The Wrong Man
Cuando se cuenta una historia cuyo valor humano es tan importante, habría tal vez que hacerla sin actores.
Las posibilidades de que un día determinado, se nos pueda considerar “culpables”, de cualquier causa que no hayamos cometido, es muy cierta.
Por nuestro desafortunado parecido físico con alguien sospechoso, por cualquier error de la justicia, por testimonios asustados, etc.
Bien seguro que a partir de ese momento nuestra vida y la de todos nuestros familiares cambiará, pudiéndose convertir en una pesadilla sin fin.
El verdadero inocente no tiene por qué temer…
Las posibilidades de que un día determinado, se nos pueda considerar “culpables”, de cualquier causa que no hayamos cometido, es muy cierta.
Por nuestro desafortunado parecido físico con alguien sospechoso, por cualquier error de la justicia, por testimonios asustados, etc.
Bien seguro que a partir de ese momento nuestra vida y la de todos nuestros familiares cambiará, pudiéndose convertir en una pesadilla sin fin.
El verdadero inocente no tiene por qué temer…
Ojalá fuese cierto.
Que la inocencia fuese suficiente garantía para ahorrarte sufrimientos y quedar salpicado por sospechas, acusaciones e ignominia.
Pero la inocencia no es un cartel luminoso que destella como los de los taxis.
Muchos inocentes han pagado por delitos que no han cometido.
Que la inocencia fuese suficiente garantía para ahorrarte sufrimientos y quedar salpicado por sospechas, acusaciones e ignominia.
Pero la inocencia no es un cartel luminoso que destella como los de los taxis.
Muchos inocentes han pagado por delitos que no han cometido.
“Hola, soy Alfred Hitchcock.
En el pasado les he ofrecido muchos tipos de películas de suspense.
Pero esta vez, me gustaría mostrarles algo diferente.
La diferencia está en que esta vez, me he basado en un hecho verídico, cada escena y cada palabra.
Aunque siendo real contiene todo lo extraño que se encierra en la ficción, haciendo valer el dicho que la realidad supera la ficción”.
En el pasado les he ofrecido muchos tipos de películas de suspense.
Pero esta vez, me gustaría mostrarles algo diferente.
La diferencia está en que esta vez, me he basado en un hecho verídico, cada escena y cada palabra.
Aunque siendo real contiene todo lo extraño que se encierra en la ficción, haciendo valer el dicho que la realidad supera la ficción”.
The Wrong Man es un excelente drama psicológico, una de las películas más corrosivas de Hitchcock, ya que resulta evidente la severa crítica social que realiza.
A su vez es una ilustración vívida y concreta de su tema favorito: la atribución errónea de culpabilidad a una persona inocente, tema que en este filme alcanza una pureza diamantina, al ser presentado en su forma más sobria y fría.
Con una estética documental, un realismo pocas veces alcanzado en su carrera y una aparente desnudez escénica que resalta lo espeluznante del caso, Hitchcock se inspiró en un hecho real que conoció leyendo el “Life Magazine” para rodar su filme más pesimista y desmoralizador.
Le impresionaba sobre manera la imagen de un hombre consciente de su inocencia gritando a la gente:
A su vez es una ilustración vívida y concreta de su tema favorito: la atribución errónea de culpabilidad a una persona inocente, tema que en este filme alcanza una pureza diamantina, al ser presentado en su forma más sobria y fría.
Con una estética documental, un realismo pocas veces alcanzado en su carrera y una aparente desnudez escénica que resalta lo espeluznante del caso, Hitchcock se inspiró en un hecho real que conoció leyendo el “Life Magazine” para rodar su filme más pesimista y desmoralizador.
Le impresionaba sobre manera la imagen de un hombre consciente de su inocencia gritando a la gente:
“¡Soy inocente!”, mientras ellos responden “Naturalmente, naturalmente, seguro que sí”… por eso mismo, para mostrarnos el sufrimiento y la angustia de esta persona, todo el filme está contado desde el punto de vista de su protagonista, Henry Fonda.
Seguir fielmente la historia original puede causar graves debilidades en la construcción de una película.
La primera debilidad es que la historia del hombre fue interrumpida durante un buen momento, sustituyéndola por la de la mujer que se encamina hacia la locura, y por ello, el momento en que se llega al proceso puede resultar antidramático.
