 6274956735 1885752724 8912279381 8301194912 9833673362 4406566430 8602139494 6395224737 1907021798 6094370277 0539217176 2931767523 8467481846 7669405132 0005681271 4526356082 7785771342 7577896091 7363717872 1468440901 2249534301 4654958537 1050792279 6892589235 4201995611 2129021960 8640344181 5981362977 4771309960 5187072113 4999999837 2978049951 0597317328 1609631859 5024459455 3469083026 4252230825 3344685035 2619311881 7101000313 7838752886 5875332083 8142061717 7669147303 5982534904 2875546873 1159562863 8823537875 9375195778 1857780532 1712268066 1300192787 6611195909 2164201989 3809525720 1065485863 2788659361 5338182796 8230301952 0353018529 6899577362 2599413891 2497217752 8347913151 5574857242 4541506959
"Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente Europeo una cortina de hierro"
Winston Churchill
Originalmente, La Cortina de Hierro o Telón de Acero fue una expresión usada por Joseph Goebbels y Lutz Schwerin von Krosigk, penúltimo y último cancilleres de Alemania, respectivamente, antes de establecerse la Comisión Aliada de Control en mayo de 1945.
A su vez, Winston Churchill la hizo suya en un discurso.
El ex Primer Ministro británico la usó para referirse a la frontera, no solo física, sino también ideológica, que dividió a Europa en dos después de la Segunda Guerra Mundial, siendo Churchill quien popularizó el término.
La frontera de la que hablaba Churchill dividía a los Estados socialistas, encabezados política, económica y militarmente con la Unión Soviética, y los Estados capitalistas, alineados con los Estados Unidos.
La división también se hizo patente en dos sistemas militares contrapuestos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (1949) y el Pacto de Varsovia (1955), así como en las alianzas económicas, el Plan Marshall por un lado y el Consejo de Ayuda Mutua Económica por otro.
Esta división en dos bloques enfrentados en sus concepciones políticas, militares y económicas dio lugar a la situación conocida como Guerra Fría (la cual se prolongaría hasta fines de la década de 1980).
Alfred Hitchcock, trae consigo este tema en Torn Curtain, realizando una crítica política a la misma dentro del contexto de la "fuga de cerebros" de brillantes científicos de ambos lados del Telón de Acero, algo así como lo sucedido con la Operación Overcast u Operación Paperclip, u otras operaciones relacionadas.
Estamos ante un producto que bajo el pretexto de contar una historia de intriga y espionaje pretende crear un paroxismo anticomunista que se iba generando en la sociedad estadounidense y terminaría por dar la victoria a Richard Nixon unos pocos años después.
El film es un thriller de espionaje internacional con elementos relevantes de acción, suspense, misterio y romance.
La atmósfera de tensión que envuelve el relato está bien conseguida.
Se basa en una sucesión de situaciones de suspense bien concebidas, imaginativas y sorprendentes en gran medida.
Los elementos que usa el realizador son efectivos: contrarreloj, persecuciones, indefensión, dificultades, amenazas.
Las combinaciones variables de los mismos crean en el ánimo del espectador sensaciones de incertidumbre, riesgo y peligro.
La acción se resuelve en términos de una lucha entre el bien contra el mal en un contexto en el que abundan los subrayados: régimen policiaco, autoritarismo, opresión, anulación del individuo, fanatismo, intransigencia.
De la mano de un no disimulado maniqueísmo, se añaden referencias sarcásticas sobre la ineficacia y el desorden de la administración oriental: el frío que hiela el agua de los vasos, mal sabor del café, pobreza generalizada.
Presentando a Alemania Oriental como el quinto infierno con hombres de gesto torcido con gabardinas negras y con cicatrices en la cara, programas de bombas atómicas, estudiantes haciendo de perros de presa, bandidos militares que asaltan las carreteras y mil cosas más.
Única película en que Paul Newman estuvo bajo las órdenes de Alfred Hitchcock, en un rodaje en el que actor y director no salieron demasiado amigos.
Con éxito crítico y comercial sólo aceptable en su estreno, no está considerada como una de las grandes obras maestras de Hitchcock.
Torn Curtain es una película dirigida por Alfred Hitchcock en el año 1966.
Con un guión de Brian Moore, Keith Waterhouse y Willis Hal.
Es el film número 50 de Hitchcock.
Está protagonizada por Paul Newman (Prof. Michael Armstrong), Julie Andrews (Sarah Edwards), Lila Kedrova (Condesa Kuchinska), Hansjoerg Felmy (Heinrich Gerhard), Tamara Taumanova (Bailarina), Wolfgang Kieling (Hermann Gromek), Gunter Strack (Prof. Karl Manfred), Ludwig Donath (Prof. Gustav Lindt), entre otros y un autobús!.
Aunque Hitchcock no estaba satisfecho con la elección de Julie Andrews, la consideraba sólo una cantante, la Universal se la impuso por motivos comerciales.
Torn Curtain está vagamente inspirada en la historia de la desaparición de dos diplomáticos británicos, Burgess y MacLean, que pasaron a la URSS.
Hitchcock desarrolla en Torn Curtain un relato atípico por diversas razones.
Para empezar, se trata de su única producción con un discurso político, anticomunista en este caso, y además, aborda la violencia y la crueldad de forma naturalista, en tiempo real, con una puesta en escena que influyó enormemente en el thriller moderno al mostrar lo difícil que es matar a un hombre.
Por desgracia, es un largometraje con más de un inconveniente.
Sin ir más lejos, la pareja protagonista carece de química: Paul Newman afronta el lastre de compartir reparto con una actriz tan extraña en este casting como Julie Andrews, que no representa la rubia hitchcockniana.
El film, como reconoce el propio director, está estructurado en tres partes.
La primera de ellas está contada desde el punto de vista del personaje de Julie Andrews y llegaría hasta el momento en el que discute con Paul Newman en el hotel de Berlín.
La segunda tendría como protagonista absoluto al profesor Armstrong, en su búsqueda de la fórmula y en la preparación de la huida.
Y la tercera sería la huida, un tour de forcé, de tensión por parte de Hitchcock, en el que según sus propias palabras, el autobús es un personaje más.
A lo largo de toda la proyección Hitchcock ha trazado con mucho cuidado la personalidad de Gromek.
El agente posee toda la repulsiva fascinación que caracteriza a los malos hitchcockianos: cinismo, goma de mascar, labios constantemente humedecidos, etc.
Normalmente, los crímenes son vistos en el cine de forma muy breve y escueta.
El asesinato de Gromek es uno de los más agónicos y deliberadamente largos de la historia del cine.
Rodado sin música y que respondía al deseo de Hitchcock de romper con los convencionalismos dijo:
“Normalmente, en las películas, un asesinato ocurre muy rápidamente, una cuchillada, un disparo, el personaje del asesino no se molesta ni en mirar si su víctima está muerta… por eso se me ocurrió que había llegado el momento de demostrar cuán difícil, penoso y largo resulta matar a un hombre”.
Y realmente lo consiguió, para la brutal escena Paul Newman y la chica se sirvieron de elementos domésticos.
Primero un caldero lleno de sopa impacta contra la cabeza de Gromek, después intentan estrangularlo mientras la chica le golpea las piernas con una pala, a continuación le clavan un cuchillo que se rompe en su garganta, para finalizar metiendo su cabeza en un horno de gas.
La escena es espeluznante y paradójicamente contiene cosas muy “hermosas”, como los planos de detalles de muy corta duración, los golpes de pala en las piernas del alemán, o los dedos de éste que golpean en el aire antes de quedarse inmóviles al morir ahogado.
Alfred Hitchcock con esta escena utiliza la figura del taxista que espera que en el exterior con lo que el espectador ya intuye que debe ser un asesinato silencioso y consecuentemente mucho más complicado.
Por otra parte, el habitual compositor de sus películas, Bernard Herrmann escribió una soberbia partitura para el film, pero por presiones de la productora, Hitchcock prescindió de ella, a pesar de haber sido grabada, «se» consiguió convencer a Hitchcock para que no la utilizara.
Este filme supuso la ruptura de la gloriosa colaboración Hitchcock-Herrmann, al rechazar el director (presionado una vez más por la productora) la densa y barroca banda sonora compuesta por el músico en favor de otra más convencional (aunque de indudable valor atmosférico) y supuestamente más comercial compuesta por John Addison, que incluía hasta una canción de amor algo hortera que finalmente no fue incluida en la película (y que debía servir para vender más discos más que nada).
Pero contiene al menos dos momentos para recordar.
Lo difícil que es matar a una persona.
La huída.
Y la bailarina sabuesa.
Irónicamente, como hice referencia al inicio, la locución Iron Curtain fue utilizada metafóricamente por Winston Churchill en 1946; pero también se emplea en inglés para designar una cortina o telón metálico que, en caso de incendio, se usa como cortafuegos en los teatros.
Es decir, tiene el real significado que la locución Eiserner Vorhang (cortina o telón de hierro) en alemán, usada por Goebbels en 1945.
Irónico porque, esa Eiserner Vorhang, fue esta la última esperanza que tuvieron nuestros héroes para salir ilesos y libres de esta aventura.
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