Además, el proceso se terminaba de manera muy brusca, como ocurrió en la realidad.
Hitchcock sintió demasiados deseos de permanecer cerca de la verdad y demasiado miedo para permitirme la libertad dramática necesaria.
The Wrong Man es una película de 1956 con Henry Fonda y Vera Miles, como actores principales.
Henry Fonda contaba con 52 años cuando interpretó al músico de jazz Manny Balestrero, hombre con cara de buen ciudadano, como reflejo de honestidad y humanidad.
Es la perfecta víctima de una equivocación policial.
Vera Miles era entonces una de las actrices fetiches de Hitchcock, que curiosamente sustituyó a Grace Kelly en las preferencias del director aunque no se ajustaba exactamente al tipo de rubia sexy que elegía el director, porque para él eran las perfectas víctimas:
Seguir fielmente la historia original puede causar graves debilidades en la construcción de una película.
La primera debilidad es que la historia del hombre fue interrumpida durante un buen momento, sustituyéndola por la de la mujer que se encamina hacia la locura, y por ello, el momento en que se llega al proceso puede resultar antidramático.
Además, el proceso se terminaba de manera muy brusca, como ocurrió en la realidad.
Hitchcock sintió demasiados deseos de permanecer cerca de la verdad y demasiado miedo para permitirme la libertad dramática necesaria.
The Wrong Man es una película de 1956 con Henry Fonda y Vera Miles, como actores principales.
Henry Fonda contaba con 52 años cuando interpretó al músico de jazz Manny Balestrero, hombre con cara de buen ciudadano, como reflejo de honestidad y humanidad.
Es la perfecta víctima de una equivocación policial.
Vera Miles era entonces una de las actrices fetiches de Hitchcock, que curiosamente sustituyó a Grace Kelly en las preferencias del director aunque no se ajustaba exactamente al tipo de rubia sexy que elegía el director, porque para él eran las perfectas víctimas:
“son como nieve virginal sobre la que resalta las huellas de sangre”.
La película está basada en una historia real acaecida en 1953, de un hombre inocente, acusado de un crimen que no cometió, cuando todo parece indicar que es culpable.
Basado en el libro "La Verdadera Historia de Christopher Emmanuel Balestrero" escrito por Maxwell Anderson.
La idea de esta película rondaba la mente de Hitchcock desde un tiempo, aunque diversas circunstancias habían hecho aplazar el rodaje.
Influenciada así mismo por su conocido terror hacia la policía, Hitchcock confesó que se divirtió mucho rodando esta película, en la que sobresale la presencia acusadora y maligna de los agentes, aumentada y subrayada por el temor y la perplejidad instalados en la mirada suave y tímida de Manny (magistralmente interpretado y matizado por Henry Fonda).
El clímax que se produce cuando el culpable es descubierto mientras Manny reza, presenta la ironía de la coincidencia [...] todo está contado en primera persona, así, al comienzo, una vez detenido, se encuentra en el coche entre los dos inspectores: primer plano de su rostro, mira hacia la izquierda y se ve, desde su punto de vista, el perfil enorme de su primer guardia.
Mira a su derecha y ve al segundo guardia que enciende un puro.
Mira al retrovisor y percibe los ojos del chofer que le mira.
El coche se pone en marcha y echa una ojeada a su casa y a la calle, donde unos niños juegan y una chica enciende una radio…
La vida sigue como si nada hubiera pasado, pero él está prisionero en un coche.
La película está basada en una historia real acaecida en 1953, de un hombre inocente, acusado de un crimen que no cometió, cuando todo parece indicar que es culpable.
Basado en el libro "La Verdadera Historia de Christopher Emmanuel Balestrero" escrito por Maxwell Anderson.
La idea de esta película rondaba la mente de Hitchcock desde un tiempo, aunque diversas circunstancias habían hecho aplazar el rodaje.
Influenciada así mismo por su conocido terror hacia la policía, Hitchcock confesó que se divirtió mucho rodando esta película, en la que sobresale la presencia acusadora y maligna de los agentes, aumentada y subrayada por el temor y la perplejidad instalados en la mirada suave y tímida de Manny (magistralmente interpretado y matizado por Henry Fonda).
El clímax que se produce cuando el culpable es descubierto mientras Manny reza, presenta la ironía de la coincidencia [...] todo está contado en primera persona, así, al comienzo, una vez detenido, se encuentra en el coche entre los dos inspectores: primer plano de su rostro, mira hacia la izquierda y se ve, desde su punto de vista, el perfil enorme de su primer guardia.
Mira a su derecha y ve al segundo guardia que enciende un puro.
Mira al retrovisor y percibe los ojos del chofer que le mira.
El coche se pone en marcha y echa una ojeada a su casa y a la calle, donde unos niños juegan y una chica enciende una radio…
La vida sigue como si nada hubiera pasado, pero él está prisionero en un coche.
Increíble….
La cinta tratará de lanzar una crítica contra el sistema policial estadounidense, demostrando que la presunción de inocencia, en muchos casos, resulta inexistente y el acusado inocente se ve sumergido en una pesadilla que transformará su vida.
En riguroso blanco y negro, repleto de sombras kafkianas, con una fotografía que aúna un carácter expresionista, Hitchcock hace uso de una gran sobriedad en la puesta en escena.
El realizador juega esta vez con la empatía del espectador para que comprenda la angustia del personaje y los fallos que el sistema esconde.
Destaca el excepcional uso de los fundidos entre ciertas escenas que le dan un aura angustiosa gracias a la que el espectador por momentos duda de Manny, como si en realidad fuera un atracador que nos ha engañado.
Los cameos de Alfred Hitchcock son una constante en la mayoría de sus películas.
En riguroso blanco y negro, repleto de sombras kafkianas, con una fotografía que aúna un carácter expresionista, Hitchcock hace uso de una gran sobriedad en la puesta en escena.
El realizador juega esta vez con la empatía del espectador para que comprenda la angustia del personaje y los fallos que el sistema esconde.
Destaca el excepcional uso de los fundidos entre ciertas escenas que le dan un aura angustiosa gracias a la que el espectador por momentos duda de Manny, como si en realidad fuera un atracador que nos ha engañado.
Los cameos de Alfred Hitchcock son una constante en la mayoría de sus películas.
En The Wrong Man puede ser visto, al principio de la película, en una silueta de pie de una calle oscura cuando se advierte al público que la película es una historia real.
Las escenas de la prisión fueron filmadas en una cárcel real.
Las escenas de la prisión fueron filmadas en una cárcel real.
Cuando Manny (Henry Fonda) es llevado a su celda, uno de los reclusos auténticos grita:
'¿Por qué te han apresado, Henry?'.
En realidad, la película tiene emoción, engancha, es intensa, produce una sensación de agobio durante buena parte de la película a causa de la empatía que se crea con Fonda, inmerso en una espiral de acusaciones y de terror que sería el perfecto guión de la más horrible pesadilla.
La banda sonora, de Bernard Herrmann, combina melodías festivas y bailables en la sala de fiestas, cortes melancólicos de una composición que glosa el dolor y la angustia de los protagonistas y un brevísimo tema desgarrado y estridente, que sugiere desolación
En fin, la justicia puede equivocarse, cierto e inevitable.
La justicia puede ser negligente.
Y no es infalible.
Pero, cada vez que la justicia se equivoca, es negligente o es falible, hay personas que pagan.
Podría tocarte a ti.
O a mí.
¿Quién nos indemniza por nuestra inocencia robada y manchada?
Las peores pesadillas son las que se parecen angustiosamente a la realidad.
En realidad, la película tiene emoción, engancha, es intensa, produce una sensación de agobio durante buena parte de la película a causa de la empatía que se crea con Fonda, inmerso en una espiral de acusaciones y de terror que sería el perfecto guión de la más horrible pesadilla.
La banda sonora, de Bernard Herrmann, combina melodías festivas y bailables en la sala de fiestas, cortes melancólicos de una composición que glosa el dolor y la angustia de los protagonistas y un brevísimo tema desgarrado y estridente, que sugiere desolación
En fin, la justicia puede equivocarse, cierto e inevitable.
La justicia puede ser negligente.
Y no es infalible.
Pero, cada vez que la justicia se equivoca, es negligente o es falible, hay personas que pagan.
Podría tocarte a ti.
O a mí.
¿Quién nos indemniza por nuestra inocencia robada y manchada?
Las peores pesadillas son las que se parecen angustiosamente a la realidad.



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